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A La Espera De La Tormenta Perfecta

30 enero, 2023

 

 

 

 

 

 

 

La ciencia hace una distinción clara entre ambos términos: sequía es la falta temporal de agua comparada con condiciones normales (por lo tanto, se debe a condiciones climáticas), mientras que escasez hídrica es el desbalance de largo plazo entre la oferta y la demanda de agua (es decir, dependiente de la actividad humana y el clima).

Los factores que inciden en que surjan déficits hídricos o episodios de sequias dependen de precipitaciones, distribución de las mismas, evapotranspiración diaria y tipos de suelos.

En Uruguay, las sequías han sido un problema recurrente en la agricultura , ganadería de carne,lecheria ,granja  y la producción de energía hidráulica. La falta de lluvia y el aumento de la demanda de agua para la agricultura y la producción de energía han llevado a una escasez de agua en algunas regiones del país. La sequía ha afectado a la producción de alimentos y ha tenido un impacto económico en toda la  región.

 

En Uruguay, distintos estudios señalan que las peores sequías de los últimos 22 años se registraron en los ejercicios

1989/1990 (muy severa)

1999/2000 (muy severa)

2003/2004 (severa),

2008/2009 (muy severa)

2011/2012 (severa)

2017/2018 (severa).

2019/2020 moderada de noviembre hasta abril

2020/2021 moderada

2021/2022 (muy severa) (generada por arrastre de 2 años más un déficit de 500/600 mm menos de precipitaciones que lo normal

En lo que va del 2023 este déficit se ha acentuado por dos motivos, la alta evapotranspiración y la escasez de precipitaciones ocurridas durante 2022, hay registros de zonas con 600 mm menos en 2022 respecto a un año normal

Para poner en contexto el déficit acumulado en 3 años equivale a un año completo sin precipitaciones especialmente en el Sur y Suroeste del País.

A continuación 3 mapas que demuestran lo antes mencionado

                                                                 

                           

Fuente INUMET

Normalmente el Balance hídrico de los meses de diciembre, enero y febrero es deficitario ya que la evapotranspiración es netamente superior a las precipitaciones. Por ejemplo, en lo que corre el mes de enero la misma fue de 183 mm y en promedio las precipitaciones no han llegado a 50 mm totales. El promedio histórico es de 75 mm y rara vez excede los 140 milímetros. Esto se sabe y es recurrente lo que sorprende es el arrastre de déficits acumulados desde 2019

Sin embargo, debemos diferenciar entre aquellas situaciones naturales y sin riesgos (escasez hídrica), de aquellas que pueden suponer un problema (déficit hídrico) y de aquellas otras que son un grave problema (sequía).

Cuando ocurre una sequía muy intensa, la mayoría de los sistemas pastoriles pierden una importante área de pasturas. La pérdida de las pasturas se considera una pérdida de capital, y el productor va a tener que sembrar nuevamente toda el área de pastoreo para reponer lo perdido. Pero este año en concreto no solo se ven afectadas las pasturas (su crecimiento y probable pérdida de las mismas), lo que se ve muy afectada es la disponibilidad de agua para consumo de animales. Aguadas naturales cortadas, pozos semisurgentes con vertientes retiradas algunos se han secado y a otros el caudal bajó a menos de la mitad.

SITUACIÓN ACTUAL

El porcentaje de agua disponible en el suelo máximo es igual a capacidad de campo (suelo saturado) menos el coeficiente de marchitez permanente (las plantas no tienen la capacidad de extraer más agua).

Fuente INIA GRAS http://www.inia.uy/gras/Monitoreo-Ambiental/Balance-H%C3%ADdrico/Porcentajea-gua-disponible-por-secci%C3%B3n-policial

Visto de otra manera y de más fácil comprensión el mapa anterior se traduce en:

 

Los pronósticos desde el mes de diciembre dicen que comenzamos una fase de transición de La Niña (Sequía) a una fase neutral en los meses de Enero –Febrero- Marzo

Con este concepto es que se esperó con optimismo un cambio de tendencia, pero 2022 nos trajo  un déficit importante de precipitaciones y considerando que el balance hídrico normal en nuestro país en esos meses es a las claras negativo tiene que suceder algo extraordinario para que se revierta la tendencia.Lo cual puede suceder como ocurrió en enero de 2022

“La precipitación acumulada esperada para enero-febrero-marzo es inferior a lo normal o normal según la región. En particular, para la región norte y noroeste de Uruguay se espera un 45% de probabilidad en el tercil inferior, 35% en el medio y 20% en el superior, mientras que en el resto del país se prevé un 40 % de probabilidad en el tercil medio, un 35 % en el inferior y 25 % en el superior” (Fuente INUMET)

 

Estamos en una fase seca, a la prueba me remito es que en 22 años hemos tenido al menos 50 %-70 % de episodios de sequía de severos a moderados contando la más extrema que fue en 1989/1990. También  períodos cortos e intensos de déficit hídrico que no llegaron a declararse como emergencia agropecuaria.