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Contraviento

La otra cara de la presa Casupá

10 agosto, 2025

Un embalse que inunda, desplaza y contamina para "salvar" el agua de Montevideo

A 80 km de la capital uruguaya, un proyecto diseñado para abastecer a 1.7 millones de personas amenaza con transformar un paisaje rural en un reservorio contaminado, productor de gases de efecto invernadero y detonante de conflictos sociales.

 

Una presa para el agua… y para los problemas

El proyecto de la presa del arroyo Casupá, impulsado por Obras Sanitarias del Estado (OSE), pretende asegurar el suministro de agua potable al Sistema Metropolitano, que abastece a Montevideo y otras ciudades con una población de 1.7 millones de habitantes.

A primera vista, la obra aparece como una solución estratégica a la creciente presión sobre el río Santa Lucía, pero detrás de esa narrativa, se esconde una realidad ambiental y social mucho más compleja.

Un Paisaje en Peligro

Cambios irreversibles en el río Santa Lucía
La construcción de una represa en el río Santa Lucía, un proyecto de cinco años, transformará un ecosistema irremplazable. Este embalse inundará 450 hectáreas de monte nativo, 787 hectáreas de pasturas naturales y 408 hectáreas de pajonales, hábitats únicos que no se recuperarán. Aunque promete agua , el costo ambiental es alto, con impactos que resonarán por décadas en la biodiversidad y comunidades locales.
  • Eventos durante la construcción
    1. Año 1: Deforestación
      La remoción de 450 ha de monte nativo (67,500 t) elimina hábitats únicos. Las 787 ha de pasturas y 408 ha de pajonales también desaparecen, afectando fauna y regulación hídrica. La erosión comienza, arrastrando sedimentos al río.
    2. Años 2-3: Alteración del río
      La construcción interrumpe el caudal, afectando ecosistemas acuáticos. Los sedimentos se acumulan, preparando la degradación anaeróbica. Comunidades locales enfrentan restricciones en pesca y agricultura.
¿Qué precio estamos dispuestos a pagar por el desarrollo y al capricho político?

Emisiones invisibles: un embalse como generador de gases de efecto invernadero

 

 

 

La presa inundará 450 hectáreas de bosque nativo y 787 hectáreas de campo natural, zonas con alto contenido de materia orgánica. La descomposición anaeróbica de esa biomasa bajo el agua liberará metano (CH₄), un gas que calienta el planeta 80 veces más que el Dióxido de Carbono, CO₂, en el corto plazo, en una hipótesis conservadora.

Solo en los primeros años de operación, el embalse podría emitir más de 15 millones de toneladas en 5 años de gases de efecto invernadero, según estimaciones estándar del IPCC(Panel Intergubernamental  de Cambio Climático) . Sin embargo, el informe ambiental no menciona ni cuantifica estas emisiones, y tampoco propone medidas para compensarlas. Esto es una hipótesis conservadora

Para los informantes y sus niveles evaluados serian de 0.24 % del total emitido , con un solo ajuste de 45 % este se ampliará a 0.34 % siempre y cuando el elemento mitigador de deforestación y remoción de pastizales naturales   se llevará a cabo ,De no ser así , sin aplicar medida mitigadora este valor puede elevarse a 33.5 millones de tt equivalente CO2

Referencias ( Emisiones de Dióxido de Carbono C02 y Metano ) , esta es la estimacion de minima evaluada que tiene sesgos de tranquilidad , pero serán mas altas

Niveles de Fósforo

A su vez  los niveles de fosforo liberados por la degradación de los montes naturales, los tapices de campos (Pasturas autóctonas) más los campos de cultivos se elevarían en forma exponencial.

 Un legado tóxico al embalse: la degradación del monte nativo amenaza la calidad del agua potable

En medio de las discusiones sobre seguridad hídrica y la necesidad de embalses para enfrentar sequías, un aspecto clave ha quedado en segundo plano: el impacto ambiental de inundar extensas superficies de monte nativo. En particular, la degradación lenta de la biomasa vegetal puede convertirse en una bomba de tiempo para la calidad del agua.

