Manual de mentiras confortables para cómplices eternos.

Una mordaz sátira que desentraña los mecanismos invisibles del poder, los privilegios y las complicidades sociales que todos fingimos no ver. Una invitación a romper el círculo vicioso de una danza que tiene más de 70 años. Una invitación para visibilizar nuestra cultura y así cambiar el paso y sobre todo el ritmo

En el teatro de la cultura de la medianía, donde la mediocridad se corona como reina y la manipulación es el arte supremo, existe un manual secreto que no se enseña en las escuelas de gobierno, pero se practica con maestría en los pasillos del poder. Un compendio de estrategias que convierten la corrupción en un arte refinado y la decadencia institucional en un juego de supervivencia donde el único objetivo es perpetuarse, sin importar el costo para la sociedad. Para llevar en el Smart Phone y así perpetuar las mentiras confortables para cómplices eternos enamorados de su sistema cuyo objetivo es no salirse nunca de él.

A) Si buscas el Voto asegurado:
1. Prometer ayudas: Jubilaciones sin aportes, asignaciones especiales. Recuerda, quien regala lo que no es suyo siempre gana popularidad.
2. Diseñar concursos con ganador predeterminado: ¿Para qué arriesgarse a que gane alguien capaz pero no alineado? “Árbol que nace torcido leña con él”.
3. Facilitar leyes ambiguas: Perfectas para interpretar según conveniencia del momento.
4. Apropiarse del territorio con excusas nobles: ¿Terrenos para colonos? ¡Perfecto! Luego construye ahí tu estancia de lujo personal o para un micro sector del país (evaluación de resultados o impacto no es el tema).
5. Crear impuestos que nunca pagarás: Exige sacrificios fiscales mientras disfrutas exoneraciones «por cargo público».
6. Perfeccionar el trueque sofisticado: Terrenos estatales a cambio de puestos para familiares. ¡La versión moderna del feudalismo!
7. Escudo de distorsión de la percepción que hará que te amen: Aspecto de heladera o halo de percepción de pobreza y vida desgraciada.
8. Recuerda crear plebiscitos de percepción diferente:
– Firmas creativas de 41.396 personas que descubrieron el arte de la caligrafía con trazos tan originales que la Corte Electoral no pudo reconocerlos.
– 23.737 ciudadanos revolucionaron formularios dejando espacios en blanco ¡Menos es más!
– ¿Fallecido? ¡Un detalle insignificante! Nuestro sistema permite que la democracia trascienda la barrera de la vida.
– ¿Demasiado joven para votar? 302 menores demostraron que la edad es sólo un número.
9. El turismo académico partidario: Otorga becas internacionales a empleados públicos leales sin la formación para aprovecharlas. ¿Desperdicio de recursos? No: «inversión en capacitación estratégica».
10. La obra pública fantasma: Proyectos en construcción para facilitar la vida de las personas ya firmados y con presupuestos confirmados y luego paralizan todo silenciosamente. Si miles de trabajadores van al seguro de paro, extienden proyectos de 1 a 3 o 4 años y explican que es «una pausa estratégica por racionalización de recursos». No hay desempleo si lo llamas «reorganización temporal del personal».
11. La seguridad selectiva: Promete derogar la ley de derribo de aviones mientras el narcotráfico celebra. Llámalo «respeto a los derechos humanos» aunque beneficie exactamente a quienes los violan sistemáticamente.

