Fin de Año en la Redacción

Escribe Pepe Lotazo

Humor

Cierre de semana en Contraviento

-Buenas tardes, Su Directoriedad. ¿Me permitiría molestarlo un minuto?

-¡Ah, Pepe! ¿Cómo estás? Pasá, sentate. ¿Cómo te llevan estos primeros días en la redacción? Estuvo muy buena tu columna del sábado, recibí unos cuantos comentarios elogiosos.

-Muchas gracias. Me siento muy bien, muy cómodo, todos me han ayudado mucho, sobre todo el Sr. Bruno, ha sido muy generoso conmigo y me explicó todo acerca de cómo lavar los carbónicos, ya ni se me rompen más…

-Eh, bueno, me alegro, después hablaré con Bruno de eso. Por cierto, ¿dónde anda? Hoy no lo vi en todo el día en la redacción.

-¡Es que hoy estuvo muy ocupado! Vino temprano, al mediodía, leyó un rato los diarios para buscar información, salió a almorzar y me llamó hace un rato, que tenía una entrevista con la Señora Nap y no venía, que yo me hiciera cargo de todo y me dejó unos planteos para que elevara a Usted en su nombre, Su Directoriedad.

-¡Con la Señora Nap! Me imagino la entrevista, si… ¿Y que pasa el sábado, tampoco escribe Vierci?

-No, el Sr. Vierci ha estado llamando estos días, el martes estaba en Roma, el miércoles en Nueva York y el viernes iba a Londres y el sábado a Kenia, o al revés, no entendí muy bien, porque la diferencia horaria y el jet lag hace que hable aún más rápido de lo normal y se me complicó tomar nota, disculpe. Lo que si me quedó claro es que no iba a poder mandar la columna porque sigue con las giras de la película La Sociedad de la Nieve, que está siendo un éxito en todo el mundo, y que además precisa que Usted le autorice una ampliación de la Tarjeta Corporativa de Contraviento, para poder traer unas cámaras que le encargó el Sr. Bruno, la mira telescópica y los drones balísticos que le pidió el Sr. Giupponi y el horno de aire de 3 metros cúbicos que eligió la Sra. Peñagaricano.

-‘Ta bien, te firmo el formulario, mandáselo al Contador Ernesto…Nunca pensé que una película ajena nos fuera a salir tan cara. ¡Lo peor es que cada vez que Vierci viene de visita a Uruguay la única valija que se le pierde es siempre en la que vienen los regalos! Ni un imán para la heladera, che… Y hablando de perdidos, otro al que no he visto es a Giuliano, llámalo a ver si puede cubrir él la columna del sábado.

-No, el Sr. Giupponi llamó también, que estaba en una investigación militar sobre las llaves de la plaza de armas de un cuartel, no entendí muy bien, la verdad, porque enseguida me empezó a hablar de Divisiones rusas, Batallones ucranianos, o al revés, nunca sé muy bien cual es cual.

-Si, no te preocupes, solo él y Nacho Montes de Oca saben cuál es cual, vos decile que si y queda contento, es lo que hacemos todos. ¿Y Da Fonte? ¿No podrá adelantar su columna de seguridad vial y así tapamos el bache de Vierci?

-Lamento decirle que no. El Dr. Da Fonte también llamó, esta semana está complicado porque está en un raid de prensa a raíz de las repercusiones generadas por sus notas sobre la ciclovía y los congestionamientos en Avenida Italia y no llega.

-Decime, ¿por casualidad tendrás alguna buena noticia?

-Si! Hay unas cuantas. La primera y fundamental es que La Sociedad de la Nieve se estrenará en cines en Uruguay el 14 de Diciembre.

– ¡Bien! ¡Ahora sí tendremos la oportunidad de ver por un par de horas lo que todo el mundo aclama y que ha concitado la atención de crítica y público a nivel internacional!

– Si, yo también estoy ansioso por ver la película.

– Me refería a Vierci, Pepe…supongo que para esa fecha visitará Uruguay, ¿no?

-Sobre eso es el otro temita que el Sr. Bruno me dejó encargado para hablarle, Su Directoriedad. Verá Usted, en la Redacción se ha formado una especie de Comité de Celebración, para organizar un homenaje a Vierci por toda esta gesta de la película.

