Tierra, agua y otros infinitos

 

«Agua que no has de beber úsala para barrer»

 

Fotografía: Mr.TinMD Flickr.com

Había una vez en que la tierra se consideraba un bien infinito cuyo precio era ínfimo. De a poco fueron acabándose los baldíos y el precio fue subiendo (la conocida ley de oferta y demanda).

En nuestro país, en pleno Siglo Dieciveintiuno (“Les Luthiers” dixit, casi) mucha gente se comporta como si el agua fuera un bien infinito. Prueba de ello son los barredores seriales de veredas con agua y no con aspersores, con la vieja técnica del dedo en la punta de la manguera. Hace unos días saludé con reverencia a una señora que usaba la escoba para juntar las hojas.

Libre asociación de ideas mediante, recuerdo a nuestras madres que en la niñez nos hablaban de los niños de Biafra cuando no queríamos comer espinacas y otras “verdeces” que nos ponían en el plato.

Cada vez que veo a alguien tirando agua potable me dan ganas de explicarles la situación en África y recomendarles alguna película postapocalíptica tipo “Mad Max”. Por no mencionar el Acuífero Guaraní, claro.

Otro tema que “me saca” es la forma de disponer los residuos descartables en los contenedores apropiados. Porque un bidón de agua de 6.25 litros ocupa ese volumen tanto si está lleno como vacío. Pregunta seria: ¿da mucho trabajo aplastarlo antes de llevarlo al contenedor? En caso de respuesta afirmativa aporto un truquito: le sacas la tapa, le caminas por arriba (que además sirve para descargar tensiones) y pasa a tener un volumen inferior a 0.50 litros. 

Los tetrabriks son casi de física cuántica: hay que cortarlos en un extremo, despegar las esquinas, lavarlos, dejarlos secar y aplastarlos. Resultado: algo que tiene un volumen de 1 litro pasa a ocupar el lugar de una hoja chica de cartón.

Otra práctica sencilla es desarmar las cajas aparatosas en la caja del super y ya dejarlas en el contenedor.

¡Estos simples pasos parecen exceder la capacidad de nuestros ciudadanos!

Que conste que no estoy hablando de rellenar con bolsas de leche (limpias y secas, obvio) los frascos de vidrio. 

Esto me lleva a otra falsa creencia de infinito: la capacidad de los contenedores: tienen solo 3.2 m³. https://montevideo.gub.uy/institucional/noticias/comienza-cambio-de-miles-de-contenedores

¿Tenemos que comprar contenedores de basura para nuestras cocinas?

Quienes poseen mascotas tienen bolsas de comida/arena sanitaria que sirven perfecto para guardar los reciclables y llevarlos en la próxima visita al supermercado. Incluso las bolsas reutilizables de los propios supermercados también sirven para hacer acopio de “reciclables” y son ejemplo doméstico del volumen finito de la bolsa (y, por ende, del contenedor).

Los “despegados” separan los restos orgánicos y los aportan a las organizaciones que se dedican al compostaje; o tienen compostera.

¡Media pila! Con pequeños gestos, los ciudadanos anónimos les dejamos sin excusas a los figurones de la tele.