Un grupo de reconocidos académicos, exjerarcas y especialistas en políticas educativas hizo público un manifiesto en el que se pronuncia contra la creación de una Universidad de la Educación independiente de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP).
El documento, titulado “Manifiesto por una formación docente de alta calidad y nivel universitario en la ANEP”, propone un camino alternativo: fortalecer la formación docente dentro del organismo ya existente, en lugar de crear una nueva institución.
La discusión no es nueva, pero el texto introduce argumentos jurídicos, políticos y técnicos que buscan influir directamente en el debate parlamentario y en la opinión pública.
“No existe impedimento constitucional”
El manifiesto arranca con una afirmación categórica: la ANEP ya tiene base jurídica suficiente para desarrollar formación universitaria. “No existe impedimento constitucional, legal ni académico que limite el ejercicio de las funciones propias de la educación superior”, sostienen los firmantes .
El documento recuerda que la ANEP es un ente autónomo con jerarquía constitucional y subraya que, por su matrícula, presencia territorial y trayectoria histórica, constituye “la segunda institución pública de educación superior del país” .
La idea central es que la universitarización de la formación docente no requiere crear una nueva estructura. Según el texto, la ANEP ya posee las condiciones institucionales para hacerlo.
El riesgo de “fragmentar” el sistema
La parte más contundente del documento se concentra en su rechazo al proyecto de Universidad de la Educación. Allí se afirma que la iniciativa «constituye un grave error” que podría debilitar la formación docente al someterla a un largo proceso de construcción institucional .
Los autores advierten que la creación de un nuevo ente implicaría “una fragmentación innecesaria del sistema público” y podría dispersar recursos humanos y financieros .
También cuestionan que el proyecto de ley no detalle con claridad cómo se garantizarán los derechos funcionales de los docentes ni el reconocimiento de méritos acumulados.
En una de las frases más fuertes del texto, sostienen que insistir en esa vía podría “confundir un cambio nominal con una mejora real de la calidad” .
El mensaje es claro: cambiar el nombre o la estructura no garantiza automáticamente mejores resultados académicos, ya que no se tiene hoy y no lo tendrá la UNED, con una masa crítica suficiente de magister, doctores, o investigadores del SNI.
Reconocer problemas, pero no cambiar de institución
Lejos de presentar una visión complaciente, el manifiesto admite que la educación uruguaya y la formación docente enfrentan dificultades importantes. Menciona tasas bajas de egreso en educación media, déficits formativos y un porcentaje reducido de docentes con maestría o doctorado.
En un contexto marcado por la transformación tecnológica y la irrupción de la
inteligencia artificial, los firmantes sostienen que la educación necesita una renovación profunda.
Pero, según el documento, esa renovación debe darse dentro del marco institucional existente. “Antes que debatir sobre un nuevo marco institucional, corresponde implementar un programa ambicioso y robusto de política pública para la formación inicial y continua de los docentes” .
La propuesta: calidad, evaluación e investigación
El texto propone fortalecer la captación de estudiantes con alto potencial, universalizar la titulación docente de grado, ampliar la formación de posgrado y desarrollar investigación educativa con fondos específicos.
También insiste en la necesidad de implementar “indicadores de calidad,
autoevaluación, evaluación externa y acreditación con pares internacionales
independientes”.
En otra frase que resume su postura, los autores afirman: “Nada de ello requiere crear una nueva universidad. Requiere visión estratégica, voluntad política, inversión sostenida y foco en la calidad” .
Un llamado directo al Parlamento
En el cierre del manifiesto abandona los firmantes realizan un llamamiento público. “Convocamos a parlamentarios, docentes, estudiantes de formación docente y a la ciudadanía en general a movilizarse” para evitar la separación del subsistema de formación docente de la ANEP .
La frase más contundente del final sintetiza el espíritu del documento: “Separar a la formación docente de la ANEP, no la jerarquiza: la aísla, la mediatiza y la fragiliza” .
El texto lleva la firma de académicos y exjerarcas con trayectoria en educación y políticas públicas, lo que le otorga peso en el debate.
Más allá del resultado legislativo, el manifiesto instala una discusión de fondo: si la mejora de la formación docente depende de una nueva y prematura arquitectura institucional o de transformaciones sustantivas dentro del actual ente autónomo, con miras a la creación de fortalezas endógenas, que garanticen que en el futuro la formación docente se desarrolle de acuerdo a parámetros equivalentes a los universitarios.
Firman la declaración del «Grupo Propuesta» los siguientes académicos:
Dr. Claudio Rama Vitale, Prof. Ademar Cordones Gasparini, Dr. Enrique Martínez Larrechea, Lic. Mtra. Graciela Carlevaro, Dra. Patricia Viera, Dra. Lidia Barboza Norbis, Dra. Graciela Fabeyro, Dra. Alicia Carballo Puente, Mtra. Teresita González de Tantecio, Mtra. Andrea Verano, Prof. Andrés Rodríguez Vanufellen, Mtra. Graziella Elvira Chiribao, Mag. Daniel Vezzoso Quinaz, Mag. Prof. Víctor Pizzichillo.
