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Contraviento

La ideología como amenaza a la salud mental infantil

25 noviembre, 2025
una lectura ideológica sin sustento científico
La alienación parental como “violencia hacia mujeres e infancias”: una lectura ideológica sin sustento científico
Por Lic. Silvana Giachero – Psicóloga Forense
En noviembre de 2025, La Diaria publicó un artículo titulado “La ‘alienación parental’: una modalidad de violencia hacia mujeres e infancias que avanza en América Latina y se afianza en Uruguay”.
Alienación parental
Más que un análisis, el texto que “informa” de un evento ideológico constituye un ejemplo preocupante de cómo ciertos discursos ideológicos se apropian de conceptos clínicos y jurídicos complejos para ajustarlos a narrativas políticas previamente definidas. El resultado es una pieza periodística que no sólo carece de rigor, que refleja esa reunión de activistas , sino que también distorsiona un fenómeno clínico-forense de alta relevancia social, trivializando el impacto real que tiene sobre la salud mental de los niños.
Veamos seguidamente las razones de ello.

Ausencia total de precisión conceptual

El artículo parte de una premisa categórica: la alienación parental sería una forma de violencia hacia mujeres e infancias.
Sin embargo, el texto no define qué entiende por alienación parental y lo mezcla con Sap (sindrome ). ¿Habla de conductas alienantes? ¿De rechazo injustificado del niño? ¿De la propuesta diagnóstica del “trastorno por alienación parental”? ¿Del concepto de Gardner, de Warshak o de Bernet?
Nada se aclara.
En psicología jurídica, la falta de definición es equivalente a la ausencia de fundamento.
Todo análisis serio que informa a la población ,debe diferenciar:
•Conductas alienantes: acciones observables del cuidador sea padre o madre ,que interfieren en el vínculo del niño con el otro progenitor.
•Resultado en el niño: rechazo persistente y sin fundamento objetivo.
•Trastorno por alienación parental: categoría clínica propuesta, nunca adoptada como diagnóstico autónomo.
•Rechazo razonado: cuando existe historia real de violencia o maltrato.
El artículo mezcla todos estos niveles sin distinguirlos, lo cual invalida cualquier afirmación posterior pero ello refleja el ánimo de ese evento

La ciencia no respalda la afirmación central del artículo desarrollada en ese evento político

Decir que la alienación parental es “violencia hacia mujeres e infancias” es una afirmación extraordinaria.
Toda afirmación extraordinaria requiere evidencia extraordinaria.
El artículo no presenta, (porque en el Evento no hubieron), estudios epidemiológicos  latinoamericanos, datos judiciales, revisiones sistemáticas, investigaciones locales, ni evidencia empírica que sustente esa conclusión.  Simplemente declara. No demuestra.
La literatura científica internacional (Warshak, Bernet, Harman, Lorandos, Maturana, etc.) describe la alienación parental como un proceso relacional complejo, nunca como una “violencia dirigida a mujeres”. De hecho, la mayoría de los estudios muestran proporciones relativamente simétricas en relación al género del progenitor rechazado.

Politización de un fenómeno clínico/ forense

El texto presenta una lectura exclusivamente feminista-institucional, donde la alienación parental aparece como un “instrumento patriarcal”. Esta postura ignora deliberadamente elementos fundamentales, como la evidencia de padres alienados, madres alienadas, abuelos y abuelas alienados, hermanos y hermanas alienados, y, sobre todo, niños afectados por dinámicas que nada tienen que ver con el género.
Asumir que la alienación parental es inherentemente sexista no sólo carece de base, sino que convierte un problema de salud mental infantil en un campo de batalla ideológico.
Ningún modelo teórico serio ni profesionales serios , afirman que la alienación parental es un dispositivo patriarcal; esa es, simplemente, una narrativa política.
Se omite completamente el estado real de un debate que debe ser científico, no político ideológico 
Una discusión responsable debería reconocer las críticas metodológicas al concepto, las diferencias entre autores, la disputa sobre si constituye un síndrome, los riesgos de sobrediagnóstico, las dificultades probatorias, la importancia de distinguir alienación de rechazo justificado.
Pero en ese evento  se saltea todo esto.
No hay debate. No hay tensiones epistemológicas. No hay complejidad.
En lugar de ello, ofrece una afirmación monolítica —“es violencia”— que encaja perfectamente en un marco ideológico, pero no en uno científico de un tema tan complejo como sensible dado que estos negacionistas de la AP son cómplices de maltrato infantil

