Saltar al contenido

Ruta Interbalnearia: Riesgosa por su diseño

8 julio, 2023

Escribe Manuel Da Fonte

Analizando el informe de siniestralidad vial en rutas nacionales publicado por UNASEV, que establece la siniestralidad en cada una de las rutas nacionales, vemos que una de las rutas con mayor siniestralidad es la Interbalnearia, ubicándose en 4º lugar, detrás de las rutas 5, 8 y 1, a pesar de que las tres rutas son de mayor longitud, llegando casi a quintuplicar la extensión de su trayectoria, en el caso de las rutas 5 y la 8. 

 

La ruta Interbalnearia (ruta 200) en el trienio analizado, registró 37 muertos y 173 heridos graves, lo cual representa el 7% de lesividad en todas las rutas nacionales. 

 

En relación al kilometraje, la ruta IB (ruta 200), de tan sólo 100 kms, presenta una mayor  incidencia de lesividad por km que las otras rutas, que están primeras en la tabla de números absolutos de lesividad, ya que la ruta 8 tiene 294, y la ruta 5 tiene 349,  entre heridos y lesionados graves, rutas que tienen c/u unos 500 kms. de extensión.

 

https://www.gub.uy/unidad-nacional-seguridad-vial/datos-y-estadisticas/estadisticas/2021-informe-siniestralidad-rutas-nacionales-2018-2020

 

El tramo más riesgoso es el que va del km 20 al km 55 de ruta 200 (Interbalnearia), el cual concentra el 80,48% de los lesionados graves y fatales, con un total de 169 personas lesionadas, del total de 210 de toda la ruta Interbalnearia. 

Un tramo de tan sólo  35 kms de ruta es responsable del 80% de los muertos y lesionados graves de toda la ruta IB, transformándose este tramo en uno de los más riesgosos de todo el país, seguramente con la tasa de lesividad por km más alta de todas las rutas nacionales. 

 

Dentro de este tramo de 35 kms, se destacan los siguientes tramos:

Del km 20 al 25, 18 personas sumando graves y fallecidas. 

Del km 25 al km 30,  26 personas entre graves y fallecidas.

Del km 30 al 35, 18 personas sumando  graves y fallecidas.

Del km 45 al km 50, concentra 24 personas entre graves y fallecidas.

Del km 50 al 55, 17 personas sumando graves y fallecidas. 

 Entre los km 20 y 35 es el tramo con mayor concentración de personas graves y fallecidas (62)

 

La existencia de un tan corto tramo de ruta, de apenas unos 15 kms., con una tasa de lesividad tan alta debería haber disparado todas las alarmas de las autoridades nacionales y departamentales que tienen responsabilidades en la materia!

A pesar de lo dramático de las cifras,  lo que se ha hecho para modificar esta situación ha sido poco o nada efectivo. Esto se puede constatar fácilmente observando los mapas de siniestralidad vial de UNASEV, que corresponde a los años 2013, 2017, 2019 y 2023. Cualquier año que tomen, el resultado es el mismo, estando ese tramo de la ruta IB en rojo, debido a la alta siniestralidad vial que presenta, y que no se ha logrado reducir con las medidas tomadas. 

 

 Si se observan los mapas de eventos puntuales, podrán ver que no se puede observar diferencias en los mapas sea cual sea el año que se analice. 

Este tramo de ruta, que es básicamente el que va desde el Aeropuerto de Carrasco hasta el peaje del arroyo Pando fue transformado en doble vía, con 2 carriles por sentido y cantero central separador central, más dos vías de circulación local paralelas a la ruta, en el año 2009. 

Se invirtieron unos 80 millones de dólares en hacer la doble vía desde el arroyo Pando hasta Punta del Este, y se habrán invertido, estimo, otros 25 a 30 millones en  hacer el tramo de 15 kms., que faltaba de doble vía entre el aeropuerto y el arroyo Pando.  

 

Este tramo de ruta es tan riesgoso debido a su diseño vial inadecuado. El riesgo está determinado por la cantidad de cruces por km, por el diseño riesgoso de cruces a nivel, por la mezcla de tránsito local con el tránsito de carretera, y finalmente por la colocación de semáforos. 

 

Uno de los elementos que hace más riesgosa una ruta, es la cantidad de cruces y accesos laterales por km. Cuantos más cruces y más accesos, mayor siniestros ocurrirán en ese tramo. 

En este tramo, de menos de 15 kms., la ruta IB tiene 16 cruces, quiere decir que tiene más de un cruce/km.

Hay que sumarle unos cuantos accesos laterales, de calles que no cruzan la ruta, y varios accesos a predios o comercios, que salen directamente a la ruta, en lugar de hacerlo a las calles de circulación local paralelas.