Un análisis técnico realizado sobre un proyecto que contempla la creación de un embalse de 100 hectómetros cúbicos —equivalente a 100 millones de metros cúbicos de agua— revela cifras alarmantes sobre la liberación de fósforo, un nutriente clave en los procesos de eutrofización.

450 hectáreas de monte, 150 toneladas por hectárea. Para este punto no se contemplan los niveles de Fósforo que liberaría la degradación de los pastizales naturales

El área a ser inundada incluye 450 hectáreas de monte ribereño, con una densidad promedio de 150 toneladas de biomasa vegetal por hectárea. De ese total, aproximadamente el 20 % corresponde a hojas y tallos finos, es decir, las partes que más rápidamente se degradan y liberan nutrientes al medio acuático.

Esto significa que cada hectárea aportará unas 30 toneladas de biomasa degradable, y considerando concentraciones típicas de fósforo en hojas (0,20 %) y ramas finas (0,10 %), la carga total de fósforo estimada asciende a 24690 kilogramos.

 Un proceso lento, pero persistente

Si asumimos que esa biomasa se descompone de forma progresiva durante un período de 5 años, el embalse recibiría en promedio 4900 kg de fósforo por año. Estas son estimaciones conservadoras aplicando medidas mitigadoras propuestas , de no ser así estos valores podrían llegar 24690 Kg dejando desde su origen el nivel de fósforo  0.2469 mg/litro o sea 10 veces más de lo aceptable como agua potable

Así están hoy Paso Severino y Canelón Grande

Distribuido en su volumen total de agua, eso representa una concentración anual de 0,03375 mg/L, un valor que puede parecer bajo, pero que supera en un 35 % el límite legal de fósforo para agua potable en Uruguay (0,025 mg/L según el Decreto 579/1989).

Si bien desde 1987 existen varios antecedentes de floraciones de cianobacterias en el embalse
de Paso Severino, algunas con impacto directo en la planta de planta de Aguas Corrientes, fue en
marzo de 2013 que debió enfrentar un episodio de olor y sabor generado por una especie
potencialmente tóxica (Dolichospermum sp.) cuyo origen se estableció en el rio Santa Lucía aguas
arriba de Fray Marcos, departamento de Florida. Aunque no se registraron toxinas, el olor
generado por este organismo persistió durante varios días afectando la calidad del agua de la red
metropolitana

 El riesgo de eutrofización

Aunque los valores no impliquen un colapso inmediato, sí representan un riesgo real de eutrofización. Este fenómeno, causado por el exceso de nutrientes como el fósforo, genera proliferación de algas, disminución del oxígeno disuelto y degradación del ecosistema acuático. Además, algunas algas pueden producir toxinas perjudiciales para el consumo humano y animal.

A esto se suman posibles fuentes externas de fósforo, como escorrentías agrícolas o descargas urbanas, lo que agrava aún más la situación.

 ¿Una solución que complica el problema?

Paradójicamente, el embalse que se presenta como solución frente a posibles crisis de abastecimiento, podría transformarse en un nuevo problema ambiental. Inundar grandes extensiones de monte sin considerar adecuadamente la dinámica de degradación de la biomasa y su impacto sobre la calidad del agua es, como mínimo, una omisión grave.

En tiempos donde la sociedad exige soluciones sostenibles e inteligentes, es urgente incorporar estos análisis al debate técnico y político. La gestión del agua no puede separarse del análisis ecológico. Sin eso, el remedio puede resultar más tóxico que la enfermedad.

Aguas verdes: el riesgo de eutrofización

La acumulación de nutrientes, principalmente fósforo proveniente de actividades agrícolas aguas arriba, podría convertir el embalse en un caldo de cultivo para cianobacterias tóxicas. Estas algas afectan la calidad del agua, aumentan los costos de potabilización y generan riesgo sanitario.

Aunque el documento técnico reconoce el problema, no se establece un sistema eficaz de control de usos del suelo en la cuenca de aporte. La falta de regulación del uso de fertilizantes, el mal manejo de efluentes y la erosión de suelos seguirá drenando fósforo hacia el nuevo lago artificial.

Eventual solución causaría mayores daños

Explosiva erosión y sedimentos impactarían en Aguas Corrientes


Si como forma de mitigar las situaciones expuestas se removiera el monte nativo el suelo quedaría desprotegido. Así, durante la construcción, la erosión arrastraría sedimentos cargados de nutrientes al río Santa Lucia Grande , incrementando la turbidez y presionando la Represa de Aguas Corrientes .

