Dado la discusión que nuevamente se ha dado sobre la presencia de trihalometanos en el agua potable de OSE, me pareció conveniente hacer este artículo, un poco largo, que debería contestar todas las preguntas pertinentes sobre los THM, su producción, razones de aparición y afectación de la salud. El que sigue es el listado de los puntos que voy a tratar y la imagen del título puede ayudar a la comprensión de todo el proceso.
Si hay alguna pregunta que no vean contestada, les ruego me escriban y la incluiré.
Las dudas
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El problema original
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¿Qué son los trihalometanos?
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¿Cuál es la fórmula química de los más importantes?
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¿Cómo se forman?
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¿Si es el cloro, por qué el bromo?
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¿De qué depende la formación?
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¿Qué son la coagulación y floculación?
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¿Por qué se hace control de acidez?
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¿Qué son los lodos?
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¿Qué se hace con ellos?
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¿Por qué se desinfecta con cloro y no con dióxido de cloro?
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¿Cómo entran al cuerpo los THM?
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¿Cuál es la toxicidad aguda y crónica?
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¿Todos los THM son igual de tóxicos?
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¿Qué pasa si no desinfectamos?
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¿Cuáles son los límites legales de concentración?
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¿Por qué ocurre el aumento de los THM?
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¿Cuál es el problema de fondo?
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¿Cómo varía la concentración aguas arriba y aguas abajo de A. C.?
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¿Cuál es la solución?
El problema original
Durante bastante tiempo el agua de OSE ha estado saliendo amarronada y distintos usuarios en X lo han reportado. Por ejemplo, este video:
Montevideo Portal publicó un artículo con fotos del agua turbia. Otro usuario publicó este posteo con otras fotos de lo mismo. A posteriori, sucedieron dos hechos preocupantes. Según el químico Álvaro Franco hay “desesperación” de clientes por cómo quedan las piscinas. Dijo que la cantidad de partículas de metales en el agua de OSE se triplicó en los últimos meses, lo que genera perjuicios en la fabricación de productos químicos y en las piscinas. Y, por otro lado, la gente se alarmó porque se registraron valores puntuales de trihalometanos en agua de OSE por encima de la norma. Como todos recordamos, la entonces intendenta de Montevideo lloró en cámara al comunicar en 2023 un informe de la Facultad de Medicina alertando sobre el riesgo de malformaciones fetales por los trihalometanos y, obviamente, al repetirse el fenómeno todo el mundo pensó en ese alerta lloroso de la ahora vicepresidenta, que debe estar muy preocupada por el fenómeno.
¿Qué son los trihalometanos?
Los trihalometanos (THM) son compuestos químicos que se forman cuando el cloro usado para desinfectar el agua potable reacciona con materia orgánica natural que ya está en el agua, p. ej. hojas descompuestas, algas, ese tipo de cosas. La palabra está formada por tres partes: tri (de 3), halo (de halógenos) y metano. El metano, CH4, es el más simple de los hidrocarburos. Los halógenos son sustancias químicas bien conocidos: flúor (un gas que se usa en la fluoración de la pasta de dientes), cloro (un gas que se encuentra ampliamente distribuido, por ejemplo en la sal de mesa), bromo (un líquido mayormente presente como bromuro en el agua de mar), y yodo (presente en las algas marinas, la solución yodo yodurada, y la gándula tiroides en los vertebrados). Hay dos más, Astato y Teneso que no tienen importancia en este tema.
¿Cuál es la fórmula química de los más importantes?
La fórmula general es CHX₃, donde X puede ser cloro, bromo o yodo en distintas combinaciones. Los cuatro más comunes son:
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Cloroformo (CHCl₃), el más frecuente, se usa como anestésico
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Bromodiclorometano (CHBrCl₂)
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Dibromoclorometano (CHBr₂Cl)
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Bromoformo (CHBr₃)
¿Cómo se forman?
El punto de partida: qué reacciona con qué. Se necesitan dos ingredientes básicos: un agente halogenante (cloro, bromo o yodo en forma reactiva) y materia orgánica natural en el agua. Esa materia orgánica son principalmente sustancias húmicas y fúlvicas—productos de la descomposición de vegetación, básicamente el «té» marrón que da color al agua superficial. Ese fue el detonante de este tema como dije más arriba.
