Los gobiernos habitualmente (porque no podemos decir siempre) están pensando en el pasado; no en el futuro. Pero ya nadie vive realmente en el pasado, pero lo que sí sabemos, es que todos (los que sobrevivamos) lo haremos en el futuro. En este artículo te voy a contar lo que nadie te pone realmente en palabras todo junto: cómo será el futuro, pero no el de 2161, sino el de 2030 o poco más.
Filosofía
¿Por qué vivimos? ¿Cuál es el sentido de la vida? No te voy a responder esas preguntas, pero te animo a que vuelvas a tus clases de filosofía en el liceo, te imagines que tenés una charla con tu profesor y que le pregunta eso a tu grupo. Cierra los ojos, imagínate allí y haz que tú y tus compañeros respondan.
Revoluciones
Nosotros, los seres humanos, especie homo sapiens, ya vivimos algunas cuántas revoluciones. La escritura. La agricultura. Las religiones monoteístas. La democracia griega. La república romana que se convirtió en imperio. El mercantilismo. La revolución industrial. La revolución de las ideas: desde la revolución francesa a la descolonización. El transistor. La computación en cada oficina y en cada hogar.
Y ahora estamos viviendo al menos dos revoluciones que entrelazadas harán cambiar el mundo como lo conocemos. Porque hay muchas más. Pero te menciono solo dos: la masificación de la Inteligencia Artificial (IA) y la aceleración de la biotecnología.
Por qué son tan importantes
Porque van a cambiar cómo es el planeta. Van a cambiar a la humanidad. El año que viene vas a mirar para atrás y no vas a reconocer el mundo en el que vives.
Por un lado, creíste que Internet iba a ser la revolución que cambiaría el mundo, pero más que eso es la base para las que vendrán. Internet es más que nada almacenamiento de información y comunicaciones. Pero la IA nos está trayendo lo que en la jerga conocemos como cómputo. Hoy en día y desde la aparición de los GPT, los informáticos estamos logrando que no debamos tener miles de humanos pensando y probando cosas, sino que tendremos computadoras que harán la parte trabajosa de juntar información y probar. El humano seguirá siendo por al menos bastante tiempo, quien agregue la creatividad y la discusión filosófica, quien determine qué es el bien y qué es el mal.
Las inteligencias artificiales nos ayudarán a seleccionar y cruzar información, a probar escenarios y a obtener medidas de comparación. Nos darán un resultado previo que alguien mirará en algún momento para por fin decir si sirve o no. Quienes usamos la IA todo el tiempo para nuestro trabajo, lo hacemos una y otra vez. No solo nos hace mucho más eficientes, sino que también nos devuelve tiempo que antes no teníamos.
Como cuento desde hace un tiempo, uno de mis objetivos de vida es trabajar tres semanas por mes y viajar una. No solo me encanta viajar, sino que creo que viajar hace bien. Sea cerca o lejos, pero esos 7 días que pueda tomarme para mí y para pasar tiempo con mi familia y ojalá que, con mis amigos, serán de las cosas que más me regocijarán. Porque sí, los humanos estamos hechos para el placer, tanto del entretenimiento como para el de satisfacer la curiosidad; pero sobre todas las cosas, el ser humano está hecho para obtener placer de hacerse nuevas preguntas, de enfrentarse a lo desconocido y resolver el reto que nos llevará a un final intermedio y a nuevas preguntas.

