Ser un profesional

Por Federico de los Santos.

En las entregas anterior habíamos visto sobre convertirnos en empresarios, elegir el tipo de sociedad y hablamos varias veces de impuestos; la parte cruda pero que es vital. Ahora algunas ideas para ayudarnos a ser mejores en nuestra actividad.

Idea 7: Ten un contador de confianza

Mi contador es lo más grande que hay. No es de los baratos, pero me hace todos los trámites. Todo lo que necesite hacer de la empresa, él lo hace. Me lleva los números, se encarga de realizar los pagos de impuestos en fecha, presenta las declaraciones juradas, me consigue los certificados, y dos por tres nos reunimos para que yo pueda entender algunos pormenores impositivos. Tuve otros contadores. Algunos mejor no tenerlos. Lo más importante de elegir un contador, es que te lo recomiende alguien que tenga un negocio similar al tuyo. Te asegura que entiende tu negocio que va a llevar las cosas a como se hace en el tipo de giro que tiene tu empresa.

Una cosa que hay que evitar hacer, es darle la contabilidad o pedir apoyo en trámites a gente que no tiene un estudio contable. Hay muchos contadores y capaz que todos conocemos a fulanita o menganito que trabajan en X cosa pero que no ejercen como contadores. En servicios profesionales, es mejor ir al dedicado que al amigo que te va a dar una mano. Pagar lo que hay que pagar en esos casos, siempre a la larga rinde.

Idea 8: Entender qué es ser eficiente y qué es ser efectivo.

Primero que nada, tenemos que saber la diferencia entre eficiencia y efectividad. La eficiencia se relaciona con el tiempo en que se hacen las cosas. Si uno es eficiente quiere decir que aprovecha el tiempo de forma correcta y realiza el trabajo en el mínimo posible. Uno puede ser eficiente, o ineficiente. Y eso no siempre va de la mano con hacer las cosas bien. Eso último es la efectividad. Cuando uno es efectivo, hace el trabajo. Cuando uno es inefectivo, el trabajo queda sin hacer. Uno puede ser efectivo pero ineficiente.

Cuando se trabaja solo o en un emprendimiento pequeño, es importante conocerse y mejorar en ambas cosas. Porque si no somos efectivos, los clientes quedarán insatisfechos. Los clientes nos contratan para hacer las cosas, no para no hacerlas (al menos que estén lavando guita). Pero para poder realizar una actividad empresarial, nuestro trabajo tiene que valer más que el del otro. Ahí es donde juega la eficiencia. Si presupuestamos un valor determinado para un trabajo, y lo hacemos en menos tiempo, quiere decir que fuimos más eficiente que lo estimado y nuestro esfuerzo habrá valido más que lo presupuestado. Normalmente en el área de servicios, se presupuesta de forma competitiva o comparativa. En la forma comparativa, vemos cuánto cobra otro y cobramos lo mismo. Si lo hacemos en menos tiempo y con la misma efectividad, ganamos. Si sabemos que podemos hacerlo en menos tiempo y bajar un poco el precio de nuestra competencia, pero aún así ganar, es que estamos siendo competitivos. A veces somos competitivos por alguna particularidad, externalidad o porque perdemos plata por otro lado y no nos damos cuenta. Es importante que desarrollemos nuestro modelo de negocios y que ese modelo tenga números.

En tu modelo de negocios, diseñas cómo vas a vender, cómo vas a presupuestar, cómo vas a ejecutar, cómo vas a cobrar y cómo vas a pagar. Si tu modelo falla en algo, lo cambias, mejor pronto que tarde. A veces puede llevar tiempo, y a veces puede ser traumático. Pero es mejor eso por poco tiempo a estar arrastrando un mal modelo de negocios que al final te termina destruyendo.