Afirmar que “avanza en América Latina” sin mostrar datos es desinformación y crear un cuco que no existe

El artículo repite expresiones como “avanza”, “se afianza”, “crece en la región”, pero jamás presenta evidencia, porque en ese evento no la hubo . En ciencias sociales, afirmar procesos de avance sin datos es equivalente a fake news académica.

La pregunta es inevitable:
¿Avanza qué? ¿Dónde? ¿Cuáles son las cifras? ¿Qué estudios respaldan esa afirmación?

Si no hay datos, es propaganda, no análisis y para eso se reunieron para callar a la academia e invisibilizar esa forma de maltrato infantil

Invisibilizar a los niños es una forma de maltrato epistémico y es lo que ese grupo de activista está haciendo 
Paradójicamente, mientras que en el evento se  declara “defender a las infancias”, en ningún tramo del mismo se  analiza el sufrimiento psicológico del niño alienado, las consecuencias neurobiológicas del rechazo forzado, los indicadores emocionales y vinculares, el deterioro del apego, los riesgos en salud mental a largo plazo, ni menos aún la responsabilidad del sistema de justicia en reparar el daño.
El enfoque está centrado exclusivamente en un colectivo adulto (las mujeres), no en los niños.
En términos forenses, esto es un sesgo gravísimo, en tanto desplaza el foco desde la víctima real (el niño) hacia la ideología de quien escribe expresando lo dicho en el evento político

 Consecuencias políticas y judiciales: poner en riesgo a niños y a padres protectores

Tratar la alienación parental como “violencia machista” tiene dos efectos inmediatos y peligrosos. En primer lugar cierra los ojos ante conductas alienantes reales, especialmente cuando las ejerce quien ostenta el 90% del cuidado. A su vez, neutraliza la capacidad del sistema para detectar manipulaciones, instrumentalizaciones del niño o denuncias falsas, porque se parte de un prejuicio: la mujer tiene razón por ser mujer.
Esta mirada, que es ideológica ,no protege a las mujeres.
Tampoco protege a los hombres.
Pero, sobre todo, no protege a los niños.
El artículo contribuye a la desinformación social y  jurídica
Al presentar una definición inexistente y convertirla en dogma, el artículo induce a error a operadores jurídicos, genera confusión diagnóstica, altera el análisis probatorio, crea desconfianza hacia pericias técnicamente correctas, y socava la neutralidad que exige el ámbito judicial.
Se trata de un ejemplo de activismo disfrazado de análisis periodístico, y por lo tanto, de desinformación con potencial daño institucional.

El artículo de la diaria no es un aporte al debate científico, ni a la protección de la infancia, ni al fortalecimiento del sistema judicial. Es una pieza ideológica que utiliza la retórica feminista-institucional para cancelar un concepto que, guste o no, existe como fenómeno clínico-forense y forma parte de discusiones internacionales serias.

La alienación parental no es un invento patriarcal ni una herramienta contra las mujeres:
es una dinámica relacional dañina que afecta, en primer lugar, al niño.

Reducirla a un eslogan político es empobrecerla, tergiversarla y, finalmente, contribuir al mismo problema que dice combatir: la invisibilización del sufrimiento infantil.
O sea están invisibilizando y justificando el maltrato infantil

Si ese evento , del que informa la diaria, fue presentado como un encuentro con evidencia científica, entonces el problema no es la alienación parental: es la alfabetización académica.
Confundir activismo con ciencia es exactamente lo que ese evento logró… donde lo más alienante de no fue lo que dijo sobre los niños, sino lo que decidió no decir

El evento mostró que para ciertos colectivos la ciencia es negociable; la infancia, lamentablemente, también.

 


 

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