Las reacciones. El cloro que se agrega al agua no existe solo como Cl₂. En el agua se establece este equilibrio químico
Cl₂ + H₂O ⇌ HOCl + HCl
El ácido hipocloroso (HOCl) es el agente activo real. A pH neutro-básico es la especie dominante, y es mucho más reactiva que el hipoclorito (OCl⁻). Recuerden que el hipoclorito de sodio (el Agua Jane por ejemplo) es lo que se usar para desinfectar, y de paso limpiar, inodoros.
Lo que sigue es una secuencia de halogenación electrofílica sobre estructuras carbonílicas —particularmente sobre grupos β-dicarbonilo y anillos aromáticos con sustituyentes activantes que son abundantes en las sustancias húmicas. (sí, sí, ya sé, pero hay que decirlo igual 😆)
El mecanismo clásico, paso a paso, es así
1. Halogenación del carbono α. El HOCl ataca el carbono α de una cetona (o estructura similar). El H ácido en posición α se reemplaza por cloro. Esto ocurre tres veces —una por cada hidrógeno α— hasta llegar a una triclorometil cetona (RCO-CCl₃).
2. Ataque hidrolítico. El OH⁻ del agua ataca el carbonilo ahora fuertemente electrofílico y el grupo CCl₃ retira densidad electrónica, activando el carbonilo. Se forma un intermediario tetraédrico inestable.
3. Ruptura de la cadena. El intermediario colapsa: se rompe el enlace C-C, liberando CHCl₃ (cloroformo) y un carboxilato (RCOO⁻). Esta última etapa es la que da el nombre —»reacción haloformo«.
¿Si es el cloro, por qué el bromo?
De los cuatro HTM que mencioné arriba, tres contienen bromo, ¿de dónde sale? El bromo no se agrega intencionalmente —llega como bromuro (Br⁻) que ya está en el agua natural. Pero el cloro lo oxida rápidamente:
HOCl + Br⁻ → HOBr + Cl⁻
Y el ácido hipobromoso (HOBr) es un halogenante más reactivo todavía que el HOCl en la sustitución electrofílica. Entonces, aunque haya mucho menos bromo que cloro en el agua, compite eficientemente por los sitios de halogenación. El resultado son los THM mixtos mencionados antes (bromodiclorometano, dibromoclorometano, bromoformo) en proporciones que dependen directamente de la relación Br⁻/Cl₂ en el agua. POR ESO EL AGUA SALINA PRODUCE MÁS THM QUE EL AGUA DULCE, ya que el contenido de bromo es mucho mayor.
El yodo sigue la misma lógica, se forma también HOI también se forma. pero como el yodo casi no está presente, los yodotrihalometanos son minoritarios y nunca se consideran. Aparecen más en sistemas con desinfección por cloraminas, por otras causas, que en cloración directa.
¿De qué depende la formación de THM?
Lo primero, como dije arriba, es que haya concentración razonable de HOX, donde X es uno de los halógenos, típicamente Cl o Br. Luego, las variables que influyen son las siguientes:
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El pH. A pH alto (medio básico), hay más OH⁻ que acelera la hidrólisis en el paso 3 del mecanismo clásico. Se forman más THM a pH básico que a pH ácido. También cambia la distribución entre HOCl y OCl⁻.
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La temperatura. A mayor temperatura, más rápida es la cinética. Por eso las aguas cálidas forman más THM.
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Tiempo de contacto — la formación no es instantánea. Sigue ocurriendo en la red de distribución mientras el agua viaja por las cañerías. Por eso los niveles al final de la red suelen ser más altos que a la salida de la planta.
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Concentración de materia orgánica — medida como carbono orgánico disuelto (COD). A más materia orgánica, más precursores disponibles, más THM.
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Concentración de cloro. Las dosis altas generan más THM, pero también hay que garantizar desinfección. Esto es un balance importante, como veremos después.
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Concentración de bromuro. Determina qué proporción de los THM serán bromados. Las aguas costeras o con influencia marina suelen tener más bromuro. Y esto es importante porque los THM bromados tienen más actividad que el simplemente clorado.
¿Qué son la coagulación y floculación?
