No todos los días son iguales ante la ley

No todos los días son iguales ante la ley

por @PhDenLogica


En Uruguay, el calendario se ha convertido en un complejo entramado de días excepcionales, un mosaico de desigualdades laborales y contradicciones legislativas. Lo que comenzó en 1919 como un ejercicio de laicidad se ha transformado en un descontrolado festín de conmemoraciones que evidencian las fisuras de un sistema que parece haber perdido el rumbo. En GastosUy, hemos realizado una recopilación exhaustiva de los días conmemorativos por ley -tanto promulgadas como proyectos de ley- para dar inicio al proyecto hermano LeyesUy.

Los viejos y queridos

Uruguay cuenta con un conjunto de feriados bien conocidos por la población. Estos incluyen 5 días no laborables (marcados en rojo), 6 días laborables (marcados en amarillo), además de 2 días para el Carnaval y 2 para la Semana de Turismo, que varían cada año según el calendario (no incluidos en el calendario aún). Estos feriados son los que la mayoría de los uruguayos asocia con descanso, celebración o conmemoración de eventos históricos y culturales significativos. Además, el 1 de marzo es un feriado extraordinario si este coincide con la transmisión del mando presidencial.

Sin embargo, más allá de estos feriados, existen más de 90 días conmemorativos establecidos por ley (marcados en verde), y al menos 10 proyectos de ley que buscan incorporar nuevas fechas al calendario presentados en los últimos años (marcados en azul). La inmensa mayoría de estos, tienen una fecha concreta para celebrarse, aunque hay más de 10 días relativos, como por ejemplo el “día del perro de trabajo” el primer domingo de diciembre (marcados con borde rojo). En el 2025, hay 14 días que coinciden más de una conmemoración.

https://gastosuy.com/leyesuy/

Estos días conmemorativos abarcan una amplia gama de temas, desde profesiones específicas hasta conceptos abstractos, y se dividen en tres categorías principales que reflejan diferencias en su tratamiento legal y su impacto en la sociedad.

La desigualdad ante la ley

La primera gran contradicción surge en el tratamiento desigual de las profesiones. Diez profesiones/trabajos gozan de feriados laborables pagos específicos: Trabajador rural, Portuario, Vial, Periodista, Sastre, Trabajadores de la Enseñanza Privada, Funcionarios del Tribunal de Cuentas, MTOP, MTSS, y Tripulantes de Helicópteros Militares; sumado a todos los habitantes de los departamentos de Soriano, Florida y Rivera. Las personas representadas en estos colectivos, por la gracia de la ley, pueden descansar un día más al año con pago garantizado.

Pero otros no corren la misma suerte. Los Esquiladores, Bancarios, Abogados, Ingenieros Agrónomos, Técnicos, Veterinarios, Judiciales, Defensores Públicos o Trabajadores de la Industria Frigorífica o del Metal, todos cuentan con su día por ley, sin el “beneficio” del feriado. Además, Artistas del Carnaval, Artesanos, Payadores, Cantores, Escritores, Jinetes, Viajantes y Vendedores de Plaza, entre otros también cuentan con una conmemoración especial. Los habitantes de Lavalleja y Cerro Largo también pueden celebrar un día particular, pero trabajando. Más grave aún -si se le quiere llamar grave- es la ausencia de días conmemorativos para el resto de las profesiones, y habitantes del país. Esta distinción arbitraria u omisión genera no solo una desigualdad, sino que viola el principio de igualdad ante la ley

El reino de lo abstracto

La tercera categoría de días conmemorativos revela quizás la cara más absurda de esta maraña legislativa, la cual incluye días que conmemoran lugares, objetos o ideas abstractas, y que, según la ley, establecen la obligatoriedad de impulsar políticas en pos de lo conmemorado. Por ejemplo, recientemente de declaró el “Día Nacional del Butiá”, dedicado a una planta. Existe el “Día Nacional de Protección de la Ballena Franca Austral”, el “Día Nacional del Ajedrez”, de “la Vivienda Rural”, de la “Solidaridad”, de la “No Violencia”, o de la “Tradición Uruguaya”. Por otro lado, están los días del Leonismo, de la Cruz Roja, de las Naciones Unidas, o de Rotary, honrando organizaciones internacionales.

Un gran número de leyes están destinadas a días con relevancia médica, como el Día Nacional del Paciente Celiaco, de la Resucitación Cardíaca, de la Esclerosis Múltiple, o de la Miastenia Gravis.

Estas leyes obligan al Estado a «impulsar políticas» en favor del objeto conmemorado, un mandato tan vago como inútil, sostenido por gasto público. ¿Es necesario establecer un día concreto por ley para promover políticas vinculadas a el “Día Nacional de Concientización de la Salud Cardiovascular de la Mujer”? ¿y el día de la Camiseta Celeste?, ¿o el día Nacional del Diálogo Interreligioso en Uruguay? ¿Cómo se «impulsan» las actividades de gestión cultural?, y ¿Cómo se mide la eficiencia de la ley? La respuesta es evidente: estas leyes no tienen efectos prácticos, son meros ejercicios de populismo legislativo.

