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Contraviento

Uruguay antifrágil.

26 noviembre, 2025

Bienvenidos al mundo UN-VICE
Roger Spitz, uno de los futuristas más consultados en Silicon Valley y miembro del Global Foresight Network del World Economic Forum, propone abandonar el viejo modelo VUCA (Volátil, Incierto, Complejo, Ambiguo) por uno que captura mejor nuestra realidad: UN-VICE — Unknown (Desconocido), Volatile (Volátil), Intersecting (Interconectado), Complex (Complejo) y Exponential (Exponencial).
¿Por qué importa esto para Uruguay? Porque mientras nuestros políticos siguen pensando linealmente —más impuestos, más radares, más regulaciones— el mundo real opera de forma radicalmente diferente:
1. Los Humanos no somos ni lineales ni lógicos: ningún humano lo es.
Los seres humanos no respondemos proporcionalmente a los estímulos. Un radar más no genera necesariamente conductores más responsables (71% de las multas quedan impagas). Un impuesto más no produce más recaudación (las microempresas gastan 40 veces más en cumplimiento que las medianas, proporcionalmente). Una regulación más no crea más orden (tenemos la conflictividad laboral más alta en 20 años).
Esto conecta directamente con las ideas de Ilya Prigogine sobre sistemas lejos del equilibrio: cuando presionas demasiado un sistema, no obtienes una respuesta proporcional. Obtienes caos, resistencia, o peor aún, desocialización (uno de los pilares de lo humano).
2. Las crisis se encadenan en cascadas.
Adam Tooze, historiador de Columbia University, acuñó el término «policrisis» para describir cómo «los shocks se encadenan». En Uruguay esto es evidente:
• La hipertrofia estatal → aumenta los costos de cumplimiento
• Los costos excesivos → expulsan a los pequeños de la formalidad
• La informalidad creciente → reduce la recaudación
• La menor recaudación → genera más impuestos y controles
• Más controles → más costos de cumplimiento
Es un círculo vicioso perfecto, una cascada de retroalimentación negativa que ninguna medida aislada puede detener.
3. La complejidad sistémica del siglo XXI
Uruguay enfrenta lo que Spitz llama «incertidumbre radical, complejidad sistémica y aceleraciones simultáneas». No es solo que tengamos muchos problemas; es que todos están interconectados de formas impredecibles (no son tan impredecibles si uno domina los fundamentos de lo sistémico con sus principios y dimensiones):
• Los sindicatos con poder desmedido no son solo un problema laboral: afectan la inversión, la productividad, la competitividad internacional, la confianza empresarial y el bienestar humano y la salud mental.
• Los radares no son solo multas: son la destrucción de la confianza ciudadana, el refuerzo de una cultura del «ellos contra nosotros», la normalización del incumplimiento.
• La burocracia asfixiante no es solo papeleo: es la muerte lenta del emprendedurismo, la expulsión de los jóvenes talentosos, la perpetuación de privilegios corporativos.
De la policrisis a la transformación: el marco AAA
Spitz propone que en tiempos UN-VICE necesitamos volvernos AAA: Antifragile (Antifrágil), Anticipatory (Anticipatorio) y Agile (Ágil). Apliquemos esto a Uruguay:
1. Uruguay Antifrágil: beneficiarse del desorden (no estoy hablando de la mugre montevideana en las calles)
En lugar de crear más reglas para prevenir el caos, necesitamos sistemas que se fortalezcan con él:
• Descentralización radical: En vez de 14 ministerios y 23 entes autónomos, pequeñas unidades autónomas que puedan experimentar, fallar rápido y aprender.
• Regulación adaptativa: Sustituir las normas rígidas por principios flexibles que evolucionen con retroalimentación ciudadana continua.
• Sindicalismo productivo: Transformar la confrontación en co-creación, donde trabajadores sean socios en la innovación, no obstáculos al cambio.
• Y para la Intendencia Municipal de Montevideo: una app donde cada ciudadano mayor de edad con su identidad le avise qué se requiere para el mejor funcionamiento del barrio, saca una foto de lo que sucede y cómo les impacta en el barrio y porqué hay que solucionarlo (la inteligencia artificial haría una selección de prioridades según las urgencias) y allí salen las cuadrillas de la Intendencia a HACER PARA SOLUCIONAR (el 80% de la gente formaría parte de cuadrillas solucionadores de problemas) el otro 20% se quedaría con trabajos de escritorio. Cuando las personas se sienten útiles y que hacen un aporte a las personas éstas se sienten mejor y sobre todo realizadas. (Sé que muchos se estarán riendo… porque parece imposible que cambie la intendencia…).


