El Uruguay sin «el viejo»: el peligro de la “chavización”

 

“Un mártir sirve a una causa igual que un títere sirve a un espectáculo. Si repasas la historia -algo que ha dejado de hacerse- verás que un mártir siempre ha estado al servicio del engaño a gran escala, tanto sea de una religión como de una ideología” Yiyun Li (Las puertas del paraíso)

“La ventaja del sistema democrático está en que permite volver a guardar en un cajón a los hombres providenciales en cuanto han llevado a cabo su misión y agotado su utilidad” Simon Leys (El traje nuevo del Presidente Mao” post scriptum 1976

 

Para las generaciones como la mía, que estamos entre los 60 y 70, hijos de la televisión, los recuerdos de los hechos que se nos han quedado a vivir en nuestra memoria, tienen voz y movimiento. No sucedía así con las generaciones de nuestros mayores, donde sus recuerdos se formaban con fotografías y periódicos, imagen y texto, pero no voz ni sonido.

Cuando el 5 de marzo de 2013, al fin el régimen tutelar cubano autorizó al ocupante precario de Miraflores a dar por muerto a Hugo Chávez y, a partir de allí y durante 3 interminables días, se desató la histeria colectiva en torno al “Comandante Galáctico” y las televisiones se solazaban con el peregrinar del ilustre muerto, no pude dejar de recordar una memorable película cubana llamada “Guantanamera” en la que un grupo de personas deambula por toda la isla, enfrentándose a las situaciones más inverosímiles, cargando el féretro con una mujer muerta sin poder darle sepultura.

Los regímenes autocráticos, que hacen del culto a la personalidad profesión de fe, tienen toda una parafernalia litúrgica que los emparenta con una religión, secular, pero religión al fin, dentro de la cual caben situaciones que rozan lo bizarro. Las idas y venidas en torno a Chávez, que si era o no, que si era un muñeco de cera, que si lo habían momificado o no, terminó pareciéndose a aquella novela de Carlos Fuentes, Terra Nostra, cuyo protagonista, un dictador todopoderoso y considerado a sí mismo inmortal, al perder un brazo, le organizó un funeral acorde a la dignidad del real brazo.

El MPePe y la retórica madurista del autoproclamado sucesor

Ausente de las televisiones, el columnista solamente había visto y leído, acerca de la ilustre muerte lo que, inevitablemente, aparecía publicado en la red social “X”.

De todo lo que circulaba en torno a la muerte del líder del MLN-Tupamaros, usufructuario de la marca electoral MPP, lo que nos llamó la atención de inmediato y suscitó un cúmulo de sensaciones encontradas, fue un micro de un informe de Telemundo ( https://x.com/TelemundoUY/status/1922672199367860486 ) que muestra el momento en que el cortejo que acompañaba al féretro se detiene frente a la sede del sector político.

Como se puede comprobar viendo y escuchando ese breve vídeo, en medio de la multitud, un eufórico Alejandro “Pacha” Sánchez toma el micrófono para pronunciar un discurso, que más que ello, por tono y retórica, pareció una arenga. No, nada de pareció: fue una arenga, terminada, cómo no, con un “la lucha continúa, compañeros” que no puede faltar en el bolsillo del tupamaro ni la cartera de la buena terrorista. Anote, atento lector, primera señal.

Si bien el tono mismo de la oratoria, tanto o más que el propio contenido, que también desentonaban con la oportunidad y el propósito de rendir homenaje a un muerto, lo que más impresionó a este columnista fue la estética y puesta en escena.

Difícil cometer la ingenuidad de creer que allí, rodeados de un enjambre de cámaras, hubo algo de espontáneo.

El propio Sánchez, ataviado con un riguroso traje oscuro y anteojos negros, nos lo tenía todo preparado. Me pregunté, y pregunté a mis seguidores en la red “¿seré yo solo que veo detrás de ese desaforado populista de barricada, con estética cruza de patovica con capo narco y retórica chavista, al fantasma de un Maduro?

