UTE y su estudiante de oro

UTE y su estudiante de oro

Requisitos imposibles y millones en juego:

¿Qué esconde UTE tras el estudiante que gana más que un jefe?

Por @PhDenLogica


En los últimos días, una contratación de UTE me ha dejado la cabeza dando vueltas. A simple vista, podría parecer una más de tantas convocatorias para incorporar pasantes o becarios, una práctica habitual en el ámbito público y privado para dar experiencia a jóvenes estudiantes. Pero al rascar un poco la superficie, esta contratación dista mucho de ser ordinaria: UTE está destinado más de 4,3 millones de pesos para la subcontratación de un estudiante de Ingeniería Mecánica por un período de 24 meses, con un costo mensual aproximado de $168.500 (calculado dividiendo el monto total de la adjudicación por 26, considerando aguinaldos).

El contrato estipula un valor hora base de $724 (más IVA) para un estudiante que trabajará en la Subgerencia de Procesamiento de la Operación y Mercado del Despacho de Cargas. Este puesto implica una jornada de 8 horas diarias de lunes a viernes, con la posibilidad de teletrabajar hasta 5 días al mes y realizar hasta 10 horas extras mensuales. Entre las tareas asignadas, el estudiante deberá participar en el desarrollo y mantenimiento de sistemas, con un enfoque particular en la planificación y ejecución de pruebas de software de gestión de medidas. Además, se espera que elabore documentación de requerimientos de usuarios, actualice bases de datos y realice otras actividades técnicas de alta complejidad.

Considerando los aportes patronales, la contratación equivale a un salario bruto de hasta $150.000 mensuales. Si lo comparamos con la escala de sueldos de UTE para el 2024, este salario es mayor que el de un Director, o que un Jefe de Departamento A recién ingresado.

 

Un perfil que no cierra

El primer aspecto que salta a la vista es la elección de un estudiante de Ingeniería Mecánica para un rol que, por su descripción, parece más alineado con los conocimientos y habilidades de un estudiante o profesional de Ingeniería en Computación. Las tareas descritas, como el testing de software, el manejo de bases de datos y la configuración de herramientas específicas, requieren un dominio técnico que no es típico de la formación en mecánica. Esto plantea una pregunta inicial: ¿por qué no se optó por un perfil más adecuado a las necesidades técnicas del puesto? ¿Acaso en UTE se consideran a los ingenieros mecánicos superiores a los ingenieros informáticos?, o ¿hay otra intencionalidad oculta en este sesgo?

Requisitos que sorprenden

Otro punto que genera desconcierto es el nivel de exigencia para un estudiante. Según el llamado, el candidato debe haber completado al menos el 35% de la carrera en la Universidad de la República u otra institución homologada, pero además se requiere un mínimo de un año de experiencia en pruebas de software de medición, manejo de riesgos y seguridad de la información, así como conocimientos específicos y comprobables en herramientas como PrimeRead, el software líder para la recolección y análisis de datos de medidores comerciales. A esto se suma experiencia en sistemas de gestión de calidad, manejo de Power Query y otros requisitos excluyentes que, en conjunto, configuran un perfil sumamente especializado.

Estas demandas parecen desproporcionadas para un estudiante que, en teoría, aún está en proceso de formación. Un estudiante promedio que quiera cursar su carrera en tiempo y forma difícilmente podría acumular un año de experiencia en un área tan específica sin descuidar sus estudios. ¿Es razonable exigir tal nivel de experiencia a un estudiante? Es más, si el puesto requiere competencias tan avanzadas, ¿no sería más lógico contratar a un ingeniero ya recibido?

 

 

Tercerización: ¿solución o atajo?

La contratación se realiza a través de LKSUR SA, una consultora fundada en 1999 que provee servicios de ingeniería, arquitectura y suministro de personal para el sector público y privado. Según UTE, esta contratación es clave para garantizar la continuidad de las operaciones en un contexto de alta rotación de personal. Pero, ¿por qué tercerizar la selección de un estudiante a una consultora privada? La respuesta podría estar en la complejidad de los procesos internos. Como ocurre en otros rubros, como los servicios de limpieza, las empresas públicas a menudo delegan tareas complejas a privados para evitar los problemas de la alta rotación, las licencias prolongadas o los cambios de escalafón de los empleados públicos. Sea cual sea la razón, es interesante ver que en la página web de LKSUR SA hay un llamado que parecería corresponder al cargo solicitado en este acuerdo, en donde al momento de postularse se pide una “aspiración salarial”. Sin embargo, la adjudicación ya fue hecha a esta empresa, la cual debió presentar al menos dos candidatos para el puesto, de los cuales UTE selecciona a uno. Además, en la contratación ya se estipula el valor hora, así que, ¿para que es necesario la aspiración salarial, y no simplemente se publica el sueldo?

 

Irregularidades que alzan sospechas

El registro de esta contratación en la Agencia Reguladora de Compras Estatales reporta un monto total de $833.281, una cifra que equivale al costo de una sola hora de trabajo (+ IVA) [1]. Esto podría considerarse un error administrativo, pero no es un caso aislado: en 2023, otra contratación de UTE a LKSUR SA para tres estudiantes avanzados con perfil contable fue realizada un monto total de $5.490.000, pero en el registro aparece como un gasto de apenas $1,22 [2]. Estas discrepancias, lejos de ser meros descuidos, generan dudas sobre la transparencia y rigurosidad en los procesos de contratación de UTE. ¿Acaso se esta “ocultado” el verdadero valor para no llamar la atención?

¿Un estudiante de oro o un puesto blindado?

Un detalle no menor es que este llamado es una renovación de un contrato existente, es decir, o están activamente buscando numerosos estudiantes calificados para este cupo, o es una manera de asegurar la continuidad de un “estudiante de oro”. Con este tipo de contrataciones: ¿está UTE fomentando la formación académica de estos estudiantes? La confidencialidad del estudiante seleccionado y la especificidad de los requisitos podrían sugerir que el cargo está diseñado para mantener a la misma persona, limitando la posibilidad de que otros candidatos puedan competir. ¿Es esto una forma de «trucar» el sistema para beneficiar a alguien en particular?

Un llamado a la transparencia

La contratación de este “estudiante de oro” por parte de UTE pone en evidencia varias aristas que merecen un análisis más profundo. Por un lado, la incongruencia entre el perfil académico solicitado y las tareas a realizar. Por otro, los requisitos desproporcionados que difícilmente un estudiante en formación puede cumplir sin sacrificar su trayectoria académica. A esto se suman las irregularidades en los registros de gastos y el rol de empresas intermediarias como LKSUR SA, que añaden costos adicionales al proceso. Finalmente, la posibilidad de que el puesto esté diseñado para perpetuar a un ocupante específico plantea serias preguntas sobre la equidad y la transparencia.

¿Qué justifica pagar un salario tan alto a un estudiante en lugar de un profesional? ¿Es esta contratación un caso aislado o la punta de un iceberg de prácticas cuestionables en la gestión de recursos públicos? UTE debe respuestas claras para disipar estas dudas.

 

[1]https://www.comprasestatales.gub.uy/consultas/detalle/id/1219440
[2] https://www.comprasestatales.gub.uy/consultas/detalle/id/1031448

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