El proceso de tratamiento de aguas tiene distintas fases. Algunas son muy simples y físicos (rejas para evitar los restos sólidos más grandes, filtración con filtros de arena) mientras que otros son químicos y complejos (coagulación, desinfección). Una etapa compleja es la de coagulación y floculación. El agua superficial viene con partículas que no se pueden eliminar simplemente dejando reposar el agua. Ahí está el problema central.
El agua de ríos, lagos y embalses trae una mezcla de:
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Partículas grandes , arena, limo, arcilla, que sedimentan por sí solas si se espera lo suficiente.
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Partículas coloidales, son partículas de entre 1 nm y 1 µm. Acá está el verdadero desafío.
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Materia orgánica disuelta, las húmicas y fúlvicas que ya mencioné. Tienen estructuras con anillos aromáticos polisustituidos con grupos hidroxilo y carbonilo, que son exactamente los sitios más reactivos para la halogenación electrofílica. Son moléculas diseñadas, evolutivamente, digamos, para resistir la degradación, lo que las hace difíciles de eliminar en el tratamiento previo. Por eso se usa Agua Jane u otra solución de hipoclorito para limpiar los inodoros. No sólo para desinfectar, sino para destruir las sustancias aromáticas que dan los colores amarillentos.
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Microorganismos, bacterias, virus, protozoos que son las cosas que realmente queremos destruir con la desinfección, para evitar enfermedades.
Las partículas coloidales son el problema. Son tan pequeñas que la gravedad casi no las afecta, pueden quedarse en suspensión durante meses o años sin sedimentar. Y no se pueden filtrar directamente porque obstruyen cualquier filtro en minutos.
¿Por qué los coloides no sedimentan solos?
Tienen dos características que los estabilizan:
Carga superficial negativa. La mayoría de los coloides en agua natural, arcillas, materia orgánica, bacterias, tienen carga negativa en su superficie. Eso significa que se repelen entre sí constantemente. Cada vez que dos partículas se acercan, la repulsión electrostática las separa. No se agregan, y no sedimentan.
Tamaño ultrafino. El movimiento browniano, los choques aleatorios con moléculas de agua, es suficiente para mantenerlas en suspensión indefinidamente contra la gravedad.
Qué hace la coagulación. El coagulante, sulfato de aluminio o cloruro férrico, cumple una función muy específica: neutralizar esa carga negativa. Cuando se agrega Al₂(SO₄)₃, se libera Al³⁺ que en agua genera una serie de especies catiónicas —Al(OH)²⁺, Al(OH)₂⁺, Al₈(OH)₂₀⁴⁺— que se adsorben sobre la superficie de los coloides y neutralizan su carga. Sin repulsión, ahora las partículas pueden tocarse. Además, a pH correcto, precipita Al(OH)₃ coloidal que funciona como una red que barre partículas a su paso. El mecanismo se llama sweep coagulation, y es dominante cuando se usa dosis alta de coagulante.
Qué hace la floculación. La coagulación destabiliza las partículas, pero no las junta físicamente. La floculación es el paso mecánico que sigue: agitación suave y controlada para que las partículas desestabilizadas colisionen y se peguen formando agregados más grandes, los flóculos.
Es una distinción importante. La coagulación es química y rápida, en segundos. La floculación es física y lenta, en minutos, con paletas de agitación de baja velocidad. Si se agita demasiado fuerte, se rompen los flóculos que ya se formaron. El resultado son agregados de cientos de micrones o milímetros, visibles a simple vista, que ahora sí sedimentan rápidamente por gravedad o pueden ser atrapados por filtros de arena.
Por qué no se puede saltear este paso. Sin coagulación-floculación, los pasos siguientes no funcionan bien:
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La sedimentación no elimina coloides —solo partículas grandes.
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La filtración, se tupen los filtros en minutos con agua turbia.
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La cloración, necesita agua clara. los coloides protegen a los microorganismos del cloro, literalmente los esconden adentro de los flóculos. Una bacteria envuelta en materia orgánica puede sobrevivir dosis de cloro que en agua limpia la matarían fácilmente.
¿Por qué se hace control de acidez?
Una de las tareas más importantes de los ingenieros que trabajan en as plantas de potabilización es controlar la acidez del agua. ¿Por qué?