En una de las fotos del momento, se aprecia el ataúd sobre la cureña, cubierto por las banderas de Artigas y el Pabellón Nacional, apenas custodiado por unos pocos soldados, mientras la pequeña multitud apretujada le daba la espalda el homenajeado. En otras fotos, mientras el cortejo marchaba por las calles de Montevideo, se aprecia una custodia particular -todos con las mismas camisetas negras, con idéntica inscripción- lo cual da cuenta de una minuciosa planificación.

A falta de pajarito, la épica de Colonización

 

Finalizando esa arenga que se quiso vender como espontánea, invito al lector a ver con detenimiento el momento en el que Sánchez se corta abruptamente, toma aire mientras aplaude a rabiar y a los gritos, índice en ristre, se impone a la gritería de la masa, para lanzar un anuncio que se convertiría en un homenaje “al viejo”: la compra de 4000 hectáreas para Colonización.

En épocas de posverdad, lo que cuenta es el tono y el momento. Poco importa que las “cuatro mil hectáreas” aquí, en Cerro Norte, a 8 km de Florida (Sánchez dixit) el mayor terrateniente uruguayo (el Instituto de Colonización, tan emepepista él) en realidad sea una Estancia de lujo, con un Casco con 17 habitaciones y piscina, con corral de encierre para 10 mil reses, con riego por todo el campo, con buena parte de él -las mejores tierras- inundables y con 120 hás de olivares, pagado a precio de oro, gracias al voto de una Directora que asumió ese mismo día para constituir la mayoría necesaria, sin haber sido visto sino a través del Google Earth y sin proyecto productivo alguno.

Esto que, en apenas dos días, amenaza convertirse en un escándalo de proporciones a medida se van conociendo los pormenores del “negocio” en la retórica de barricada del ex feriante Sánchez, se convirtió en el equivalente del “exprópiese” de Hugo Chávez. Una muy peculiar versión de la reforma agraria que por décadas había prometido “el viejo”.

La oscura huella del MLN: de la “Toma de Pando” a la asonada del Filtro

 

La ya larga historia del guevarista Movimiento de Liberación Nacional – Tupamaros de más de 60 años, ha estado signada, desde el inicio mismo, por el oscurantismo.

Operando como aparato armado, desde la clandestinidad, todas sus acciones y expresiones políticas, conformaron una liturgia, una retórica y un modus operandi muy propio, alejado de las maneras del pueblo al que supuestamente se dirigía. Los iniciales copamientos de radios para emitir proclamas, en un formato maquis salidos de las cloacas, serían una marca de fábrica.

Para ilustrar lo que la columna viene a sostener, que la arenga de Sánchez con el féretro del muerto, olvidado a sus espaldas, sigue una línea histórica, vamos a mencionar los 2 hechos protagonizados por tupamaros que ilustran ese accionar cargado de simbologías y mensajes en clave, las más de las veces solo entendibles para los iniciados.

El primero ocurrido el 8 de octubre de 1969, fue la Operación “Ernesto Che Guevara”, que no casualmente, ese día se conmemoraba el segundo aniversario de su muerte en Bolivia.

En un claro intento por desafiar la autoridad del Estado, con un Pacheco que había decidido hacerles frente, unos 50 cuadros tupamaros -camuflados tras lo que simuló ser un cortejo fúnebre- coparon oficinas públicas y asaltaron 3 bancos, lo que les reportó unos 360.000 dólares de los cuales, 200.000 nunca se recuperaron.

Lo que quiso ser, y décadas después -magia de la construcción de relato histórico- terminó siéndolo, una suerte de “Asalto al Moncada”, como aquél, la “toma de Pando”, desde el punto de vista militar fue, a todas luces un fiasco. En la operación fueron abatidos 3 terroristas (Ricardo Zabalza, Alfredo Cultelli y Jorge Salerno), un policía (Enrique Fernandez) y un civil, Carlos Burgueño que no llegó a conocer a su hijo, Diego, nacido el día antes.