  • Luego estos sedimentos se acumularán en el embalse de 100 hm³ durante su llenado (24 meses), intensificando la degradación anaeróbica y liberando metano y fósforo, con graves consecuencias para la calidad del agua. Un futuro en juego
  • Este proyecto plantea un dilema: desarrollo versus conservación. Las emisiones de gases de efecto invernadero (los cuales están detallados mas adelante), la eutrofización y la pérdida de hábitats son solo el comienzo.

 Efectos mitigadores sin sustento: promesas sin planes

El Informe Ambiental Resumen menciona una serie de medidas de mitigación que, al ser examinadas, resultan ser declaraciones generales sin sustento técnico, operativo ni normativo:

  • Reforestación compensatoria”: No se identifica lugar, escala, cronograma ni presupuesto. Además, nada garantiza la restauración ecológica de los ecosistemas perdidos bajo el agua. El monte rivereño existe en ese lugar solo porque tiene un ambiente propicio, es difícil sustituirlo, sabiendo que un árbol nativo necesita 1o años para tener la dimensión de lo que hoy se pierde .No hay áreas circundantes para lograr esa reforestación y que sea exitosa la tipología de suelos.
  •  “Control de escorrentías”: Se sugiere sin establecer mecanismos legales para exigir prácticas agroecológicas a los productores de la Cuenca. No hay ni incentivos ni sanciones propuestas. A su vez con altos controles hay una perdida lógica del valor de los inmuebles
  • “Monitoreo ambiental”: Se menciona como un compromiso genérico, pero no se detalla qué indicadores, con qué frecuencia, quién lo hará ni cómo se financiará.
  • “Preservación del caudal ambiental”: Se afirma que se garantizarán flujos ecológicos, pero no se demuestra técnicamente cómo se medirá ni regulará su cumplimiento a lo largo del tiempo.
  • “Medidas sociales de compensación”: Aunque se habla de reubicaciones y pago de expropiaciones, no se analiza el impacto económico real sobre las unidades productivas ni los cambios en el uso del suelo a futuro.

En síntesis, se recurre a un vocabulario ambiental tranquilizador, pero sin evidencias sólidas de que las acciones propuestas puedan contrarrestar impactos de esta magnitud.

 Un cambio de caudal con efectos río abajo

La modificación del régimen natural del arroyo Casupá alterará los ecosistemas acuáticos y terrestres río abajo. Los caudales ambientales, necesarios para mantener la biodiversidad, ahora dependerán del manejo técnico del embalse. El riesgo de empobrecimiento ecológico y pérdida de funcionalidad de los humedales es real, y el documento no garantiza su integridad a largo plazo.

 Expropiaciones y desplazamientos: la dimensión humana

El proyecto implica la expropiación de más de 100 padrones rurales y la demolición de 17 viviendas, algunas habitadas y otras abandonadas. Productores familiares y pequeños propietarios verán afectadas sus tierras y su forma de vida, en un área donde la economía gira en torno a la ganadería y la agricultura de subsistencia.

Además, si en el futuro se restringen ciertas prácticas agrícolas para proteger la calidad del agua del embalse, el valor de esos campos podría caer, impactando económicamente a quienes ni siquiera serán beneficiarios directos del agua que almacenará la presa.

¿Progreso o sacrificio ambiental?

Mientras Montevideo mira hacia el interior para resolver su crisis hídrica, el campo uruguayo paga el costo. La desigualdad territorial que revela el proyecto Casupá plantea una pregunta inquietante: ¿vale todo por asegurar el agua urbana?

El proyecto no solo inunda hectáreas de valor ecológico y productivo. También oculta bajo el agua una serie de impactos climáticos, sociales y ambientales que podrían minar la supuesta sostenibilidad de la obra.

Una discusión que no puede seguir en silencio

A 80 kilómetros de Montevideo, en silencio y sin cámaras, se prepara una transformación irreversible. Una decisión que, si no es cuestionada hoy, podría convertirse mañana en un símbolo de cómo la solución a una crisis terminó por crear otras peores.

 

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