-Me parece muy bien, muy justo y acertado.

-Sin dudas. Entonces, las Señoras Peñagaricano y Ain ya contrataron todos los elementos para el evento, salón de un 5 estrellas, catering, alfombra roja, limusinas, banda, etc, ¡va a ser la sensación! Vierci y sus amigos famosos no echarán nada de faltar porque, como dice la Señora Ain, Contraviento no puede ser menos que San Sebastián o Cannes. Y tiene razón, si me permite señalarlo.

-Pse, como tener razón tiene, pero… me da miedo preguntar como pagaron todo eso.

-Con órdenes de compra, naturalmente. Ya tiene todo el Contador Ernesto.

– Me lo temía.

– ¡No se preocupe! El Sr. Bruno estuvo colaborando y consiguió una gran oferta para nuestros trajes de etiqueta. Resulta que un amigo de él es sastre y fue quien hizo el vestuario de Sonora Palacio en 1993 y le quedaron un montón de smokings de clavo, y los vende baratos. Son celeste satinado, pero por unos pocos miles de dólares no se puede pedir más.

– ¡Celeste satinado!

-Si, Su Directoriedad. Tranquilo, respire hondo. ¿Le traigo la pastilla de la presión?

– ¡Celeste satinado!

– Si, dijo el Sr. Bruno que si los usa solamente una persona puede quedar mal, pero que si somos muchos estaríamos creando tendencia. Citó en apoyo a eso una frase de Isidoro Cañones, de que un playboy no sigue la moda, sino que la crea, y la verdad, si lo dice un Señor Senador debe ser cierto.

– ¡Celeste satinado!

– Al Sr. De los Santos también le pareció llamativo, y preguntó si podría participar virtualmente, como hace en sus clases, sus notas, etc… El Sr. Jorge Martínez Jorge solo reclamó que se incluyera también al menos un sombrero a tono. El Sr. Ventura acotó que quien quiera celeste tome fotones con propiedades de onda y de partícula que conlleven una energía definida por la longitud de onda de la radiación deseada, ya que las sustancias en sí mismas no poseen color, sino que reflejan luz que, una vez captada por fotorreceptores biológicos, es transducida en color a través de una capacidad adaptativa y de supervivencia de los seres vivos. El Señor Rodríguez Puppo en tanto manifestó su júbilo ante la iniciativa, y dijo que ahí se iban a ver quiénes eran los verdaderos guapos, pero en rigor no entendí bien eso. Finalmente el señor Gasparré se declaró en contra de modo tajante, porque detrás de esa medida populista y que atenta contra el derecho a elegir la propia vestimenta, se esconde seguramente una gran coima para el intermediario del negocio.

– Si, no te preocupes. ¿Ya se pagó esa cosa celeste satinada?

-Si, Dr. Pascale. El sastre amigo del Sr. Bruno trajo la factura esta tarde, ya se la pasé al Contador Ernesto. Muy simpático el señor sastre, no debe ser fácil ejercer su oficio con un solo ojo y un garfio por mano.

– No quiero saber. Decime, y toda la gente que opinó, ¿dónde está ahora? ¿Habrá alguno que pueda cubrir la nota de humor del sábado?

-No creo, Señor Director. Las Señoras fueron todas al Centro Estético y los caballeros a la barbería, y luego a los sastres, están todos preparándose para el evento de mañana.

– ¿Mañana? ¿Qué pasa el sábado?

– ¡Es la reunión anual de Contraviento en Punta del Este! ¡Estoy ansioso, no veo la hora de formar parte de ese Parnaso!

– ¿Mañana, en Punta del Este? ¿En dónde?

– En su mansión, Su Directoriedad, en Pascale’s Castle ¿No le avisaron? Creo que queda un lugar libre en la limousine de las Señoras. Permítame atender el teléfono y le averiguo..

– Disculpe, Dr. Pascale, tengo en la línea al Gerente del Banco, quiere hablar con el Contador Ernesto, le dije que ya se fue y me preguntó por Usted.

– No, decile que no puedo, estoy escribiendo la nota del sábado.

 


 

 

 

 

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