La coagulación y la floculación son probablemente el motivo más importante. Los coagulantes clásicos, sulfato de aluminio Al₂(SO₄)₃, cloruro férrico FeCl₃, funcionan generando hidróxidos metálicos que atrapan partículas en suspensión, como mencioné en lo anterior. Pero esos hidróxidos solo se forman en un rango de pH muy específico. El aluminio, por ejemplo, forma Al(OH)₃ coloidal, que es el agente coagulante real, entre pH 6 y 8 aproximadamente. Fuera de ese rango, el aluminio simplemente queda disuelto en el agua como Al³⁺ o como aluminato AlO₂⁻, sin formar el flóculo. Y ahí hay un problema doble: no coagula bien, y deja aluminio residual en el agua, que tiene sus propios problemas toxicológicos.
El segundo punto es la eficacia de la cloración. Ya lo mencioné antes: el cloro existe en equilibrio entre HOCl y OCl⁻, y ese equilibrio depende directamente del pH.
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A pH 6–7: predomina HOCl, que es el agente desinfectante activo real
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A pH 8–9: predomina OCl⁻, que es entre 80 y 100 veces menos eficaz como desinfectante.
Entonces si el pH sube, necesitás mucho más cloro para lograr el mismo efecto bactericida. Lo que es caro e ineficiente. Y más cloro significa más THM.
El tercer punto es la corrosíón de la red. Acá hay una tensión interesante. El agua muy ácida (pH bajo) es agresiva, corroe tuberías metálicas, solubiliza plomo y cobre de las cañerías viejas. El plomo en particular es un problema grave porque no tiene umbral seguro de exposición. Pero el agua muy alcalina puede generar incrustaciones de carbonato de calcio, sarro, que obstruyen cañerías y reducen la eficiencia. Y que tarde o temprano se desprende y colorea el agua.
El punto óptimo para proteger la red está entre pH 7,5 y 8,5 aproximadamente. Paradójicamente, un pH ligeramente alcalino, que reduce la eficacia del cloro, protege mejor la red. Por eso hay que equilibrar. Justamente en el gobierno anterior del Frente Amplio, febrero de 2019, sucedió un episodio de errores con la alcalinización del agua. Por una mala manipulación, se detectó un uso excesivo de hidróxido de sodio. OSE detectó un incremento del pH y de la turbiedad en el agua a comienzos de febrero. Telemundo tomó muestras en Atlántida el 3 de febrero y un laboratorio independiente arrojó valores de pH de 12,8 es decir, marcadamente alcalino (LARED21) . El artículo más completo sobre el tema es este, de Montevideo Portal, donde el químico Bernardo Borkenztain explica por qué el incidente fue grave pero se resolvió rápido, y detalla todo el proceso de potabilización:
El cuarto punto es la estabilidad química de las sustancias disueltas en el agua. El pH controla el sistema carbonato-bicarbonato-CO₂ disuelto, que es el sistema tampón natural del agua. Un agua bien tamponada resiste cambios bruscos de pH durante la distribución. Una con poca alcalinidad puede acidificarse o alcalinizarse fácilmente con cualquier perturbación.
Finalmente, para cerrar el círculo: el pH alto favorece la hidrólisis básica que libera el cloroformo en la reacción haloformo. Entonces bajar el pH antes de la cloración reduce la formación de THM, aunque hay que balancear contra la menor eficacia desinfectante.
Cómo se ajusta en la práctica
Para bajar pH: CO₂ gas, ácido sulfúrico, ácido clorhídrico. Para subir pH: cal apagada Ca(OH)₂, carbonato de sodio, hidróxido de sodio. La cal es la más usada por costo y disponibilidad y además aporta calcio que ayuda a la estabilidad del agua.
Entonces, el pH es una variable maestra que controla la coagulación, la desinfección, la corrosividad del agua y la formación de subproductos. No ajustarlo bien significa que el resto del tratamiento funciona a medias, aunque todo lo demás esté perfecto.
¿Qué son los lodos?
El proceso que describimos hasta ahora genera lodos en dos etapas principales: sedimentación después de la coagulación-floculación, y retrolavado de filtros. Son distintos en composición y volumen.
