Batllistolandia

Juan R. Rodríguez Puppo
Cuanta bobera hay hoy con el batllismo y algunos fantoches que se identifican como tales y otros inmorales que quieren apropiarse de un ideario ajeno.
Hay un solo Batllismo.
El de Batlle y Ordoñez. Aplicable a su época y no a la nuestra. Nada que ver con lo que hoy cuatro catetos entienden por tal.
Nada de lucha de clases ni identitarias.
Férrea disciplina fiscal. Las cuentas del Estado debían cerrar.
Empresas del Estado justificadas en dar ganancias para evitar gravar con tributos al contribuyente. Ese fin era el perseguido y no tener un ente público para que sus dueños sean los sindicalistas.
Esos eran los desvelos de don Pepe y de su Ministro de Hacienda.
Policlasismo y orgullo por serlo.
Clases sociales abiertas y propensas a salir de su condición de tales por esfuerzo e inspiración o a caer por desgano y vicio.
Cero complacencia con dictaduras extranjeras.
Reformismo: O sea permanente revisión de objetivos y metas sociales.
Igualdad de derechos y NO supremacía de derechos por sexo.
Existían solo dos sexos en la era batllista.
El género principal en la epoca de Batlle era ….
la seda y el algodón.

Todo lo que vino después de Batlle y Ordoñez fue pura interpretación y por cierto muy anquilosada.
Batlle era Reformista.
La mayoría de los que hoy se dicen batllistas huelen a neandertales.
Reformista es anticiparse al futuro y no vivir en 1910. Han llegado a la locura de interpretar a Batlle y Ordoñez como «Keynesianista», y Batlle murió años antes de saber de la existencia de un tal Keynes. Cuanta fábula han hecho malos seguidores y peores copiones. Para que tengas una idea del reformismo que implicó este gran hombre, impulsó el divorcio por sola voluntad de la mujer, la ley de 8 horas mucho antes que en el mundo se descubriera la penicilina.
A Batlle hoy no le gustaría que repitas como un loro sus recetas de hace 110 años. Es más..le gustaría que si te llamas Fernández y sos el líder Reformista de esta época todos hablemos del «Fernandismo».
Así se interpreta al batllismo. Un verbo en gerundio…jamás el participio pasivo de una mente anquilosada que no comprende que al decir de Les Luthiers
«Todo tiempo pasado …fue anterior»

 

 

 

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