Bar «La Manija»

por Pablo Vierci

-¡Pelado! ¿Cómo andás?… Vení, vamos a tomar un café aquí enfrente…
Esperá que estaciono, Flaco… mirá que solo tengo cinco minutos.
-Qué lujo, después de la pandemia, poder mirarnos las caras en un boliche.
Eso no fue culpa de la pandemia sino de lo mal que se hizo todo. Con una cuarentena
obligatoria, renta básica y menos boludear con las vacunas se liquidaba en un periquete.
-Bueno, más o menos, mirá lo de Argentina.
Alberto es un fenómeno, el país está creciendo como nunca, turismo, buenos precios.
Es un ejemplo continental, mundial.
-No te voy a discutir, Pelado, pero no te olvides lo de la fiesta de Olivos, el vacunatorio
VIP, el quilombo ahora de Cristina.
¿No me digas que ahora sos macrista, Flaco?… ¿No te das cuenta que es todo un plan
de la derecha para proscribirla?
-Está bien, no te discuto. Quería saludarte, darte un abrazo, te veo bien…
Bien jodido, dirás. Yo la voy llevando pero mirá el hambre, la carestía, el precio de los
combustibles…
-Pero veo que estás con coche nuevo, y de alta gama. ¿Qué es, un Porsche?
¡Pará, valor! ¿Vos te creés que soy un malla oro herrerista? Es una BMW, full, X3…
nada grave…
-Está linda para hacer ruta.
El otro día me fui a Bagé para la inauguración de la estatua del Pepe… dos horas de ida
y dos de vuelta. Baja la trompa y vuela… No te vi, dicho sea de paso.
-Sabés que estoy en otra cosa, cuestionando mucho.
Tampoco te vi en el homenaje a Vivián Trías… Ojo que ahora estamos tomando
nota… no nos vamos a dejar madrugar otra vez.
-Está bien… ¿y la familia cómo anda?

-Los tres botijas están ocupando. Los represores desalojan los centros de estudio y ellos
vuelven a ocupar. Y nosotros con la patrona nos tenemos que ocupar de los gurises.
-Ah, claro, los nietos.
-Alguien tiene que poner el palo en la rueda a este gobierno hambreador. Hasta la
patrona quiere ocupar, anda enardecida.
-No sabía que tu mujer estaba en la enseñanza.
-¡Estás loco! Está más cómoda que un 5 a 0. Heredó un campito de una tía lejana, una
viejita de cien años.
-No sabía que tenía familia con estancia.
¡Yo tampoco! Se enteró de una tía de una prima o algo así, que estaba en las últimas, y
se ofreció para cuidarla en el último mes. Viste cómo es la patrona, le empezó a hablar
de la revolución, la vieja creía que era de la revolución francesa, pero la desalienó, al
final terminó besando estampitas del Che Guevara. ¡Y le dejó todo! ¡La calentura de los
sobrinos!
-Qué lío, dirán que estaba senil…
¡Las pelotas! Arreglamos todo con unos compañeros, vos me entendés, con sentencia y
todo, ¡a llorar al cuartito! Le cambiamos el nombre y le pusimos “Spartacus”. Y ahora
como subieron los commodities anda repechando.
-Claro, por la invasión a Ucrania.
¿Qué invasión? ¿De qué hablás? ¿No me digas que estás con la OTAN?
-No, es que los rusos…
¡Los “rusos” las pelotas! ¡los soviéticos, dirás! Vamos por la revancha, en Eurasia y en
América, Petro, Maduro, López Obrador, Cristina, Díaz-Canel…
-Bueno, pero acá no todo era un mar de rosas…
Había esperanza, Flaco, al pueblo hay que darle ilusiones, el Tren de los Pueblos
Libres, los pozos de petróleo de Tabaré, el satélite de Carolina, el puerto de Rocha,
Aratirí, Alas U, la regasificadora.
-La regasificadora más o menos…
A la regasificadora la terminamos en el próximo período, no seas nabo. Le vamos a
prender una velita al socialismo, Flaco, y te precisamos. ¿No viste el precio del gas que
logró Putin? El Pepe tiene línea directa con el Kremlin. Vamos a exportar gas
progresista a la Europa capitalista.
-No te voy a discutir eso, quería saludarte, qué gusto verte…

El otro día en el Día del Comité de Base no te vi. Mirá que te voy a poner falta.
-Ando en otra, vos sabés.
Ojito que ahora andamos con el cuadernito, “este sí, este no”. Tampoco te vi en las
Ollas… Militancia, Flaco, hay que parar a los malla oro… ¿Podemos hacer un comité
de Yamandú en tu garaje?
-Me matás, tengo el auto, las bicicletas, no cabe un alfiler. ¿Y en el tuyo que es más
grande?
Tengo tres cachilos, imposible.
-¿Tres?
La BMW, otra X3 de la patrona pero sin accesorios y el pibe menor que deja el suyo en
casa, no va a ir a ocupar un liceo en un Audi. Bueno me tengo, que ir, ando con las latas
de pintura en el coche.
-¿Vas a grafitear fachadas?
Estoy viejo para las pegatinas, se las llevo a los botijas del IPA. Lo mío es dar manija,
24 por 7. ¡Mozo! Cobrame un café.
-Dejá, Pelado, yo te invito.
-Entonces traeme una caja de cigarrillos… no, mejor un cartón, no vamos a
amarretear…
-Muy lindo verte, Pelado.
-Gracias por los puchos, Flaco.