Lodos de coagulación (los principales). Son el producto de todo lo que el coagulante capturó y precipitó. Su composición depende directamente del coagulante usado. Con sulfato de aluminio, el lodo es básicamente:
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Hidróxido de aluminio Al(OH)₃, el componente mayoritario, gelatinoso, con altísimo contenido de agua. Un lodo fresco puede ser 99% agua y 1% sólidos. Eso es lo que los hace tan voluminosos y difíciles de manejar.
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Arcillas y limos atrapados en la red de flóculos.
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Materia orgánica, húmicas, fúlvicas, que el coagulante arrastró.
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Microorganismos concentrados.
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Metales traza que el agua traía, manganeso, hierro, y eventualmente metales pesados si la fuente está contaminada.
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Sulfato residual del coagulante.
Con cloruro férrico, la lógica es igual pero el componente mayoritario es hidróxido de hierro Fe(OH)₃, que es más denso y sedimenta mejor que el de aluminio. Los lodos con hierro son más oscuros, color marrón rojizo, y generalmente más fáciles de deshidratar. Lodos de retrolavado de filtros. Son más diluidos que los de sedimentación, el retrolavado usa grandes volúmenes de agua para limpiar el lecho filtrante. Contienen lo mismo pero mucho más diluido, más arena fina que se arrastra, y partículas que escaparon de la sedimentación. Representan un volumen grande de agua pero poca masa seca.
El problema real: el agua
El hidróxido de aluminio tiene una estructura gelatinosa que retiene agua con mucha fuerza. Un lodo fresco del decantador puede tener 0,1 a 0,5% de sólidos, es casi agua. Para manejarlo hay que concentrarlo, y eso requiere espesamiento, i.e. dejar sedimentar el lodo en espesadores hasta llegar a 2-5% de sólidos. Es un proceso lento. Deshidratación, con centrifugas, filtros prensa, lechos de secado. Para llegar a 15-30% de sólidos, que es lo mínimo para manipularlo como sólido.
¿Qué se hace con ellos?
Acá hay varias opciones, ninguna perfecta:
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Disposición en relleno sanitario, lo más común. El lodo deshidratado se lleva a relleno. El problema es el volumen y el costo de transporte.
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Descarga al curso de agua, fue práctica histórica común, y todavía ocurre en países con regulación laxa. Así ocurre en Uruguay. Es problemático porque devuelve aluminio, materia orgánica concentrada y sólidos al río. Eleva turbidez aguas abajo y puede afectar ecosistemas bentónicos.
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Recuperación de aluminio. Con acidificación del lodo se puede redisolver el aluminio y reutilizarlo como coagulante. Funciona técnicamente pero requiere instalaciones adicionales y el aluminio recuperado viene con impurezas.
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Uso agrícola. El lodo tiene algo de materia orgánica y minerales, pero el aluminio en exceso es fitotóxico. Solo funciona en suelos específicos y con control de dosis.
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Uso en construcción. Hay investigaciones sobre incorporarlo a ladrillos y cerámicas. Todavía es un tema de nicho.
¿Cuánto se genera?
Para dar una idea de escala: una planta que trata 1 m³/s de agua con turbidez moderada puede generar varios toneladas de sólidos secos por día. Multiplicando eso por el contenido de agua antes de deshidratar tenemos volúmenes enormes de lodo líquido para manejar diariamente.
¿Por qué se desinfecta con cloro y no con dióxido de cloro?
Existen otros procesos de desinfección que no usan cloro molecular, notoriamente los que usan dióxido de cloro como en las pasteras. ¿Por qué no usarlo acá?
El dióxido de cloro tiene ventajas reales:
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Forma muchos menos THM. Como no reacciona por sustitución electrofílica sobre materia orgánica de la misma manera que el HOCl, genera cantidades mínimas de trihalometanos. Ese es su gran argumento.
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Es más eficaz a pH alto. A diferencia del cloro, su eficacia desinfectante no depende fuertemente del pH. Funciona bien entre pH 6 y 10, lo que lo hace más versátil.
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Mejor contra protozoos. Es más eficaz que el cloro contra Cryptosporidium y Giardia, que son resistentes a la cloración convencional y causaron varios brotes importantes históricamente.
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No reacciona con amoníaco. El cloro en presencia de amoníaco forma cloraminas, que son desinfectantes mucho más débiles. El ClO₂ no tiene ese problema.