 

Otro de los elementos que hacen peligrosa la ruta, es el diseño riesgoso de cada uno de estos cruces, dado que son todos a nivel, y en todos ellos se permiten trayectorias de cruce en todos los sentidos, habilitando giros a la izquierda desde la ruta, y al ingresar a la ruta, por lo cual en cada cruce hay más de 32 puntos de intersección con riesgo de choque. 

El cruce para ingresar al autódromo de El Pinar, es particularmente riesgoso dado que tiene el diseño de una rotonda partida, lo cual en lugar de reducir, multiplica los puntos de entrecruzamiento y riesgo de choque.

El tercer elemento que agrega riesgo de siniestros a una ruta, es la mezcla del tránsito de carretera con el tránsito local. Se trata de tránsitos diferentes, vehículos distintos, y velocidades diferentes. 

Con tantos cruces y accesos a la ruta, es evidente que se produce una mezcla muy alta de diferentes tipos de tránsito y vehículos, lo cual incrementa la siniestralidad. 

 

Evidentemente estas causales que determinan la ocurrencia de tantos siniestros, no son percibidas como tales por las autoridades, dado que no han sido modificadas con el correr de los años (desde el 2009 que se hizo la ampliación de la ruta).

 

Por el contrario, las medidas que se tomaron, fueron la colocación de semáforos en los cruces más conflictivos, incluso en la rotonda partida en el acceso al autódromo de El Pinar.

Lo hemos dicho repetidamente, los semáforos en ruta no son una solución, por el contrario son un problema que añaden aún más riesgo al preexistente debido al diseño riesgoso e inadecuado de la ruta. Los semáforos provocan innumerables siniestros por alcance, debido a las filas de autos detenidas en el cruce, y cuando se producen choques fronto laterales, estos ocurren a alta velocidad y son de una gravedad mayor. 

Prueba de ello, es que la siniestralidad se ha mantenido inalterada, y ahora han decidido, y lo han hecho por lo menos en tres puntos del tramo, colocar radares de velocidad, alguno de ellos en alguno de los cruces sobre los que se colocaron semáforos como «solución» a la alta siniestralidad que tenía, por ejemplo, el cruce en el km 22, a la altura de Colonia Nicolich.

 

Los radares tampoco son la solución, dado que a una velocidad máxima de 75 km/h o aún de 60 km/h los choques  seguirán ocurriendo, sobre todo en cruces con semáforos, o con 32 puntos de intersección, y seguirán siendo graves y mortales para usuarios vulnerables, o si ocurren con vehículos pesados para cualquier tipo de usuario de la ruta.  

 

La ausencia de una adecuada política de gestión de la movilidad por parte de las autoridades nacionales y departamentales, tiene varias  consecuencias muy negativas.

Por un lado la elevada siniestralidad vial, que implica en  primer lugar, un elevado sufrimiento humano, sumado a los costos en atención médica, rehabilitación, ocupación de unidades de policía y bomberos,  gastos en pensiones, discapacidades, licencias médicas, a lo que hay que añadir el empobrecimiento de las familias participantes en los siniestros, lo que empobrece a toda la sociedad.

Recordamos que el costo de la siniestralidad puede ser tan elevado como entre el 3 al 3,5% del PBI. 

Son unos 2.000 millones de dólares que se queman en la siniestralidad vial año tras año. 

 

Por otro lado, que la inversión que se realiza para mejorar la movilidad rápidamente pasa a ser una inversión inútil,  malgastada, dado que lo que tendría que funcionar como una ruta nacional ágil, segura y fluida, que reduzca los tiempos de traslado y permita un mayor flujo vehicular, se transforma en una avenida con semáforos y radares, con múltiples cruces riesgosos,  de tránsito lento y entorpecido. Hoy en día, recién se puede empezar circular a velocidad de ruta después de pasar el arroyo Solís Chico al terminar de cruzar Parque del Plata, a partir del km 51 desde Montevideo. 

Cuanto más tiempo se emplea en hacer un trayecto, mayores son los costos que paga la sociedad toda por usar la vía. Lo pagan las empresas de transporte de personas o de mercaderías, lo pagan los ciudadanos que se trasladan para trabajar o estudiar, o para atenderse en instituciones de salud, pero en definitiva, lo terminan pagando todos los ciudadanos, cuando deben acceder o utilizar mercaderías o servicios que utilicen la ruta para llegar hasta ellos.

 

El problema es que multiplicamos el gasto, sin obtener los resultados buscados, y por el contrario, se genera un gasto enorme adicional, debido a la elevada siniestralidad.

Se gasta en hacer la doble vía, luego se gasta en semáforos, finalmente en radares, cuando lo que habría que hacer es modificar el diseño vial inseguro inicial. Lo mejor sería haber hecho uno seguro de entrada.

 

En lugar de una vía rápida, que fue para lo que se gastó el dinero, tenemos una vía lenta y riesgosa, de las más riesgosas de todo el país.

Lo insólito, es que además te cobren peaje.