Por otro lado, la biotecnología hará que los humanos nos integremos mejor con la naturaleza y con nosotros mismos. Pasaremos de la época de juntar pus de pústulas de viruela vacuna (origen literal del término) para hacer la primera vacuna, a diseñar el genoma de una bacteria o virus que hará exactamente lo que nosotros queramos. Mientras escribo estas líneas, mi primo se debate entre la vida y la muerte luchando contra una bacteria intrahospitalaria altamente resistente. En pocos años, podremos en apenas unas horas o minutos crear un tratamiento personalizado para la especie y cepa específica de la bacteria resistente que se alojó en un paciente. El día 13 de marzo de 2020, Uruguay declaraba la llegada de la pandemia de la Covid-19 a su territorio. Ese día, la primer candidata a vacuna contra la Covid-19 ya se había diseñado, pero todavía se estaba diseñando la forma de que entrara en el cuerpo humano y se estaban haciendo miles de pruebas que llevaron los siguientes meses. En abril apenas poco más de un mes de declarada la pandemia, se comenzó a probar la vacuna (de Pfizer-BioNTech, en este caso) y en noviembre ya se determinó suficientemente eficaz (> 95%) y segura. En enero de 2021, Uruguay ya la había comprado el primer millón y medio, y a fin de febrero de 2021 comenzaron las inoculaciones. No solo era una vacuna de biotecnología (como todas) sino que era de la más avanzada biotecnología: ARN mensajero. Tardó menos de un año. Las vacunas anteriores, y a veces con mucha menor eficacia, tardaban 5 años en llegar al mercado y quizás con eficacias de 60 %.
El futuro
En el futuro no muy lejano, vamos a ver que llegarán a nuestras manos muchos cambios tecnológicos que posibilitarán nuevas expresiones humanas.
Medicina y seguridad social
En prácticamente todos los países occidentalizados, la tasa de nacimientos no alcanza al necesario para el recambio generacional. Entonces se produce un corrimiento de las edades de la población en la cual hay menos niños y más ancianos. ¿Pero qué tipo de ancianos? Ancianos más joviales, con mejor salud y con una esperanza de vida altísima comparada con apenas 10 o 20 años. Extenderemos la edad a la que llamamos adultos mayores o la correremos hacia adelante, ya que esos adultos mayores, antes ancianos, no se sentarán en el porche de su casa a esperar que llegue la muerte en la mecedora. Serán adultos mayores que llegados los 60 y los 65, y cada vez más se preguntarán: ¿Para qué me voy a jubilar si puedo seguir trabajando?
El mundo actual del trabajo, y en especial los sistemas de seguridad social, están pensados para trabajadores hombres, fumadores, que tomaban vino todos los días y morían a los 60 o 65 años. Algunos que vivían hasta los 70 u 80, no hacían mucho problema en el sistema.
Para la reforma de la seguridad social será inminente que los políticos tengan en cuenta cómo se va a vivir en el futuro. Pero si hay alguien que no ve el futuro, son los políticos actuales. Son gente anclada al pasado que solo ve votos y no logra ver el mundo ni el país del futuro.
El avance de la medicina con base en la biotecnología hará que cada persona tenga su propio tratamiento. Obtendremos un medicamento adaptado al momento preciso de nuestro cuerpo. Y no estamos lejos. La tecnología ya existe: simplemente sucede que las reglas de cómo se administra la medicina corresponden al mundo de hace 50 años, cuando ni se vislumbraba la posibilidad tal.
Robótica y automatización
Las robots existen hace decenas de años. Arman automóviles, electrodomésticos y no se parecen en nada a los robots de las películas. Son robots que tienen una forma específica para su función. Antes de existir, su trabajo lo hacían los humanos: el cuerpo de los humanos es perfecto para hacer todo lo que hacemos los humanos. Y los humanos somos los que inventamos todo lo que usamos los humanos. Sí, nosotros moldeamos nuestro universo a nuestra imagen y semejanza.
Ya están por salir de las fábricas y a venderse por algo así como 20 a 40 mil dólares (en Uruguay con los impuestos seguro te clavan el doble), los primeros robots humanoides de propósito general. Esto es gracias a que se necesitaba algo: las inteligencias artificiales que mencionaba más adelante. Los robots de las fábricas tienen sensores que les dicen si hay un obstáculo a una distancia dada. O si la luz es más intensa o de un determinado color. Las IA actuales pueden ver una imagen y determinar qué es. Pueden hacer mucho más que distinguir si “es un pancho o no es un pancho”. Ahora pueden determinar si algo es una persona o un maniquí. Y, además, pueden entender instrucciones, ordenarlas y convertirlas en acciones a tomar.