Típico de tupamaros, lo que supieron vender como golpe de efecto, en todo lo demás mostró (como el Fidel con el fracaso del Moncada) su proverbial desorganización. La carroza fúnebre, que tan útil les resultó para ingresar a Pando con el respetuoso silencio de la población civil, resultaría funesta para intentar escapar en un vehículo hecho para la lentitud de la muerte y no la rapidez del delincuente en fuga.

Décadas después, con el MLN-Tupamaros operando con la marca comercial MPP, el 8 de Octubre (de 1969) pasó a integrar el calendario de heroicidades protagonizadas por los tupamaros “en su lucha contra ¡la dictadura!” y, clandestinos como siguen siendo, es Sánchez quien aparece como figura central en ese episodio incorporado a la liturgia tupamara.

En 1994, año electoral y tras un período de gobierno del Partido Nacional encabezado por el Dr. Luis Lacalle Herrera -con una oposición particularmente virulenta- el Poder Ejecutivo recibió la orden de la SCJ de hacer efectiva la extradición de tres etarras solicitada por el Reino de España.

Convocada por el Frente Amplio y el PIT-CNT, el “acto de resistencia” exigiendo otorgar asilo político a los terroristas vascos –y, por tanto, el desconocimiento a la Suprema Corte- debió ser reprimido con dureza. Fruto de los enfrentamientos, los impulsores de la asonada tuvieron el muerto que fueron a buscar: Fernando Morroni, un joven captado por “la resistencia”.

Mientras el acto, en su faceta política, era convocado y organizado por el Frente Amplio, no sin reticencias habida cuenta que estaban a pocas semanas del acto electoral y eran conscientes del costo político que podría acarrear, la convocatoria a la rebelión a través de las radios controladas por el MLN, Panamericana y Centenario, con Zabalza y el ilustre muerto de la semana, encontró eco y soporte en la orga tupamara que había apostado vehículos con cócteles molotov y miles de clavos miguelito para apoyar la intifada proetarra.

Igual que con el fiasco de Pando, los uruguayos debieron dejar pasar el tiempo para enterarse de la verdad, lo que no obstó para que “la masacre del Filtro” pasara a integrar la galería de los hechos heroicos de la izquierda, en vías de ser cooptada por el MLN.

¿Quo vadis, Uruguay?

Si la columna sostiene que hay ominosas señales que emparentan al Uruguay gobernado por el MLN-Tupamaros, en su etapa “después del viejo” con lo sucedido en la Venezuela chavista tras la muerte del Comandante Hugo Rafael, los lectores podrán pensar que el columnista está forzando las cosas.

Tratando de ver el futuro, con un pie puesto en el pasado, hagamos un rápido repaso de esas señales, y que cada uno juzgue si da o no para preocuparse.

Sobre el intento de Sánchez de convertirse en el Maduro del “viejo”, parece demasiado evidente como para negarlo. Lo que sí puede cuestionarse es si el personaje reúne las condiciones para ponerse ese traje, y si en Uruguay, están dadas las condiciones para iniciar un proceso autoritario como el nacido en 2013 en Venezuela de la mano, y bajo la bota del sucesor de Chávez, santificado a priori por el Papa del populismo católico caribeño, Fidel Castro.

Cuando, bendecido por los votos, Chávez inició su derrotero de creciente autoritarismo, desde Cuba les advertían “ojo hacia donde van” y la respuesta de los venezolanos -que durante las décadas de plomo habían resistido con su democracia- decían “no, acá eso no va a pasar”.

Como no tenemos la nave que nos lleve al futuro, deberíamos, por lo menos, atender a las señales.