Pero también tiene desventajas:
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No se puede transportar. Este es el problema central y no tiene vuelta. El ClO₂ es un gas inestable que no se puede almacenar ni transportar. Se descompone y es explosivo a concentraciones altas. Tiene que generarse in situ, en el momento, dentro de la planta. El cloro, en cambio, se transporta fácilmente como gas licuado en cilindros o en solución como hipoclorito de sodio. Podés comprarlo, almacenarlo, distribuirlo a cualquier planta pequeña o sistema rural.
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Genera sus propios subproductos. El ClO₂ no forma THM, pero genera clorito (ClO₂⁻) y clorato (ClO₃⁻) como subproductos. Y esos tienen sus propios problemas toxicológicos, el clorito en particular se asocia con efectos hematológicos, interfiere con el transporte de oxígeno en sangre. La EPA establece un límite de 1 mg/L para el clorito. No es un desinfectante limpio —es un desinfectante con subproductos distintos.
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Costo y complejidad operativa Generar ClO₂ in situ requiere reactivos, generalmente clorito de sodio más cloro o ácido clorhídrico, y equipos de generación que necesitan mantenimiento y control. Es más caro que simplemente dosificar hipoclorito. Para sistemas pequeños, municipios rurales, plantas de baja capacidad, la complejidad operativa es una barrera real. El cloro es simple: se dosifica, se mide el residual, y ya está listo.
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El cloro tiene residual persistente. El cloro mantiene un residual desinfectante en la red de distribución que protege contra recontaminación. El agua viaja kilómetros desde la planta hasta el la canilla, y durante ese recorrido puede recontaminarse por fisuras, conexiones defectuosas, presión negativa. El ClO₂ también tiene residual, pero es más complejo de controlar y monitorear en redes extensas. El cloro está absolutamente estandarizado, los operadores saben exactamente cómo manejarlo.
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Historia y infraestructura. Un siglo de infraestructura, normativa, equipos y formación de operadores construida alrededor del cloro. No es un argumento técnico, pero en la práctica pesa enormemente. Cambiar a ClO₂ de manera generalizada implicaría reconversión masiva.
El esquema híbrido más inteligente
Muchas plantas modernas usan ClO₂ al inicio del tratamiento , donde la concentración de materia orgánica es alta y el riesgo de THM mayor, y cloro al final para mantener el residual en la red. OSE tiene, en teoría, esta capacidad. Sin embargo, como pudo determinar PP Langone, la planta de dióxido de cloro está fuera de servicio.
¿Cómo entran al cuerpo los THM?
Antes de hablar de efectos, importa entender la exposición. Los THM no solo se ingieren, también se inhalan y absorben por piel. Una ducha caliente de 10 minutos puede generar más exposición a cloroformo que beber dos litros de agua, porque el calor volatiliza los THM y la piel húmeda los absorbe eficientemente. Las piscinas cloradas son otra ruta importante. Esto complica mucho la evaluación de riesgo real.
¿Cuál es la toxicidad?
Los THM en sí mismos no son necesariamente tóxicos. El problema es lo que el hígado hace con ellos. El citocromo P450, principalmente CYP2E1, los oxida, y ahí se generan los metabolitos reactivos problemáticos. El cloroformo, por ejemplo, se convierte en fosgeno (CCl₂=O) y en triclorometanol inestable que se descompone rápidamente. Esos intermediarios son altamente reactivos, se unen covalentemente a proteínas y ADN, generando daño celular. La capacidad individual de metabolizar THM varía, hay polimorfismos del CYP2E1 que hacen a algunas personas más susceptibles que otras. Lo que complica aún más la evaluación poblacional.
Efectos agudos. A las concentraciones que se encuentran en agua potable —típicamente 10-80 µg/L— los efectos agudos son prácticamente inexistentes. Los efectos agudos del cloroformo, depresión del sistema nervioso central, hepatotoxicidad, nefrotoxicidad, se documentaron históricamente con exposiciones laborales o usos como anestésico, a concentraciones miles de veces mayores.
