La hecatombe necesaria

Cuando miro el gráfico de la más reciente encuesta de Factum sobre desempeño de Gobierno y Oposición, me vienen a la mente estas dos frases de Nassim Nicholas Taleb en su libro «Antifrágil: Las cosas que se benefician del desorden»:

– «La antifragilidad de un sistema de nivel superior depende de la fragilidad de sus componentes».

– «Para que el sistema sea antifrágil, el elemento debe ser sacrificable».

¿Qué es la «antifragilidad»? Pues lo contrario a la fragilidad: es la capacidad de fortalecerse ante la adversidad.
Lo que Taleb dice con sabiduría es que para que un sistema sea antifrágil, sus componentes tienen que ser «frágiles», es decir: fusibles prescindibles, sacrificables en pro de que el sistema sobreviva.
Pone el ejemplo del sector de la gastronomía, siempre pujante como industria, justamente porque sus componentes (restaurantes, cafeterías) son frágiles y cierran con mucha facilidad siendo sustituidos por otros más eficientes.
La pregunta que yo me hago es si los componentes de nuestro sistema democrático, de nuestra República, son lo suficientemente frágiles como para que puedan sacrificarse en pro de la supervivencia del sistema y permitir que sean sustituidos por otros que cumplan las funciones previstas con mayor eficacia.
¿Son sacrificables los políticos de todos los partidos? ¿Son sacrificables los partidos mismos y podrían desaparecer al no representar a la población y ser sustituidos por otros que sí lo hagan y así se preservar la representatividad y con ella de República y la Democracia? ¿Está pensado el sistema para que esto pueda pasar? ¿Están conscientes sus protagonistas y dispuestos a ceder los espacios por el bien mayor?
Como dice nuestra amiga Beatriz López (@Belolo22) ¿Qué es lo que se conserva? ¿Son los partidos «fuertes» (si por fortaleza se entiende rigidez) en realidad una garantía de democracia o un peligro por vaciamiento de representatividad?
La robustez testaruda del componente, Partidos Políticos, es la fragilidad del sistema, República, Democracia.
A veces los Dioses (Diosas) necesitan sacrificios para mantenerse vivos y darnos su gracia. Sospecho que nuestra querida Diosa República está pidiendo hecatombe de «robustez testaruda» (de todos los signos) como condición para renacer.

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