Mientras el FA busca ampliar su propio espacio, la Coalición Republicana se encierra en sí misma

Escribe Graziano Pascale

La semana que concluye, pródiga en malas noticias para la coalición gobernante, nos trajo la novedad de una iniciativa de un sector aliado -pero extrapartidario- del Frente Amplio, en procura de crear un nuevo lema que albergue a quienes se identifican con la coalición de izquierda, pero no forman parte de ella.

La idea apunta a resucitar la experiencia del «Encuentro Progresista», que lideró Tabaré Vázquez en 1994, como forma de atraer al Frente Amplio al ex Intendente blanco de Cerro Largo, Rodolfo Nin Novoa, quien a la postre terminó siendo su Vicepresidente en el período 2005-2010, en el tercer intento de la fórmula Vázquez-Nin. Entonces el Frente Amplio, gracias a esa operación ideada por Vázquez,  se convirtió en el tercio político del país. Cinco años más tarde, llegó al 40% de los votos, y no obtuvo el gobierno porque ese año se inauguró el balotaje, un mecanismo para elegir Presidente de la República con el 50% más uno de los votos. Pero fue el paso decisivo para llegar a la Presidencia en el año 2004, y conservar el gobierno durante 15 años consecutivos.

No es necesario explicar -y menos para operadores políticos avezados- que el lema común fue esencial para la victoria del Frente Amplio, entre otras razones porque amplió el radio de captación de votantes, y porque ofreció al electorado la imagen de una fuerza política diversa, pero capaz de proponer un programa común, con la disciplina como para llevarlo adelante.

Con buen criterio, el líder de Unión de Izquierda Republicana, Fernando Amado, que en las úlitmas elecciones se presentó como candidato por el Frente Amplio luego de abandonar el Partido Colorado -en el que había acompañado a Pedro Bordaberry-, propuso reeditar la experiencia del Encuentro Progresista, para ampliar la base electoral de la coalición de izquierda.

«Sería una gran señal que esa elección (NdR: se refiere a la elección interna de junio de 2024) no fuera exclusivamente con el lema Frente Amplio. Esto no debe ser un acuerdo político electoral de último momento, sino una construcción colectiva de grupos diferentes, que tenemos perspectivas y paradigma de sociedad común», dijo Amado al diario El País.

La parálisis de la Coalición Republicana

Mientras el Frente Amplio da estas señales, en procura de mejorar su performance electoral del año 2019 y acercarse a volver al gobierno, la Coalición Republicana tropieza con piedras de diverso tamaño, alguna de las cuales presagia un desenlace electoral poco prometedor. Basta, para ello, analizar el comportamiento electoral de los votantes de los partidos de la Coalición entre la primera y la segunda vuelta para asumir que la tendencia centrífuga es muy poderosa. Y nada hace presumir que en el año 2024 ese problema no se agrave, entre otras razones (no es la única, pero es de las más importantes) porque el actual Presidente Lacalle Pou no puede ser reelecto.

La dirigencia del Frente Amplio ha entendido a la perfección algo que los líderes de la Coalición Republicana se niegan a aceptar. Se trata del ocaso de las identidades partidarias, en una sociedad que ha dejado atrás el tiempo del «poncho y el sobretodo».

Los votantes de la Coalición Republicana lo empiezan a expresar de un modo cada vez más claro, y de eso este columnista, empeñado desde hace años en la formación de una corriente política que supere las viejas antinomias partidarias, puede dar fe.

Pese al silencio de esa dirigencia,  y de los medios tradicionales que suelen ser su eco, la discusión empieza a llegar a las redes sociales. Y así empieza a madurar un proceso que, más temprano que tarde, desembocará en un lema común para comparecer en las elecciones nacionales, como ya se hizo, a regañadientes, en Montevideo, y se proyecta ahora a otros departamentos.


Ilustración de Silvio Moreira