Entre las propuestas controversiales figuran el “Día del Niño por Nacer” —impulsado por diputados evangelistas— y el “Día del Orgullo de la Negritud”, proyectos que evidencian cómo estas iniciativas se han convertido en herramientas para instalar debates ideológicos en el Parlamento bajo el pretexto de crear días conmemorativos.

La inflación legislativa de los últimos años

Un análisis temporal revela una aceleración preocupante en la creación de días conmemorativos. Si bien 1919 marcó el inicio del sistema con 18 festividades laicas en la ley N°6997, el período más prolífico fue la primera presidencia de Tabaré Vázquez (2005-2010) con 18 leyes en total. Los años 2023 y 2024 fueron los de mayor numero de leyes promulgadas, con 6 cada uno. Y el 2025 viene con fuerza, con 5 proyectos presentado o discutidos.

Esta inflación legislativa no es casual. Responde a una lógica política perversa donde los representantes pueden exhibir productividad legislativa sin generar impacto real. Es más fácil crear el «Día del Trabajador Gastronómico» que reformar la ley de negociación colectiva; es más cómodo establecer el «Día Nacional del Butiá» que abordar la crisis del sistema educativo.

La banalización de la función legislativa

La proliferación de días conmemorativos sin sentido pervierte la función legislativa. Cuando los parlamentarios presentan decenas de proyectos de este tipo, no solo desperdician tiempo y recursos del Estado, sino que banalizan el acto mismo de legislar. Una ley debería ser un instrumento para regular conductas, establecer derechos y obligaciones, o resolver problemas sociales concretos. Los días conmemorativos sin efectos prácticos son pseudo-leyes que solo sirven para generar titulares de prensa. En muchos casos, estas fechas parecen responder más a la necesidad de los legisladores de demostrar actividad que a una demanda genuina de la sociedad. La frase “yo presenté XX proyectos de ley en mi legislatura” se convierte en un mero trofeo político

¿Qué mensaje envía al ciudadano cuando el mismo Parlamento que no logra consensos para reformas estructurales dedica sesiones a debatir si debe existir el «Día del Automovilismo Deportivo»? La respuesta es desalentadora: que la política uruguaya prefiere lo simbólico a lo sustancial, lo mediático a lo necesario.

La deslegitimación del derecho

El derecho, para ser efectivo, requiere coherencia, sistematicidad y proporcionalidad. Cuando el ordenamiento jurídico incluye normas que establecen el «Día Nacional de Carlos Gardel» junto a la Constitución y el Código Penal, se produce una degradación del sistema normativo. No todas las normas tienen la misma jerarquía, pero todas consumen recursos estatales en su elaboración, discusión y promulgación.

La superabundancia de leyes —Uruguay ha sancionado más de 20.000 desde 1830— incluye miles de normas obsoletas, contradictorias o irrelevantes. Los días conmemorativos sin efectos prácticos contribuyen a esta contaminación legislativa que dificulta la aplicación del derecho y confunde tanto a operadores jurídicos como a ciudadanos.

Paradójicamente, estos proyectos de días conmemorativos suelen aprobarse por unanimidad o amplias mayorías, no porque representen consensos sociales genuinos, sino porque ningún legislador quiere quedar registrado como opositor al «Día del Nacional de la Resucitación Cardíaca » o al «Día del Grito de Asencio y la toma de la Capilla Nueva». Esta falsa unanimidad encubre la falta de debate serio y la ausencia de criterios técnicos para evaluar la pertinencia de estas normas.

LeyesUy

¿Cuál es el objetivo general de las leyes? Según los principios del derecho moderno, las normas jurídicas deben servir para regular la convivencia social, proteger derechos fundamentales y resolver conflictos. Los días conmemorativos -a no ser de manera rebuscada- no cumplen con estos principios; y cuando se multiplican sin criterio, pierden su valor simbólico y se convierten en ruido legislativo.

Mas allá de los días conmemorativos, la contaminación legislativa en Uruguay es un problema grande. ¿Cuantas leyes o normas innecesarias o irrelevantes existen en la actualidad? ¿que tanto más fácil sería tener unas reglas claras y concisas, sin ruidos que dificulten o entorpezcan?

Desde GastosUy estamos propulsando una plataforma hermana, LeyesUy que permita recopilar y categorizar leyes innecesarias para que puedan ser evaluadas por la ciudadanía. En esta primera instancia se presentan los días conmemorativos de forma interactiva en un almanaque anual. Puede parecer insignificante, pero este tipo de leyes corresponden a casi el 1% de las leyes actualmente en vigencia (aprox 10.885) -o al menos las que pudimos recopilar-.

Por el momento, se puede acceder a LeyesUy mediante https://gastosuy.com/leyesuy/

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