La «lucha fratricida» que sólo puede evitar un lema único en el 2024

  Sólo con un lema único en las internas hace posible el surgimiento de una fórmula presidencial de consenso de toda la Coalición.

En su columna de hoy en El País, nuestro compañero Juan R. Rodríguez Puppo recuerda que «en poco tiempo se definirán las candidaturas de cada partido. Habrá lucha fratricida (quizás) entre los mismos«. Y finalmente pone en duda que, luego de esa dura competencia, pueda lograrse la unidad entre los partidos de la Coalición gobernante de cara a una eventual segunda vuelta presidencial.

Le asiste razón a Rodríguez Puppo. El enfrentamiento entre los partidos que forman la Coalición Republicana en su último año de gestión sólo puede ser fuente de malas noticias para ese bloque, y, por lo tanto, para sus votantes, que en el año 2019 le dieron primero la mayoría parlamentaria en octubre, y luego la Presidencia de la República en noviembre.

Fácil resulta imaginar el nivel que puede adquirir la lucha electoral entre partidos cuando hoy ya se advierten roces y «perfilismo» en diversos temas que debe abordar el gobierno en cumplimiento de la agenda acordada en el 2019. Ese factor puede ser crucial en el próximo ciclo electoral, puesto que el votante sin una identidad partidaria marcada, o con un escaso interés en temas ideológicos, lo que busca antes que nada es certeza y claridad en la oferta política.

Poco a poco comienzan a hacerse oír las voces favorables a que la Coalición Republicana se presente bajo un mismo paraguas electoral en el 2024. Si bien ese elemento no hará desaparecer los diferentes y necesarios matices que una coalición debe reflejar, y que son el factor que la distingue de los partidos que la integran, por lo menos introduce límites a esa disputa, y remarca un hecho que todos conocen, y es que ningún partido de la Coalición Republicana tiene futuro fuera de la misma.

Hay otro elemento clave que viene de la mano de la comparecencia unida en el próximo ciclo electoral, y consiste en que sólo con un lema único en las internas es posible el surgimiento de una fórmula presidencial de consenso de toda la Coalición.

En efecto, de seguir el mismo rumbo de la elección pasada, tanto el candidato a la Presidencia como quien lo acompañe a la Vicepresidencia serán de un solo partido. Y ya se advirtió en el balotaje del año 2019 que ese es un factor de «fuga» de votos, ya que los electores que no se sienten representados por el partido del candidato presidencial tienden a votar al rival en un porcentaje que puede hacer peligrar su victoria. Y esto es aún más probable si la diferencia entre los dos bloques en la primera vuelta es inferior a la que arrojó la elección del año 2019.

Planteadas así las cosas, poco a poco irá ganando espacio el consenso en torno de esta salidad. Y si los dirigentes de la Coalición no lo asumen, es probable que la iniciativa la tomen los propios ciudadanos que aspiran a que el proceso iniciado con la victoria de la Coalición Republicana no se agote en cinco años de gobierno.