Hormonizando Afaps

Nuestra izquierda vive en eterno complejo de adecuación de la utopía a la realidad. Hace tres años publicamos en redes un video que intentaba dibujar con palabras esta infructuosa carrera entre sueños y despertares.
Se decía allí algo así :
“En la próxima vida me gustaría ser frenteamplista”. Un juego burdo de imaginación comentando a todos cómo envidiaba ver frentistas practicando alquimia alegremente mientras los liberales debíamos conformarnos con las fatales leyes de la química. Envidiaba también cómo el frentista se movía en el fantasioso mundo del ilusionismo y el gobierno de entonces apenas podía hacer “magia” para superar una pandemia, una sequía y el “efecto Argentina”
Fue un juego de palabras. Pero también se mencionaba esa vocacional tendencia a vivir en el mundo de las autopercepciones (hoy muy Woke) que importa hasta desconocer principios básicos de la biología. Terminamos explicando que esa patología de la autopercepción tenia consecuencias atroces. Por ej: ver un Ministro de Desarrollo Social presentándose en sociedad con un título trucho porque se auto percibía Economista sin serlo.
Esta enfermiza tendencia a vivir en un mundo de flatulencias aspiracionales podría hasta generar lecturas distorsionadas. Pero lo grave es que el drama que vive esta gente por sincronizar relato con dato o los lleva a llevarse puesto cuanta norma o principio de convivencia Republicana pueda existir.
La utopía los conmina a gastar lo que no tienen o llevarse puesta la Constitución o desconocer consultas populares.
Vale TODO. Porque todo se explica en una lógica supremacista que la izquierda es buena, justa e infalible. Se sienten “el pueblo” aunque el pueblo les diga que NO en las urnas. Y así aparece un “Dialogo Social” queriendo sustituir al Parlamento y al soberano. Fascismo puro y duro.
Y todo autopercepción. Hoy te hormonizan a un pibe de 8 años que dice sentirse “nena”. (Nada nuevo ¿no?). Pero lo grave es estar jugando el ingenioso y sádico partido de violar el último pronunciamiento popular sobre el ahorro individual jubilatorio. Y su idea básica es “Hormonizar las AFAPS”.
Sí..tal como lo lee!
Un presidente que parece mirar hacia el costado y que no quiere líos en la interna y un ministro de Economía, cual encantador de serpientes, que prefiere perdurar antes que frenar a la horda pitcenetista con dignidad.
Van a hormonizar las AFAPS convirtiéndolas en meros agentes de inversiones mientras estatizan el control administrativo y comercial de dichas empresas. Esta increíble “barra” de burócratas iluminados se autoperciben mejores administradores que los empresarios privados que durante 30 años han venido manejando cuentas y fondos de los uruguayos. Y con tal éxito que hasta en un país donde el 80 por ciento de su gente sueña con ser “empleado público” el soberano (o sea el pueblo) con una aprobación del 63% les dio el espaldarazo ante la propuesta de eliminar la existencia “privada” de estos fondos. La gente ya se pronunció y a la izquierda parece no importarle. Le van a cambiar el género. De privada a pública y violando la decisión del Soberano.
Van por la vía oblicua de mantener viva un tiempo mas la etiqueta “AFAP” pero aplicándole hormonas que le vayan modificando su género. Y cuando se las vacíe de contenido o se las haga licitar para obtener menguados dividendos: la fruta caerá sólita del árbol .
Es que el botín es muy jugoso y hoy las cuentas públicas empiezan a mostrar algunas frustraciones. No es fácil ser “zurdo” y generoso con dinero ajeno en tiempos de vacas flacas. Y 25 mil millones de dólares en ahorros enloquecen tanto a los Abdala y Andrade de este mundo como a los escurridizos Orsi y Oddone.
Solo quiero recordarle a Orsi que su Coalición es minoría en Uruguay. En octubre de 2024 solo el 44% los votó. En cambio Orsi puede decirle a su gente:
“Yo gané el balotaje”
Su partido no puede destruir la reputación de un Presidente si éste tiene la suficiente estatura moral para no autorizar que se pise la Constitución y la voluntad del Soberano.
De usted y de su honor depende Sr. Presidente que la patota no le cambie el género al ahorro de los uruguayos y no se pisotee nuevamente el resultado sagrado de la democracia directa. ¿Honor?
(Me dicen acá por la “cucaracha” que pedí demasiado)

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