
Carlos Pouso (Especial para CONTRAVIENTO)
La Sala José P. Varela de la Biblioteca Nacional fue el simbólico marco para la presentación el martes 29 de abril del libro «LOS OTROS TUPAMAROS Cuando la revolución deja de ilusionar» del profesor magíster Javier Suárez Silva.
Una obra acerca del pasado de nuestra sociedad es verdad, pero también sobre la Libertad y la Laicidad.
LOS OTROS, presentado por tres intelectuales de fuste, herederos de la tradición tolerante y democrática que caracteriza a nuestra cultura, dieron protagonismo en sus intervenciones a la trilogía del espíritu critico, del coraje y del cambio, como hilos conductores en la investigación del autor.
Adolfo Garcé destacando la idea rodoniana acerca de lo inexorable del cambio y de lo difícil que resulta modificar las propias convicciones, frente a la comodidad de rendir culto a la sacrosanta “coherencia” como valor supremo.
El Profesor Chagas, con la claridad de los que saben, enfatizando en el hecho de que los fundadores del MLN Tupamaros en su peripecia política fueron esencialmente renunciantes. Renunciaron a la sociedad democrática y a otras “pérfidas costumbres» de la moral burguesa.
El Dr. Gatto contextualizó el entorno histórico y geopolítico de la segunda mitad del siglo XX en el que se enfrentaron Estados, servicios de inteligencia, fuerzas de represión y movimientos guerrilleros provocando consecuencias nefastas entre orientales y latinoamericanos.
Javier Suárez Silva aportó emotividad y fraternidad en ese periplo de estudio, investigación y cercanía con algunos de aquellos disidentes que osaron sin miedo a pensar como alentaba Zelmar Michelini.
Agrego dos elementos que, sobrevolando la sala, estuvieron en el espíritu de la presentación de Los Otros.
Pocas veces la academia se topa con búsquedas e investigaciones que escapan a los lugares comunes, y desafían los arquetipos afincados en sus aulas.
La tesis que dio origen a este libro sacudió su status quo. Excepto las tradicionales rencillas sobre cuál enfoque “lava más blanco”, y quién representa mejor la pureza ideológica y la verdad, dicha tesis al salirse del cauce, desequilibró humores y modificó comportamientos.
Ora con temor, ora con horror, los guardianes de la corrección y la ortodoxia del pensamiento sembraron de guijarros el camino hacia la defensa de la tesis del profesor Suárez Silva.
Sin embargo la fuerza de la laicidad, aún en las fortalezas donde campea el pensamiento único es contundente. Desde las aulas escolares donde aprendimos a convivir con la diversidad hasta los niveles superiores de estudio, la laicidad nos inmuniza contra las toxicidades del dogma y abre el camino de la libertad.
Y es terca, insistente, hasta que permea muros en apariencia impenetrables.
Estudiantes y docentes, actuales y futuros, tendrán ahora un texto que demuestra lo obvio:
existen miradas disidentes a ser incorporadas en las presentes y futuras investigaciones académicas. Es un paso que aleja del dogma.
Eso, precisamente, es la laicidad.
Las peripecias de los renunciantes, pueden inspirar a otros, ya sea que habiten trincheras “amigas o enemigas” -dicho en el lenguaje con el que nuestro siglo XX nos cegó-, a reconocer fracasos y excesos con su consiguiente estela de aciagas consecuencias.
No obstante, el miedo a aceptar naufragios ideológicos es un poderoso caballero.
Tales circunstancias también alientan al crecimiento democrático y a la cortesía al decir de Henri Bergson.
El francés advertía que “la idea es amiga de la idea y la discusiones graves vienen porque mezclamos nuestras pasiones groseras y humanas con las ideas que son lo que de divino hay en nosotros. La descortesía de la inteligencia, la descortesía intelectual es el otro nombre de la intolerancia”. (1)
Quizás sea una utopía a la que el Poder, del signo que sea, busque oscurecer, atropellando y desvirtuando propósitos, pensamientos, en fin, ideas.
Este libro del Profesor Magíster Javier Suárez Silva, parafraseando a José Ortega y Gasset, se dirige a: “Lectores sin prisa advertidos de que toda opinión justa es larga de expresar,
Lectores que al leer repiensen por si mismos sobre los temas que han leído,
Lectores que no exijan ser convencidos, pero, a la vez, se hallen dispuestos a renacer en toda hora de un credo habitual a un credo insólito.
Lectores incapaces de oír un sermón, de apasionarse en un mitin y juzgar personas y cosas en una tertulia de café. A hombres y mujeres de tan rara índole se dirige este libro sobre Los Otros Tupamaros, que es un libro escrito en voz baja. (2)
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(1)MarianoPeñalver Universidad de Cadiz
https://rodin.uca.es/bitstream/handle/10498/11413/14089634.pdf?sequence=1&isAllowed=y
(2) El espectador(1916-1934 8 tomos) es una obra del ensayista y filósofo español José Ortega y Gasset