2. Uruguay anticipatorio: observar las señales y dejar el ruido.
Como dice Spitz, debemos «priorizar señales sobre ruido»:
• Observatorios de futuro ciudadanos: En lugar de más oficinas de estadística, espacios donde ciudadanos identifiquen tendencias emergentes.
• Presupuestos basados en escenarios: No un presupuesto lineal, sino múltiples escenarios para diferentes futuros posibles, plausibles y deseables al tiempo de utilizar los fenómenos anticipatorios humanos (neurobiología aplicada) que son los más precisos en cuanto a los futuros (que solo los humanos trabajando en equipo pueden realizar).
• Educación para la incertidumbre: Enseñar pensamiento sistémico y el pensamiento algorítimico, también memorización; acoplamiento estructural (adaptabilidad), no conformidad.


3. Uruguay ágil: pivotar rápidamente
La agilidad no es velocidad; es capacidad de cambiar de dirección de forma adecuada y en el momento oportuno.
• Sunset laws automáticas: Toda regulación nueva expira en 3 años a menos que demuestre resultados medibles.
• Pilotos antes que leyes: Probar todas las políticas en pequeña escala antes de implementarlas nacionalmente.
• Feedback loops continuos: Mecanismos digitales para que ciudadanos reporten en tiempo real el impacto de las políticas. De esta forma el pueblo se sentirá partícipe, comprometido y encontrará el sentido de su saber hacer.
Cinco propuestas para el cambio.
1. El gran reset regulatorio.
• Declarar una «amnistía regulatoria»: durante 6 meses, suspender todas las regulaciones no esenciales
• Que cada regulación deba justificar su existencia con datos de impacto real
• Las que no puedan, se eliminan automáticamente
2. Transformar multas en educación
• Convertir el 100% de la recaudación de radares en programas de educación vial
• Ofrecer cursos de manejo defensivo gratuitos como alternativa al pago de multas
• Publicar en tiempo real dónde y por qué ocurren accidentes, no dónde están los radares
3. Democratizar el poder sindical
• Voto secreto obligatorio para todos los paros
• Transparencia total de finanzas sindicales
• Representación obligatoria de no sindicalizados en negociaciones que los afecten
4. Desburocratizar la economía
• «One-stop shop» digital real: un solo trámite para abrir una empresa
• Eliminar la distinción microempresa/gran empresa en cumplimiento tributario
• Asesores estatales gratuitos para ayudar con cumplimiento, no para multar
5. Medir lo que Importa
• Sustituir el PIB por un Índice de Florecimiento Humano
• Medir confianza social, no solo seguridad
• Evaluar políticos por reducción de complejidad, no por leyes aprobadas
El futuro es fractal no lineal.
Como señala el framework UN-VICE, el futuro no será una extrapolación del presente. Será discontinuo, sorprendente, emergente. Los sistemas complejos —y Uruguay es uno— no cambian gradualmente. Acumulan tensiones hasta que, súbitamente, se transforman.
La pregunta no es SI Uruguay cambiará, sino CÓMO. ¿Será un colapso caótico como el que vivieron otros países de la región? ¿O será una transformación consciente, anticipatoria, que nos convierta en el primer país verdaderamente antifrágil de América Latina?
La socialidad como norte.
El artículo anterior que escribí en Contraviento tenía razón en algo fundamental: nos estamos asfixiando como seres humanos. Pero la solución no es volver a un pasado idealizado. Es crear un futuro donde sepamos navegar por la complejidad y ésta sea al mismo tiempo, una fuente de más posibilidades para todos.
Necesitamos redescubrir que nos hacemos humanos en la convivencia, pero una convivencia del siglo XXI: distribuida, digital cuando sirve, presencial cuando importa, siempre basada en confianza mutua, no en control burocrático que lo único que disfraza son los anhelos oscuros de esclavitud y ejercer poder sobre el otro.


El momento es ahora.
Uruguay está en un punto de inflexión. Podemos seguir agregando capas de complejidad hasta que el sistema colapse bajo su propio peso. O podemos ser pioneros en demostrar que un país pequeño puede ser extraordinariamente ágil, antifrágil y anticipatorio.
Como dice Roger Spitz: «Al final, no importa el nombre del modelo. Lo esencial es medir los efectos del cambio en cada momento y entender que los entornos ya cambiaron y seguirán transformándose.»
La transformación de Uruguay no vendrá de un líder mesiánico ni de una ideología salvadora. Vendrá de reconocer que somos un sistema complejo viviendo en un mundo UN-VICE, y actuar en consecuencia.
El futuro no es lineal. La política tampoco lo es… basta observar a nuestro alrededor. Sólo falta poner foco en la expansión, el crecimiento y que las personas materialicen y expresen sus poderes individuales para que el colectivo brille. A veces parece imposible, sin embargo los pequeños detalles son lo que todo cambian. Algunos le llaman teorías mínimas con máximas consecuencias, otros tsunamis anticipatorios. Sólo se requiere saber hacer en congruencia neurobiológica con lo humano y sobre todo la ética de poner a Uruguay como prioridad. ¿Porqué no?
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