Cáncer de vejiga. Este es el efecto con mayor respaldo epidemiológico. Múltiples estudios de cohorte y caso-control muestran asociación entre consumo crónico de agua clorada y aumento de riesgo de cáncer de vejiga, con «odds ratios» típicamente entre 1,2 y 2,0 dependiendo del estudio. La asociación es más fuerte en hombres, fumadores y personas con exposición prolongada de décadas. El mecanismo propuesto es que los THM y sus metabolitos se concentran en la orina (la vejiga actúa como reservorio) prolongando el contacto con el epitelio vesical. La IARC clasifica el agua potable clorada como Grupo 2A—probable carcinógeno humano— específicamente por este efecto. Es importante matizar: el riesgo absoluto es pequeño. El riesgo relativo aumenta, pero la incidencia basal de cáncer de vejiga atribuible a THM en una población es baja comparada con, por ejemplo, el tabaquismo.
Efectos reproductivos y perinatales. Acá la evidencia es más debatida pero consistente. Los estudios asocian exposición a THM con:
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Bajo peso al nacer — varios metaanálisis muestran asociación modesta pero significativa
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Parto prematuro —evidencia mixta, algunos estudios positivos otros no
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Pérdida de embarazo — los estudios más antiguos mostraban asociación con bromodiclorometano específicamente. El problema metodológico es enorme, medir exposición real durante el embarazo es difícil, los estudios usan exposición estimada por concentración en red pública como proxy, y hay muchos factores de confusión.
Efectos hepáticos y renales. En modelos animales están bien documentados; el cloroformo es hepatotóxico y nefrotóxico a dosis altas. En humanos con exposición por agua potable, la evidencia es mucho más débil. Algunos estudios muestran elevaciones sutiles de enzimas hepáticas en poblaciones con alta exposición, pero nada concluyente.
Efectos cardiovasculares. Hay líneas de investigación más recientes que sugieren posible asociación con ciertas arritmias y efectos cardiovasculares, pero es evidencia preliminar todavía.
¿Todos los THM son igual de tóxicos?
No todos son iguales toxicológicamente. El bromoformo y el bromodiclorometano son generalmente considerados más preocupantes que el cloroformo en términos de genotoxicidad y potencial carcinogénico. El problema es que precisamente en aguas con alto bromuro, costeras, por ejemplo, son los que más se forman. Este fue el discutible argumento científico formal por el cual se descartó Arazatí.
¿Qué pasa si no desinfectamos?
Acá está la tensión fundamental que define toda la regulación de THM. Reducir el cloro para bajar THM aumenta el riesgo microbiológico. Y las enfermedades diarreicas por agua contaminada matan muchísima gente, especialmente en países en desarrollo. El cólera, la fiebre tifoidea, la gastroenteritis severa son riesgos inmediatos y masivos. El cáncer de vejiga por THM es un riesgo crónico, de décadas, con magnitud poblacional modesta. En el análisis de riesgo-beneficio, la cloración gana claramente, el beneficio de la desinfección supera con creces el riesgo por subproductos, especialmente cuando se optimiza el tratamiento para minimizar THM. La OMS lo dice explícitamente en sus guías: el riesgo de enfermedades por no desinfectar es órdenes de magnitud mayor que el riesgo por subproductos de desinfección.
Lo que sí se puede hacer para reducir exposición.
Sin eliminar la desinfección: optimizar el tratamiento para remover precursores antes de clorar, controlar dosis de cloro, usar filtros de carbón activado domiciliarios —reducen THM muy eficientemente— y, algo contraintuitivo, ventilar el baño durante la ducha. Hervir el agua antes de usarla (no respirar encima).
¿Cuáles son los límites legales de concentración?
Excepto por USA y la referencia de la OMS, que tienen límites para cada uno de los THM, todos los países del Cono Sur, la UE y Canadá fijan límites al total de THM en 100 µg/L. Usa fija 80 y la OMS no fija para el total, sólo para los componentes. El problema de hacer esto es que, p.e., el bromodiclorometano tiene un límite de tolerancia 5 veces menor que el del cloroformo, con lo cual la suma del total de las concentraciones no da información precisa.
Uruguay maneja el parámetro de THM como un índice adimensional suma ponderada relativa a los valores máximos de cada compuesto, no directamente en µg/L. El valor aceptable normal es ≤1.