B) Ciudadanos compañeros:
1. Cultivar el doble discurso: Practica frases como “¡Que gobierne la honestidad!” «Qué vergüenza la corrupción» mientras buscas «un contacto» para acelerar tu trámite.
2. Educar hijos inmunes al fracaso: Explícale a su profesor por qué tu hijo merece aprobar, aunque no estudie. ¡Bonus si amenazas con hablar con “autoridades superiores”, hablas con ellas llaman al profesor y el profesor le dice: si estudia más seguro que salva (a veces los profesores nos salvan)! … hay de todo como en la viña del señor.
3. Defender meritocracia en público, torpedearla en privado: Indígnate por el amiguismo mientras envías tu CV «recomendado políticamente por».
4. Nodos cerrados de personas de confianza: Donde la excelencia es un accidente incómodo que debe ser corregido inmediatamente. ¡Imaginen el horror! Un estudiante saca 100/100 con métodos innovadores. ¿La solución? Mantener al profesor que lleva 30 años reciclando las mismas transparencias amarillentas. ¿La ciencia avanzó? ¡Qué impertinencia! El «profesor compañero» declara: «Si no lo aprendí en 1985, no merece ser enseñado». La teoría sistémica evolucionó, pero ¿para qué actualizarse cuando la versión antigua ya está subrayada en los apuntes? El brillante resultado: graduados perfectamente capacitados para el mundo de ayer y docentes innovadores exiliados al pasillo de la insignificancia. Después organizamos congresos para debatir solemnemente: «¿Por qué nuestros jóvenes emigran? ¿Por qué aumentan los ansiolíticos?» Seguramente porque demasiada coherencia entre lo que predicamos y practicamos causaría un colapso en la industria farmacéutica. La contradicción entre saber y hacer: nuestro deporte nacional no declarado. Lo importante es que no incomode y así cada vez más se achica la democracia.

5. «Preferimos comprar campos para colonos que comprar el Hércules» enunció Sánchiz.  Campos que compraron sin plan de uso agropecuario, sin riego al tiempo que dice no saber donde están los Hércules y donde el Poder Ejecutivo le ocultó información al Parlamento. En el gobierno anterior del FA el Hércules se usó para traer cabezudos de carnaval (hay fotos), el gobierno blanco rescató y trajo a Uruguay con el Hércules -en la misión más difícil que les tocó vivir- más de mil jóvenes uruguayos y otros latinoamericanos luego que Israel fuera atacado por el grupo terrorista Hamás… Se dice que el resultado del ejercicio de la palabrería está directamente vinculado a la condición interna del oportunista… cada uno desvaría según su miseria interna. Lo que natura non da Salamanca non presta y aquí no hay ni natura ni Salamanca. Luego dicen estar preocupados por la salud mental uruguaya…  6. Confundir todo y mezclar todo ya que a «río revuelto ganancia de pescadores». 

C) Para empresarios visionarios:
1. Esquivar la competencia real: ¿Para qué innovar si puedes conseguir una regulación que bloquee a tus competidores?
2. Normalizar el soborno disfrazado: Llámalo «acuerdo de cooperación» o «tasa de paz social».
3. La puerta giratoria premium: Contrata ex políticos como «consultores» o «directores de relaciones institucionales». Nunca menciones la palabra «lobby». Luego muchos empresarios se frustran porque el consultor de turno no le aportó nada…
4. Inversión legislativa de alto rendimiento: ¿Por qué gastar millones en mejorar tu producto cuando puedes «patrocinar» a un político para que bloquee a tu competencia? ¡ROI garantizado!
5. El asedio burocrático: ¿Un empresario con propiedad y negocio valioso que no quiere vender? Imponle horarios insólitos de trabajo que los demás no tienen hasta que se rinda por agotamiento y venda barato. Si preguntan, se llama «cumplir con la normativa».
6. La habilitación elástica: Demora años en otorgar permisos mientras el empresario opera en un limbo legal. Cuando necesites recaudar, aplica multas por «funcionar sin habilitación». 

7. Inversiones agrarias milagrosas ¿32 millones en terrenos que generarán 8 millones anuales? ¡Bienvenido al club exclusivo de la fotosíntesis financiera! Donde las matemáticas convencionales no aplican y los retornos imposibles son «¡¡GANANCIAS COMPROBADAS!!» Los participantes reciben un elegante diploma de «Colono Honorario» mientras sus ahorros de vida se transforman en mansiones que nunca visitarán. Es la conexión ganadera lleno de artistas de la alquimia rural moderna.

D) ¿El lenguaje como máscara de comunicación?
1. Ignorar patrones, destacar anécdotas: ¿Un puerto que pierde el 50% de sus barcos por costos artificiales? Mejor cubrir el último escándalo de farándula y regalar recitales para apartar la mirada de lo importante.
2. El silencio estratégico: Industrias que darían trabajo a mujeres cabeza de familia detienen su crecimiento por inflexibilidad laboral y sindicatos amigos. La noticia: el último paro general «por los derechos de los trabajadores”.
3. Polarizar sin contextualizar: Divide a la audiencia en bandos irreconciliables. Nunca menciones que todos participamos del mismo sistema ni que estamos todos en el mismo barco. Promueve que nos odiemos y cada uno está en su vereda Busine$$ is Busine$$.
4. La amnesia selectiva del subsidio: ¿45.500 trabajadores en seguro de paro? Silencio absoluto cuando el gobierno es tu nuevo empleador. Las nóminas públicas de periodistas son inversiones en «comunicación estratégica».
5. La estadística invisible: ¿7.500 empresas cerradas en un trimestre? Si no se cuenta, no existe.
6. El arte del titular manipulador: Lo importante es el título, el contenido que lo contradice es irrelevante. Más valor de arenga que de información. «Control mental periodístico». Pan para hoy, hambre para mañana y para pasado mañana también.

