Enorme repercusión ha tenido la entrevista que realizamos a Javier Suárez, autor del libro «Los otros tupamaros», centrado en el rol que tuvo un puñado de tupamaros exiliados en el abandono de la lucha armada, cuando una mayoría parecía inclinada a una invasión desde el exterior, que hubiera derivado en un gran baño de sangre.
Roberto Jones fue un miembro activo del MLN, y en la siguiente entrevista con Contraviento se refiere a a algunos de los temas señalados en el libro
– En el libro «Los otros Tupamaros», Javier Suarez adjudica a un grupo de dirigentes del MLN conocido como «los renunciantes» la iniciativa de impedir una invasión militar desde Argentina, cuando la dictadura ya estaba consolidada, que hubiera provocado un baño de sangre. Cómo se procesó ese debate interno? Cuál fue su participación?
– Honestamente no tengo conocimiento que entre 1973 y 1976, existiera un grupo de dirigentes del MLN que se autodenominaba » los renunciantes «. Persiste la idea de que los dirigentes del MLN eran únicamente los pertenecientes a los mandos de las columnas militares integradas mayoritariamente por tupamaros clandestinos. Siendo que la inmensa mayoría de los integrantes del MLN eran legales, como también lo era su Dirección política. En Buenos Aires estaban los Tupamaros legales que militábamos junto a Wilson y a Zelmar, y los clandestinos que persistieron en la lucha armada, de ideología marxista leninista, en conjunción con los partidos comunistas y el ERP. El desvarío político y militar de continuar con la lucha armada, e invadir el Uruguay, que hubiera consolidado un gobierno fascista y una matanza de jóvenes inexpertos, fue desarticulada por la férrea oposición de los Tupas, que aunque militaban públicamente junto a Wilson, mantenían algunos contactos con integrantes dirigentes del nuevo MLN marxista leninista.
Nunca hubo debate interno. Si lo hubo entre los » proletarios «, los » erpianos», y los » marxitupas». Debate que terminó en aprietes y amenazas de muerte. Hasta mucho tiempo después no pude sacarme la duda si
quienes renegaron de su ideología violentista marxista, y volvieron al campo de la liberación nacional y popular
lo habían hecho por convicción ideológica, o por seguridad personal. Sea como fuere, fueron siempre bienvenidos y reconocidos como compañeros.
– El libro también ilustra sobre el abandono por parte de esos dirigentes de la ideología marxista leninista para abrazar las ideas del liberalismo democrático. Cómo se dio ese proceso? Qué factores lo impulsaron?
– Sin duda los dirigentes del Partido Nacional y del Frente Amplio ejercieron una presión política y humana fundamental para evitar aquella locura hasta hoy inexplicable. La dura oposición de Wilson hecha pública fue
determinante para hacer entrar en razón a aquellos compatriotas tan desnorteados.
– Los líderes de los partidos tradicionales uruguayos tuvieron alguna incidencia en ese viraje ideológico?
-Mirado objetivamente desde hoy, tal vez el abandono de la lucha armada se debió únicamente a la derrota humillante que sufrieron las columnas militares del MLN. Nunca hubo una guerra interna entre
1964 y 1974. Jamás hubo una batalla entre dos ejércitos. Lo que hubo en 1972 fue una razzia de las FFCC contra una muchachada traicionada y abandonada por sus jefes. Fue una represión brutal, sin ningún freno o control legal. Fue en ese año y no más tarde la expresión desbordada de un terrorismo de Estado.
Y sin embargo, la lucha política encabezada por Wilson y Zelmar, y de miles de militantes blancos, batllistas y frentistas, lograron recuperar una nueva y diferente Democracia. Que nació tutelada y con proscripciones. Pero que con el correr de los acontecimientos hoy está con una justicia social en ciernes, pero con una sociedad en paz.