Hace algunos años, todos los expertos de automóviles autónomos (esos que se mueven solos) le decían a Elon Musk que cómo iba a dejar de poner radares tipo LIDAR en sus automóviles Tesla. Musk la vio: se dio cuenta que en apenas unos pocos años, las computadoras iban a poder mirar imágenes complejas y entender qué estaban viendo y cómo actuar ante ello. Algo que los LIDAR no podían hacer.
Probablemente, los primeros beneficiarios de esos robots antropomórficos sean los adultos mayores del título anterior. Ya no tendrán que confiar su vida a una persona que no le interesa y que hace lo mínimo por ellos. Veremos a los adultos mayores sacar a pasear su dogo de burdeos, modificado por ingeniería genética para que no se coma a su dueño, junto a su robot antropomórfico que lo ayudará en caso necesario y podrá además entrar al supermercado, comprar el queso parmesano y salir. Ni que hablar de las tareas de la casa: apuesto a que tu aspiradora robot hoy no te mueve los muebles ni levanta las sillas para limpiarles las patas. Y te parece maravillosa.
El campo y la ciudad
Mayormente la gente que leerá este artículo es de la ciudad. No es que esté dirigido a ellos. Es estadística básica: vive más gente en la ciudad que en el campo. Las políticas actuales de algunos gobiernos como el de Uruguay entienden que hay que repoblar el campo. Grave error. No hay nada más anacrónico y con visión de futuro. Si vives en el campo, y más si vives en un país altamente industrializado, ya sabrás que muchas tareas en el campo están automatizadas. La que más me gusta es la de los tambos. ¿Se acuerdan de un campo que compró el Estado uruguayo para arrendar a colonos con objeto de establecerse para poner tambos? En los tambos modernos, todo el proceso de ordeñe es automatizado. En los tambos de mayor automatización, las vacas (el animal más estúpido sobre la Tierra) elige a qué hora va a ordeñarse, se ubica en su lugar y la máquina la ordeña. Esos automatismos no solo requieren menos mano de obra, sino que además producen más leche por vaca. Las vacas descubren que el ordeñado les produce un beneficio, por lo cual aumentan (¡ellas mismas!) la frecuencia en la que van a ordeñarse, yendo varias veces al día y el estímulo del ordeñe hace que esas vacas produzcan aún más leche.

Si lees las noticias, sabrás que, en Uruguay, en los últimos años, cerraron cientos de tambos. ¿En algún momento te faltó el queso o el dulce de leche que siempre compras? Te ayudo: no.
Pero en la agricultura también existe la automatización, y hoy en día existen arados, sembradoras y cosechadoras robot que se encienden a una hora determinada y van y hace su trabajo, mientras su dueño está cómodamente probando una nueva receta de panqueques que anoche encontró en YouTube. Obviamente, hoy igual requieren reparaciones, mantenimiento, programación y mucha mano de obra calificada. Pero no requieren que alguien tenga que estar todo el día arriba de ellas yendo de un lado al otro y haciendo esfuerzos físicos.
Por lo cual, la gente ya no va a vivir en el campo para producir. Cada vez será menos, o podrá acercarse para su zafra o para ejecutar su tarea específica, sin tener que vivir todo el año “alejada de todo” porque su trabajo está allí. ¿Qué más parecido a la esclavitud el tener que poblar el campo con gente obligada a vivir permanentemente allí? Esa gente nunca podrá disfrutar del ANTEL Arena.
El segundo automatismo que me fascina son unos robots que determinan si algo es un yuyo o no, y lo queman de forma localizada con láser, sin dañar las plantas productivas y minimizando el uso de herbicidas y de plantaciones resistentes a estos.

