Idiocracia en el gobierno de Uruguay

Idiocracia. La película

Es una película americana de principios de siglo que paso un tanto inadvertida. Por alguna razón sus productores decidieron exhibirla solo en micro cines y la crítica de entonces la acusó de cultivar la disgenesia.

El director y guionista Mike Judge nos muestra un mundo distópico con un hombre torpe de la actualidad que fue sometido a criogénesis durante mucho tiempo. Al despertar en un futuro posible se va dando cuenta que es ahora el hombre mas inteligente de esa sociedad ya totalmente embrutecida y gobernada por idiotas.

La película apareció en Netflix hace poco y entre otras situaciones premonitorias plantea esa degeneración de la especie a partir del escaso índice de nacimientos por parte de parejas de personas inteligentes y multiplicidad de nacimientos en los sectores menos instruidos. Para Judge esa lógica va generando una acumulación negativa de seres idiotas y la paulatina desaparición de la inteligencia. (Hay otros disparadores de degradación que por razones de “no spoileo” voy a obviar).

Confieso que hasta a mi me cuesta elaborar una analogía elegante con la realidad política del Uruguay presente. En alguna membrana de mi corazón algo me pide no herir al prójimo. Pero veo un prójimo tan incapaz que estoy seguro ni me leen o si lo hacen ni me entienden. Y la fuga de inteligencia que percibimos en nuestra sociedad, la multiplicación de delitos que experimentamos en 20 años (en gran medida fundados en la crisis educativa del país) y la degradación de nivel de nuestros gobernantes nos obligan a empatizar con esa película un tanto cruda.

Es que si hiciéramos el ejercicio imaginario de someter a criogenesis a un político uruguayo promedio del pasado y lo despertáramos hoy… el pobre hombre se espantaría. Imagínense a un Rodríguez Camusso hoy analizando a un legislador FA. O un Batlle y Ordoñez o un Wilson Ferreira (ya mas cerca en el tiempo).

¿Cómo le explicas que Orsi es el Presidente del Uruguay?

Imagínense viviendo en estos días y asistiendo al discurso mal leído del 2 de marzo. Escucharlo a los pocos días proponer un Ministerio de Justicia con el único propósito inconfeso (pero obvio) de controlar la impunidad o lo punible en el país.

¿Que dirían esos viejos caudillos si oyen ese discurso en el que un presidente hace balance y plantea los grandes temas nacionales y allí no aparece una sola idea reformadora importante?

Y ¿que pensarían sobre ese presidente si a los pocos días su secretario (Sanchez, alguien que cree que las vacas no comen en verano) sale a plantear un esbozo de capitalismo popular -onda “Thatcher”-como revulsivo para empresas públicas?

El 2 de marzo un Presidente se olvida de mencionar al sector turismo que le da 2 mil millones de dólares por año y no plantea nada importante para un país que empieza a vivir en recesión técnica. Y -en cambio-8 días mas tarde su secretario sale a “bolacear” con un cambio de paradigma en el control accionario de las empresas públicas. Imagínense la cara de estupor de un dirigente político culto, lector de Marcha y cultor de la oratoria si lo oyera a Orsi divagar con la revolución de las cosas simples. Eran tipos tal vez muy equivocados que soñaban con la reforma agraria y la nacionalización de la banca. Si hoy tuvieran que presenciar al Pacha o a Frati dilapidar 40 millones de dólares en una estancia para 16 productores y ver a Oddone desesperado por bancarizar la economía. Esos hombres pedirían urgente volver a ser congelados para siempre.

¿Qué podría pensar un político de cualquier partido del pasado glorioso si hoy viera como una organización de países del continente americano nos segrega y ni nos convocan para un Escudo contra el crimen organizado? Y mientras nos dejan afuera el país recibe la visita de un ex presidente ecuatoriano condenado por corrupción. Y altos dirigentes del oficialismo se reúnen amistosamente con este cateto.

¿Qué pensarían si oyeran al presidente Orsi preguntarse que no entiende cómo y porqué lo dejaron afuera de la entente?

Imagino las risotadas si vieran al ministro de apellido Negro auto atribuirse méritos en la captura del narco Marset.

Y que dirían de algunos políticos de los partidos tradicionales de hoy si Wilson o un Batlle los viera peleándose por banalidades o vedettismo o eligiendo la Cámara donde tienes minoría asegurada (Senado) para interpelar a un triste Ministro del Interior o perdiendo en las elecciones la mayoría del Senado contra un FA que solo tiene el 44% de los votos. Se agarrarían la cabeza y pedirían: “congelame de nuevo por 100 años”

IDIOCRACIA se llama el film. Búsquelo en su plataforma preferida y después me cuenta si hace Usted la misma analogía que yo padecí.

 

 


 

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