Saltar al contenido

Seis horas: ¿si o no?

25 mayo, 2023

Por Juan R. Rodríguez Puppo 

Lejos estamos del rey Felipe II, el creador de las jornadas de 8 horas. Felipe “el Prudente” a fines del siglo XVI buscando la perfección y brindarle la mejor calidad de vida a sus albañiles y maestres repartió la jornada en 2 tandas de 4 horas y gracias a ellos tenemos obras como El Escorial y otras.

La historia luego es conocida. Mártires de Chicago, aquí Batlle y Ordoñez y el mundo todo fue incorporando esas sabias ocho horas de trabajo, ocho de sueño y ocho de esparcimiento.

Uruguay pionero mantuvo la norma más de 100 años, y hoy sólo hay casos puntuales frutos de convenios o normas especiales en las que se reconoce las 6 horas diarias. Los sindicatos han dado dura lucha a la flexibilización laboral. Pero cuando les conviene han acordado “trampas a la ley”. Por ejemplo: en la salud existe lo que llaman “aguante de guardia”. Como muchos al trabajar seis horas lo hacen en dos mutualistas, a veces se retiran 20 minutos antes para llegar al otro trabajo en hora, y el compañero “le marca la tarjeta” como si hubiera cumplido fielmente y lo cubre. Esto sería violatoria de normas de orden público etc. El convenio colectivo lava todo.

Hoy don Marcelo Abdala, y luego del 1º de mayo, inició su “lucha” hacia las 6 horas. Su proclama no es antojadiza. Toda la movida de sindicatos latinoamericanos de manera coordinada viene planteándolo. Chile con Boric de Presidente ha tomado la cabecera y ya es ley pero con gradualismo en su aplicación.

La realidad internacional 

En Uruguay las voces empresariales y hasta las del Gobierno (con más prudencia) se han hecho sentir inmediatamente. Es cierto, no es aplicable para todas empresas por igual.

En España ya hay soluciones por ley. Pero el principio es que si fundamentas el por qué te afilias a las seis horas de trabajo lo puedes plantear y es aceptado. La paga se reduce de manera proporcional. El resto sigue trabajando como hasta hoy, y existe mucho convenio colectivo que regula situaciones de flexibilización laboral. (Acá en Uruguay no sé si serían bienvenidas salvo las que plantean los sindicatos cuando les conviene, como ya explicamos ut supra).

En España los únicos casos legales en que son autorizadas, y soló por unos años, las reducciones de salarios a seis horas manteniendo la paga al 100% como ocho, son en los casos de padres de menores que no tienen cómo  dejar sus niños menores a cargo, o padres de discapacitados o hijos de padres ancianos que prueben no tener sistema de cuidados suficientes.

Y estos avances se han planteado recién en estos últimos 10 años. México  va camino a una legislación en la que se reduzca la semana laboral a cuatro días, y otros países están en pleno debate en este tema. No es difícil colegir que será una discusión que se volverá más tensa en un futuro demasiado cercano. Puede hasta decirse que don Abdala ya obtuvo un pequeño triunfo de rebote luego de su discurso. Porque los contratos de trabajo que firmó el Estado con los encuestadores del Censo son todos de seis horas, y con criterios de flexibilidad laboral, porque en determinados entornos los hacen trabajar a muchos concentrados sobre el fin de semana. Obviamente que son contrato de obra a término. Así que el gobierno si quiere frenar esto no estaría ayudando mucho con estos ejemplos puntuales. En fin. No es nuevo. En el único país en el mundo cuyo gobierno está planteando un camino a la inversa es Corea del Sur. Van por una legislación de 14 horas de trabajo en semanas de cinco días.

Imagínate un Abdala o un Boca Andrade allí.

Todo no se puede

Abdala las quiere todas. Trabajar menos y que te paguen igual, y encima pide ajuste correctivo por IPC y mejora del salario real al final. Lo anecdótico es que viene molesto por la reducción de impuestos planteada por el gobierno. Por cierto, no es un hombre fiable ni sobrio manejando sus reclamos. Y no aludo a nada personal.

Tal vez yo sea un rara avis entre los analistas “multicolores”. No desprecio el planteo del dirigente sindical per se. Sí lo demencial de sus quimeras.

Vamos a un mundo plagado de desafíos. No redundaré en conceptos manidos. IA, robótica, domótica, teletrabajo y todo en dirección de suprimir miles y miles de puestos que quedarán obsoletos ya no en 20 años, sino en apenas seis. Es cierto que, así como morirán miles de empleos se generarán otros. Tenemos buena gente, pero somos de los que más hemos retrocedido en décadas en la materia. Por algo estamos dando batalla en Reforma Educativa, y lo más grave es que se hace con bastante rechazo del mundo educativo mismo. El solo empuje hacia la enseñanza de Competencias y las razones que se exponen es un claro indicador que hay cientos de docentes (no son todos, pero pesan) formando pibes para ser “rebeldes sin causa anticapitalistas” que apenas serán “veinte mil pesistas” (en el mejor de los casos) y quedarán en el camino o terminarán (unos pocos) como diputados del FA.

Habrá que ser ingeniosos para alentar ideas que permitan a la mayor cantidad de gente quedarse dentro del sistema. La reducción de la jornada sobre principios de rebaja salarial proporcional, convenio y acuerdo de productividad (si se quiere mejorar la paga) puede ser un camino.

Los empresarios y el gobierno sabrán mantenerse firme en la idea que salario y empleo van juntos como conceptos en los esquemas de costos empresariales que llamamos “Masa Salarial”. Si quieres elevar esa masa veamos entre todos como mejoramos la productividad y ahí conversamos. ¡Pero conversemos! A no olvidar: Hemos dado dos pasos importantes.

  1. Personería jurídica- Solo negocio eso con alguien que exista jurídicamente.
  2. No a la ultra actividad de los convenios. Puedo aceptar que si se me cae el negocio podemos ser más cautos en otorgar beneficios o hacer caer los que ya no podemos sustentar.
  3. Es cierto que en algunos ámbitos maduros de negociación la reducción de la jornada o de la semana laboral en marco de flexibilidad puede suponer mejora de rendimientos, motivación, sentido de pertenencia y las partes pueden convenirla. Yo propiciaría esos acuerdos dado que ahora no existe más la ultra actividad obligatoria.

Por ley y generalizada a todos me parece una locura. No hay margen aún para eso ni valores culturales suficientes para sostenerlo. Muchos plantearían “descuelgues” en sectores. Ir avanzando lentamente por empresa puede ser un camino más civilizado.

Por ley y sentando solo bases para acuerdos de empresas con sindicatos con personería y sabiendo que si cambian las coyunturas puede ser un instrumento válido si se ata a “productividad”.

2025 es mañana. Ganémosle de mano a la ley del futuro posible que si se plantea habrá muchos brazos enyesados apoyando cualquier irresponsabilidad.