Ya se está produciendo desde hace varios años por parte de gente de alto poder adquisitivo, pero cada vez se va a dar más en familias de clase media, que migrarán de la ciudad al campo, pero no a vivir de labrar la tierra, sino que vivirán de lo que hacen habitualmente. La pandemia de la Covid-19 nos enseñó que mucha gente podía ser productiva trabajando desde su casa a través de internet. Quienes estamos en tecnología eso ya lo sabíamos de antes. Pero ahora más gente lo sabe.
De forma que, si los gobiernos quieren que la gente descomprima las ciudades, lo cual es bueno, pueden trabajar en tener líneas de transporte rápido y de comunicaciones de muy alta calidad, que conecten todo el país, hasta el último rincón. Esto significa principalmente conectividad aérea barata, trenes de alta velocidad, autopistas seguras y rápidas, y muy buenas comunicaciones de fibra óptica, satélite y celular. Todas a la vez. Las redes de distribución de energía eléctrica deberán ser de muy buena calidad y confiables y se deberá promover la autogeneración y el almacenamiento de energía en el hogar.
Y si vives en el campo con algo de espacio para tener tu pequeña quinta, tienes la oportunidad de comprar automatismos que te ayuden a cultivar. Ya existen hace varios años unos robots que puedes armar tú mismo que te mantienen tu pequeña quinta de 2 o 3 metros cuadrados, y hasta de menor tamaño, que te cultivan, cuidan y cosechan tus lechuguitas o lo que quieras plantar.
Esos centros poblados de quizás menos de 100 casas abrirán nuevos espacios para más emprendimientos, economías locales y una mayor autorrealización de sus pobladores. Que estarán a pocos minutos de una gran ciudad.
Y el descongestionamiento de las ciudades permitirá además crear nuevos espacios verdes, nuevas obras de esparcimiento y desarrollar nuevos emprendimientos que no se vean limitados en sus posibilidades de crecimiento.
¿De qué voy a vivir?
Quizás te estés preguntando de qué vas a vivir. Quizás te preguntes de qué van a vivir otros. La realidad es que luego de cada gran revolución, el mundo pudo alimentar a más gente y emplear a más gente. La revolución de la energía eléctrica dejó sin empleo a los niños de 8 años que sacaban carbón. ¿De que vivieron los niños que nacieron después de eso?
Ese es el problema de ver al futuro. No podemos negarnos a que van a existir cosas que ahora no nos imaginamos, porque justamente, van a existir, ¡pero no nos las imaginamos! Lo cierto es que en el futuro habrá más conocimiento. Más gente llegará al conocimiento de forma más sencilla. La educación ya no dividirá tanto a quienes pueden obtenerla de quienes no. Las clase sociales se irán corriendo y será necesaria mucha más gente para hacer trabajos que aún no se inventaron.

Quizás, la misión de tus hijos o tus nietos será la de levantar una civilización industrial en otro planeta. No tenés ni idea de la cantidad de gente que va a ser necesaria para lograr eso ni los puestos de trabajo que habrá que cubrir en este planeta cuando esa gente esté trabajando en dicha monumental tarea.
Conclusión
El futuro no está para nada lejano. Todo esto que te cuento o ya existe o lo verás en los próximos 5 a 10 años. Robots antropomórficos caminando por la calle, gente viviendo vidas más distendidas en el campo cultivando sus propias lechugas, ciudades con más espacios verdes y menos edificios, más tiempo para el arte, vidas más largas y sanas, mejor calidad de productos de consumo, trabajos menos pesados y más enriquecedores, transportes más rápidos que te harán ver que, aunque parezca lejos, estás cerca de todo.
Depende de ti de que busques a quienes puedan llevar esta visión de futuro al Uruguay. Tú también deberás tomar parte activa en ello. En otros países del mundo, sucederá, y en ellos, la gente vivirá mejor.