Díaz, otra vez Díaz frente al tablero

 

Al Dr. Jorge Díaz, actual Pro-Secretario de Presidencia nombrado por Orsi, a quien se visualiza como una de las tres patas del Triunvirato de hecho que nos gobierna -junto con Orsi, formalmente Presidente- y Sánchez, suele asociársele con el PCU por su pasada militancia dentro de ese partido. Sin embargo, desde 2011 que, afirma, se desvinculó de él, se ha cuidado muy mucho de mostrarse equidistante de cualquier sector.

Ello es importante, porque es un elemento determinante en los equilibrios de poder del Gobierno, y mucho más, tras la muerte del Pope. Por ello lo de las señales, y tratándose de Díaz, debiéramos ya haber aprendido que todas van en el mismo sentido.

Conviene tener en cuenta que, se afirma con razonable certeza, debe su promoción de Juez Letrado a Fiscal General en el primer Gobierno del MPP, al entonces presidente tras el fulminante archivo del “Caso Feldman”, el arsenal y el “síndrome de Diógenes, perpetrado junto con quien es hoy uno de sus principales aliados, el Dr. Perciballe.

Fue durante el Gobierno que oscilaba entre la Chacra y el Quincho de Varela que Díaz se hizo íntimo de Julissa y el Uruguay, por intermedio suyo, compró el paquete judicial entero: nuevo Código de Proceso Penal y una Ley de Fiscalía General como servicio descentralizado de Presidencia. A cuyo frente, estaría Díaz, obviamente.

Este, designado para el Triunvirato por el ilustre muerto, o con anuencia de él, ya venía moviendo piezas. Nombró Ministro del Interior, a uno de los Fiscales (en ejercicio, cosa nunca vista) de su más estrecha confianza.

Por estos días, se anunció la creación de un Grupo Asesor Técnico para estudiar modificaciones al CPP, el mismo que él ideó y consiguió aprobar, bajo su coordinación obviamente.

También, bajo su supervisión y coordinación, anunció la creación de un “Organismo coordinador de lucha contra el Narcotráfico y el Crimen Organizado”, dentro de la órbita de Presidencia obviamente.

Resulta meridianamente claro que, con ambos movimientos, la Presidencia a través suyo, avanza sobre las potestades y competencias, no sólo del Ministerio del Interior y otros organismos del Ejecutivo, sino también y fundamentalmente, del propio Poder Legislativo.

Mirándonos en el espejo venezolano

 

Cuando a fines de 2015, la oposición a Maduro obtuvo 112 de los 167 escaños de la Asamblea Nacional -dos tercios que, en principio, bastarían para disparar el recurso de un Referéndum Revocatorio- el régimen reaccionó rápidamente, utilizando para ello al TSJ y el CNE -ambos organismos ya cooptados por la dictadura- proscribiendo diputados opositores, instalando un cerco en torno a la AN no permitiendo el ingreso de los legisladores y el encarcelamiento de opositores.

Tras ello, la frutilla de la torta, la creación de una “Asamblea Nacional Constituyente”, no prevista en ningún lado, presidida por su mano derecha Delcy Rodriguez, que rápidamente se arrogó potestades legislativas vaciando, de hecho, de contenido a la Asamblea opositora.    

El Manual es el mismo: el Ejecutivo avanzando sobre los demás poderes, cooptando la prensa (convertirlos en asalariados del poder es una manera de hacerlo), controlar la Fiscalía (hecho), vaciar de contenido al Parlamento evitando el debate en ese ámbito y llevando las iniciativas legislativas ya aprobadas en ámbitos ex Parlamento para que este actúe como mera escribanía del Ejecutivo.

Hay materias pendientes, pero el camino amenaza parecerse demasiado. También desde el lado de la oposición, ausente y sin reacción ni, mucho menos, proyecto alternativo.

¿Nos veremos en Caracas?

Otros Artículos de Jorge Martinez Jorge:

[b]Sitio alojado en Montevideo Hosting[/b]