El índice adimensional de THM es una aplicación del principio de aditividad de riesgo para mezclas de compuestos con el mismo mecanismo de acción. La idea es que si cuatro compuestos actúan de forma similar toxicológicamente, sus efectos se suman proporcionalmente.
La fórmula general es:
I = C₁/VMP₁ + C₂/VMP₂ + C₃/VMP₃ + C₄/VMP₄
Donde:
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Cᵢ = concentración medida de cada THM en µg/L
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VMPᵢ = valor máximo permitido de cada THM individual en µg/L
Un límite de suma total como 100 µg/L trata igual al cloroformo que al bromodiclorometano, aunque este último sea considerablemente más tóxico. El índice, en cambio, pondera cada compuesto según su toxicidad relativa, reflejada en cuán bajo es su VMP individual. Es un enfoque más sofisticado y más protector cuando predominan los THM bromados, que es exactamente lo que ocurre en Uruguay cuando el agua viene de fuentes con más bromuro.
El valor del índice depende de qué VMP individuales se usen como denominador y Uruguay no tiene VMP individuales propios para cada THM, así que en la práctica se usan los de la OMS o los acordados en Mercosur. Eso significa que el «1» como límite no es completamente fijo, depende del marco de referencia adoptado. Es una de las ambigüedades que aparecen cuando se lee la normativa uruguaya con detalle.
¿Por qué ocurre el aumento de los THM?
La planta de Aguas Corrientes normalmente capta agua aguas arriba, agua que viene del interior de la cuenca, con menos influencia estuarina. Pero en sequía, cuando Paso Severino baja de nivel, OSE empieza a bombear más agua desde el tramo aguas abajo de la presa, más cerca de la desembocadura, más cerca del estuario, con mayor bromuro natural. Es básicamente un gradiente espacial: a más aguas abajo en el Santa Lucía, más bromuro. En condiciones normales esa agua no entra al sistema de tratamiento. En sequía, sí.
Más del 90% del área de la cuenca del Santa Lucía está ocupada por actividades productivas, ganadería, agricultura y forestación. La nutrición excesiva y la eutrofización son comunes por la agricultura intensiva. Esa intensificación agropecuaria no solo aporta bromuro, ambién carga la cuenca con materia orgánica. Y eso implica más precursores para la reacción haloformo, más THM con el mismo nivel de cloración.
¿Cuál es el problema de fondo?
En otras palabras, la cuenca tiene un problema estructural doble: exceso de materia orgánica por uso agropecuario intensivo, y exceso de bromuro por influencia estuarina que se activa en sequía. Los dos factores juntos crean las condiciones ideales para disparar los THM bromados, que son precisamente los más tóxicos.
¿Cómo varía la concentración aguas arriba y aguas abajo de A. C.?
En condiciones normales, sin sequía, el agua que entra a Aguas Corrientes viene principalmente de Paso Severino, cuenca media-alta, aguas arriba. Los cloruros normales del Santa Lucía en esa zona están en el rango de 30–80 mg/L de Cl⁻, que es típico para un río de planicie con uso agropecuario moderado. Usando la razón Br/Cl ~0.003–0.005 (típica para agua dulce con influencia continental): Cl⁻~50 mg/L → Br⁻ estimado ~0,15–0,25 mg/L que está en línea con el rango típico de agua dulce (<0,5 mg/L) mencionado en la literatura.
Durante la crisis de 2023, el Santa Lucía redujo su caudal significativamente, permitiendo que agua salobre fluyera aguas arriba y alcanzara la planta de Aguas Corrientes. En 2026, el mecanismo fue distinto pero equivalente: OSE deliberadamente bombeó desde aguas abajo de la presa para proteger las reservas de Paso Severino. Los datos de cloruros en esa crisis son concretos: el MSP autorizó excepcionalmente hasta 720 mg/L de Cl⁻ frente a los 250 mg/L normales. Con esos valores Cl⁻ ~720 mg/L → Br⁻ estimado ~2–4 mg/L.
¿Cuál es la solución?
La solución correcta es instalar una fuente alternativa al Santa Lucía. Incrementar las disponibilidad de agua con una segunda represa (Casupá) sólo incrementa el número de días buffer antes de tener que bombear desde aguas abajo hacia la potabilizadora, pero no resuelve el resto de los problemas.