E) Fútbol innovador.
1. ¿Algo más revolucionario que esto? ¿Quién necesita goles cuando puedes tener declaraciones ministeriales sobre camisetas? La fórmula mágica para unir hinchadas: permitir un gesto, luego desautorizarlo y finalmente desatar una guerra de tuits entre políticos que jamás pisan una cancha, pero opinan como si fueran Guardiola.
2. Se proponen debates presidenciales en el entretiempo, urnas de votación junto a puestos de chorizo y carnés de afiliación partidaria como requisito para entrar a la tribuna. Mientras tanto el balón rueda solitario por el césped, añorando tiempos primitivos en que el fútbol era simplemente … fútbol. ¡Qué anticuado concepto!

F) Saliendo de la sátira para ir a la trampa que se silencia: La única solución es «distribuir mejor» lo que ya existe, nunca crear más.  ¿Son excluyentes? Este mantra de distribución perpetua es el círculo vicioso perfecto que des empodera al individuo para que dependa del sistema, castiga al que genera más con cargas e impuestos, premia al que solo redistribuye con poder y estatus, justifica todo lo que se le ocurre al gobernante de turno según caprichos reales bajo la bandera de la «justicia social» y sobre todo, genera un contexto para que una micro minoría -a largo plazo- se quede con países enteros (ya existen varios ejemplos a nivel mundial). 
Hoy Uruguay es un país donde los políticos distraen permanentemente la mirada de lo importante y profundo, manteniendo una superficialidad inaudita y una ausencia de pensamiento crítico en los debates y acciones. Urge salir del patrón de la mentalidad de pobreza e ignorancia supina hacia el del crecimiento y la expansión. Romper los círculos viciosos para entrar en círculos virtuosos donde nuestras aspiraciones comunes sean que el ingenio individual se materialice sin miedo, la cooperación voluntaria reemplace la redistribución forzada, donde se entienda que la innovación abierta es más rentable que la conexión política, la excelencia no sea un privilegio, sino que un modo de vida respetando al otro como legítimo otro con sus talentos y virtudes y donde no respondan en modo capricho político «yo gané las elecciones» como argumento para silenciar al otro (democracia plena ¿Dónde estás?). Las elecciones se ganan para gobernar a TODOS no a su sector político señores.

Nuestros vecinos argentinos están dando el ejemplo de libertad de la mano de un «outsider» y su equipo. Diez millones de argentinos ya salieron de la pobreza. El outsider tiene la ventaja de la claridad mental y, en este caso, SABE hacer crecer al país. Además, cuenta con un recurso fabuloso: la libertad de no tener deudas «políticas» que pagar, esas del estilo Don Corleone. Si cada mañana levantamos el nivel de consciencia nos daremos cuenta que cada día, al despertar, tenemos la libertad de elegir si seguir con el manual de la sátira anteriormente escrita mientras nos quejamos de los resultados, o tenemos el coraje de romperlo conscientemente para escribir uno nuevo. Como sociedad, no estamos determinados por fuerzas inevitables sino por decisiones individuales acumuladas – algunas grandes, la mayoría y las más importantes las pequeñas y cotidianas.

Precisamos recordar que estamos eligiendo porque nuestras elecciones determinan el resultado del país que construimos entre todos. Seguramente requerimos preguntarnos ¿Qué estamos dispuestos a darle al país para que éste sea cada vez mejor? Porque la coreografía invisible sólo funciona mientras fingimos no verla. Y quizás el primer acto de valentía colectivo, sea simplemente reconocer que todos estamos bailando y, sobre todo, darnos cuenta de que no sólo requerimos cambiar el paso sino que sobre todo, el ritmo.

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