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La «batalla del agua», nuevo capítulo de la guerra ideológica

19 mayo, 2023

Por Graziano Pascale

Sólo falta un llamado a cacerolear. El resto de la fórmula, que se repite crisis tras crisis, ya está en cancha. Desde las marchas sindicales hasta la convocatoria a una «Mesa Amplia de actores sociales y políticos», todo ha sido puesto sobre la mesa, siguiendo el repertorio clásico.

La idea que subyace detrás de esta estrategia se resume,  a grandes rasgos, en este concepto: el cambio climático que ha provocado la sequía es consecuencia del modelo capitalista concentrador de la riqueza, que es la base ideológica del gobierno de las clases dominantes.

Prueben a leer nuevamente la frase anterior. Verán que allí se concentra toda la visión de un mundo imaginario, llevado a la arena política, replicando en un fenómeno de la naturaleza la ideología que inspira a la Izquierda en su sueño de control total de la sociedad.

De nada sirve ingresar a ese debate con argumentos racionales. Quienes creen con total convicción en los dictados de su fe, no están dispuestos a dejarse arrinconar por la realidad, ni mucho menos por la verdad.

Pero hay un detalle que no se puede pasar por alto, por más que el gobierno se empeñe en ignorarlo, creyendo que así evita un conflicto mayor. La crisis de hoy es fruto de la imprevisión y de los errores del ayer.

En estos días las redes sociales se han inundando de videos en los que hasta el propio presidente Vázquez anunciaba el corte de inversiones en la construcción de un centro de espectáculos financiado por Antel, para pasar esos recursos a OSE. Sin olvidar que incluso el Vicepresidente Raúl Sendic señalaba la inconveniencia de privilegiar la construcción del Antel Arena sobre otras necesidades prioritarias.

Gobernar es prever

Las imágenes de los embalses secos, y la cuenta regresiva hacia el fin de las reservas de agua si no llueve en forma abundante en las próximas semanas, agregan un elemento dramático a lo que no es más que una crisis creada básicamente por la falta de previsión, alimentada por la esperanza infantil de que «nada malo va a pasar, después de todo».

El deterioro de la calidad de las aguas de las cuencas que abastecen la zona metropolitana, producto del uso intensivo de nitrógeno y fósforo en cultivos agrícolas, y la persistencia de un largo período de sequía, ya pronosticado por especialistas, no son fenómenos inesperados ni sorpresivos. Por el contrario, ya habían sido advertidos con insistencia, y están en la base de la apuesta por acudir al Río de la Plata para suplir el aporte que falta de la Cuenca del Santa Lucía.

Haber convertido esta crisis en un nuevo escenario de ataque al gobierno, es un profundo error de la oposición. Sólo resta por saber si la tranquila y parsimoniosa respuesta del gobierno, evitando el choque político con la oposición, resulta más efectiva que la estrategia político-sindical en el campo de la comunicación.