República Oriental de los Acontecimientos Desafortunados

No es la economía. No es la educación. No es la seguridad.
El verdadero misterio nacional es otro. 

En Uruguay no existe el error.
Existe el acontecimiento desafortunado con participación involuntaria.

Uno no choca:
“Me chocaron.”
(Montevideo, 10 de enero, 11:43, 18 de Julio y Ejido, semáforo en rojo desde hace 12 segundos, único auto avanzando: el propio).

Uno no se llevó puesto un auto estacionado:
“Frenó de golpe.”
(Vehículo apagado, sin conductor, estacionado hace tres horas, árbol creciendo al costado).

Uno no raya el auto con la columna del parking:
“Está mal ubicada.”
(Columna construida en 1954, visible desde el espacio, pintada en amarillo nuclear, inmóvil desde el primer gobierno de turno).

Uno no entendió mal:
“Me dieron mal las instrucciones.”
(Audio de 3 minutos, explicado como para un niño de jardinera, con ejemplos, repetición y cierre motivacional).

Uno no llegó tarde:
“El tránsito estaba imposible.”
(Montevideo, 15 de enero, 14:32, tres autos en 18 de Julio y un señor cruzando con helado).

Uno no se comió 11 bizcochos:
“Venían chicos.”
(Bizcochos del tamaño de un plato llano, gravedad terrestre funcionando con normalidad).

Uno no perdió el partido:
“El árbitro influyó.”
(Cero tiros al arco, 90 minutos de introspección táctica).

Uno no se divorció:
“Se desgastó.”
(Matrimonio de 12 años, 4 discusiones diarias, 1 control remoto disputado y un perro con custodia compartida).

En Uruguay nadie hace nada.
Las cosas se dan.

Se dio el choque.
Se dio la confusión.
Se dio el divorcio.
Se dio el aumento de peso.

Como la humedad.

* * * * * * * *

Y entonces llega el Juicio Final.

El cielo se abre. Silencio cósmico. Nubes dramáticas. Suspensión universal del WiFi.

Se escucha la Voz.

– ¿Quién fue responsable de todo esto?

Silencio administrativo.

Un señor carraspea.

– El contexto no ayudó.

Una señora interviene:

– Hubo fallas de coordinación.

Un técnico joven aclara:

– Se gestionó dentro de las posibilidades.

La Voz insiste:

– Necesito un nombre.

 

Murmullo general.

 

Es complejo.

– Hay que analizarlo en perspectiva.

– No se puede simplificar.

– Se fue dando.

 

El Juicio Final pasa a comisión.

La eternidad entra en cuarto intermedio.

Se crea una mesa de diálogo intercelestial para determinar responsabilidades preliminares del Apocalipsis.

Se convoca a especialistas.

Se redacta un informe técnico.

Se recomienda un análisis transversal y multidisciplinario del evento en el marco de la coyuntura escatológica, pero luego del informe de la Comisión Pre-Analizadora.

 

Conclusión preliminar: Es complejo. Nadie fue.

Y así, una vez más, el gran misterio nacional permanece intacto.

Porque en Uruguay la pregunta siempre es la misma: ¿Quién fue, eh?

Y la respuesta, también: No fui yo.

 

Hasta la próxima, si es que hay… y si no hay no será por mí, será por culpa de otro…

@dannyvile

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