Poniéndole nota a los uruguayos

Entre las cosas negativas que nos ha dejado la mal llamada “inclusión financiera” se encuentra la Central de Riesgos; una base de datos que a hoy es casi o más importante que el Clearing de Informes.  Incluso podemos afirmar que en muchas situaciones puede perjudicar más al ciudadano que esta última.  Y todo bajo la administración del máximo regulador del sistema financiero.

En primer lugar, debemos mencionar que cualquier sistema que se atribuya el derecho a ponerle una “nota” a los ciudadanos debe estar claramente definido y supervisado.  Recordemos la calificación de fe democrática que se nos otorgaba en la dictadura por la cual, dependiendo de si era A, B o C podíamos aspirar a ser empleado público, dar clases o entrar a la facultad, entre otras limitaciones.  Por supuesto que existe un marco normativo que regula las bases de datos en Uruguay, y también a esta, pero si miramos las sanciones que se aplicaron por este concepto a quienes la violan veremos que todavía estamos en la etapa de que los distintos actores se vayan adecuando tranquilamente a la ya no tan nueva normativa.

Las dudas sobre la Central de Riesgos surgen de la misma información que distribuye el Banco Central y que ha servido para distintos informes de prensa.  Por ejemplo, en uno de ellos se afirma “ese perfil de crédito es una nota con la que nos clasifican” (¿Quiénes?) o “esta clasificación es importante porque es donde se fijan los bancos y las casas de crédito cuando les pedimos plata prestada.” (¿Sólo la miran los que les piden plata?) o “una peor nota significa que no estamos siendo del todo prolijos con nuestras deudas, que hay más riesgo de incumplimiento y que somos menos confiables” (¿Menos confiables?). (1)

Las preguntas del párrafo anterior no son capciosas, sino que expresan las dudas que nos deja el uso de esta base de datos.  Por ejemplo, no queda claro quién es el que nos califica, ni lo tienen claro los bancos ni el BCU.  Si vamos a la superintendencia, nos van a decir que “… las Empresas de Servicios Financieros son quienes deben proporcionar mensualmente la información al Banco Central del Uruguay y las únicas responsables por esa información”.  Sin embargo, si vamos a un banco nos dirán que la clasificación surge de normas emitidas por el BCU que establece la forma de categorizar a través de ciertas directivas.  Ambos se lavarán las manos: uno porque el que le pone la nota es el otro, y el otro porque el que le dice cómo dice calificar es el primero.

Lo segundo es más complicado.  La Central de Riesgos es una base de datos pública con la que se puede obtener el historial crediticio de una persona con sólo saber su documento de identidad.  Es de esperar, entonces, que no sólo realicen consultas solamente aquellos a los que les pedimos plata. Por ejemplo, un empleador que tiene que decidir a quién contrata entre dos candidatos, puede tentarse a consultarla para obtener una información adicional de ellos, lo que claramente sería un abuso pero…  ¿cómo controlarlo?. El aspirante rechazado nunca se enterará.

Y por último, qué significa una peor nota.  ¿Si no pago mi tarjeta de crédito implica que no pagaré mi hipoteca?  Si soy categoría 4 o 5 significa que puedo ser mal empleado o peor enfermero que otro que está mejor calificado.  En relación a este punto hay una infinidad de casos que se presentan en el día a día y que se van resolviendo a medida que caen.

Es así que la calificación a la Central de Riesgos se transformó en uno de los “puntos de dolor” de los usuarios financieros, llegando en algunos períodos a ser la principal causa de trámites presentados en los órganos de protección de los clientes.

El BCU no sólo califica clientes financieros sino también pone nota a las propias instituciones financieras.  Estas últimas son confidencial e inaccesibles para el público en general ya que se entiende que esa información puede ser mal utilizada por aquellos que, por falta de conocimientos, no puedan entender lo expresado en esa calificación o, simplemente, por un uso equivocado motivado por mala fe.   Con las calificaciones de los clientes debería tenerse el mismo cuidado ya que las personas están expuestas a las mismas malas interpretaciones que las empresas.  ¿Por qué las diferencias en su tratamiento?