A un año del Triunfo de la LUC

A un año del Triunfo de la LUC

Hace exactamente un año los uruguayos concurrimos a las urnas para someter a Referendum 135 artículos del Ley de Urgente Consideración, en una campaña que tuvo características muy especiales y que arrojó un resultado también muy significativo, en un triunfo oficial que por las condiciones en que se produjo tuvo mucho de hazañoso.

En efecto, como se recordará la Ley 19.889 fue promulgada en julio del 2020, en pleno proceso de la pandemia, cuando aún en el mundo no existían vacunas para el Covid y todo el futuro parecía pender de un hilo, con la mayor crisis social originada por la paralización económica a nivel mundial.

Ello no fue óbice para que la oposición desplegara todo su arsenal de acciones, como venía haciendo desde el día 1 del nuevo gobierno. Con la aprobación de la LUC esta pasó a ser el origen de todos los males y el Gobierno debió situarse ante la incómoda situación de intentar la prueba imposible, mostrar que la LUC no iba a causar los daños que se anunciaban sin dejar en tanto de administrar la situación nacional, en un contexto de total crisis internacional, con pérdida de fuentes laborales, recesión, y el Covid que no daba tregua.

En ese marco era fácil esperar un “voto castigo”, sobre todo cuando se manejaban temas en algunos casos muy técnicos que eran simplificados al extremo por la oposición, que no dudó en sumergirse en el lodo a la hora de hacer la campaña.

Así las cosas, hace un año entonces fuimos a las urnas, y pasó lo que pasó, una victoria oficialista que respaldó a la Ley, pero que por sobre todas las cosas dio su apoyo al Gobierno de coalición, con un mensaje muy claro.

Naturalmente, hubo quienes relativizaron ese triunfo, y se escucharon voces sosteniendo que la diferencia había sido muy ajustada. Olvidaron las dispares circunstancias en las que se producía el Referendum, pero sobre todo olvidaron revisar las cifras electorales, y compararlas con la última instancia similar previa, el balotaje de noviembre de 2019.

Referendum LUC

La primera lectura es muy clara. El Referendum convocó a un total de 2:215.906 votos válidos, de los cuales el NO obtuvo 1:108.360, es decir el 50.018 %. En el balotaje, en tanto, se contabilizaron 2:379.608 válidos, de los cuales la fórmula ganadora Lacalle – Argimón logró 1:189.313, el 49.97 %.

Balotaje 2019

Naturalmente, hubo menos votantes en el Referendum que en la segunda vuelta de las Elecciones Nacionales, como es una característica histórica, y resulta obvio que no puede contarse lo que no hay.

Si ingresamos en el análisis departamental vamos a encontrar también situaciones interesantes, en tanto allí podemos comparar además con las Elecciones Departamentales de setiembre de 2020.

En Montevideo, por ejemplo, la fórmula Lacalle – Argimón obtuvo 383.991 votos, un 42.41% de los 905.261 válidos emitidos. A su vez en la Elección Departamental los sectores multicolores, nucleados en el Lema Partido Independiente, lograron 351.207 sufragios, un 42.05 % de los 835.100 votos válidos emitidos.

En el Referendum en tanto en la Capital el NO obtuvo 358.775 respaldos, un 42.80 % del total de 838,259 votos válidos.

En Canelones encontramos una situación similar. Mientras en 2019 la fórmula ganadora obtuvo 165.350 adhesiones, el 45,81 % del total de votos válidos, 360,933, en las elecciones departamentales la suma de los Partidos de la Coalición Multicolor alcanzó 113,881 voluntades, un 36,26 % de los 314,041 votos válidos emitidos. En el Referendum del año pasado, en cambio, la opción oficial del NO obtuvo 153.621 sufragios, el 45,36 % de los 338,645 votos válidos.

Así podríamos seguir con casi todos los departamentos, a excepción de un par de casos puntuales en el Norte. Naturalmente, todos estos cálculos no hacen caudal del hecho de que en el Referendum los votos en blanco operaban a favor del mantenimiento de la Ley, en tanto no es posible determinar quienes hicieron uso del mismo en tal sentido, y no como una mera abstención.

Esto demuestra entonces, en base a datos objetivos, el importante respaldo popular que recibió el Gobierno Multicolor hace un año, cuando en el peor momento del país se apostó, una vez más, al enfrentamiento, la división y la mentira burda.

Tal vez podría servir de enseñanza para quienes siguen porfiadamente en el mismo camino, aunque sabido es lo de la fábula del escorpión y la rana.