Confieso que, hasta hace unas semanas, nada sabía de la tal PALANTIR, una Big Tech de Palo Alto, en el Silicon Valley, que al contrario que el resto, parecía escapar a los radares menos sensibles.
Dos hechos coincidentes en una semana, despertaron a este columnista de la siesta respecto del tal Peter Thiel, Presidente de Palantir: el primero, su visita a Argentina -donde fue recibido y desplegó una agenda propia de un Jefe de Estado de primera línea- y el segundo, la lectura del Ensayo de Giuliano Da Émpoli “La hora de los depredadores”, acerca del cual publicamos el pasado 8 de Mayo una columna ( https://contraviento.uy/2026/05/08/estamos-ante-la-hora-de-los-depredadores-un-ensayo-que-interpela/)
Otra confesión: de esa columna, evité mención alguna a los 4 últimos capítulos, porque centré el análisis en los 8 capítulos iniciales en donde el autor enfocaba el estudio de lo que considera el final de la larguísima contienda de los que llama “los borgianos” versus “los abogados”, un fin de ciclo producido a partir de la segunda presidencia de Obama y el desembarco de Trump en la Casa Blanca.
Hasta allí, el ensayo -notoriamente escorado hacia un lado, en el esquema “extrema derecha vs izquierda”- aunque discutible, aporta valiosos conceptos, tales como el fin de la política como medio de poder democrático y el cambio -sutil, pero cada vez más explícito- del papel de las grandes tecnológicas, cada vez más autárquicas con el desarrollo de la Inteligencia Artificial como mascarón de proa.
Thiel, Karp y la simbología de Tolkien en PALANTIR
El nombre no es casual. Palantir proviene directamente de El Señor de los Anillos de J.R.R. Tolkien.
Las palantíri eran piedras videntes, esferas de cristal indestructibles forjadas por los elfos que permitían observar a distancia y comunicarse entre ellas. Herramientas de vigilancia y poder absoluto.
Pero Tolkien advirtió su peligro: quien las usaba terminaba corrompido, esclavizado por la visión que le ofrecían. Sauron y Saruman las emplearon para dominar.
Peter Thiel, gran admirador de Tolkien y cofundador de la empresa, eligió ese nombre con plena conciencia. No era una metáfora inocente. Era una declaración de intenciones: crear un instrumento que “vea” todo y concentre el poder en quien lo controla. Esa relación ya era, desde el origen, una advertencia de lo que Palantir aspiraba a ser.
Pero,¿qué es Palantir Technologies?
Nació en 2003 con inversión de In-Q-Tel, el brazo de capital de riesgo de la CIA, y se diseñó para la “guerra contra el terror”.
No vende datos ni atención como Google o Meta: vende infraestructura crítica. Sus plataformas se instalan en sistemas estatales y, en la práctica, se convierten en el “sistema nervioso” de agencias enteras. Ingenieros de Palantir mantienen acceso controlado (¿por quién?)
Es el brazo tecnológico de la inteligencia y el análisis predictivo. Predictive policing, datos masivos, vigilancia estratégica.
Gotham y Foundry son las dos principales plataformas de software desarrolladas por Palantir Technologies.
Gotham es la plataforma orientada a defensa, inteligencia y seguridad, diseñada para integrar y analizar grandes volúmenes de datos dispares (de fuentes clasificadas, geoespaciales, etc.) y acelerar decisiones críticas en entornos de alta seguridad, como operaciones militares o investigaciones. Integra datos de cualquier origen —registros, biometría, GPS, redes sociales, aduanas— y genera análisis predictivos en tiempo real.
Foundry, en cambio, es la versión comercial, enfocada en empresas, que permite a las organizaciones integrar sus datos “silos”, crear una “ontología” del negocio y tomar decisiones operativas en tiempo real con ayuda de IA, desde manufactura hasta cadenas de suministro o sistemas integrales de salud.
Aunque Gotham y Foundry son plataformas extremadamente potentes, una consideración importante es, precisamente, el posible bloqueo de proveedor (vendor lock-in). Al construir ontologías y flujos de trabajo altamente personalizados dentro del ecosistema de Palantir, las organizaciones pueden volverse (y de hecho se vuelven) fuertemente dependientes de su tecnología, lo que complica y encarece una eventual migración a otras plataformas en el futuro. (finance.yahoo.com)

El verdadero propósito: la “República Tecnológica”
En 2025, Alex Karp (CEO) publicó “The Technological Republic: Hard Power, Soft Belief, and the Future of the West” (coescrito con Nicholas Zamiska). Es un manifiesto político. Critica el Silicon Valley de apps frívolas y llama a la élite tecnológica a aliarse con el hard power militar para mantener la supremacía occidental.
En abril de 2026, coincidiendo con la gira de Peter Thiel por la región, Palantir publicó en X, ese Manifiesto en un resumen de 22 puntos.
Aquí la traducción completa al español (basada en el texto oficial):
- Silicon Valley tiene una deuda moral con el país que hizo posible su ascenso. La élite de la ingeniería de Silicon Valley tiene la obligación afirmativa de participar en la defensa de la nación.
- Debemos rebelarnos contra la tiranía de las aplicaciones. ¿Es el iPhone nuestro mayor logro creativo, si no el coronamiento de nuestra civilización? El objeto ha cambiado nuestras vidas, pero también podría ahora limitar y coartar nuestro sentido de lo posible.
- El correo electrónico gratuito no basta. La decadencia de una cultura o civilización, y de hecho de su clase dirigente, solo será perdonada si esa cultura es capaz de entregar crecimiento económico y seguridad al público.
- Los límites del soft power, de la retórica elevada por sí sola, han quedado expuestos. La capacidad de las sociedades libres y democráticas para prevalecer requiere algo más que un llamado moral. Requiere hard power, y el hard power de este siglo se construirá sobre el software.
- La cuestión no es si se construirán armas de IA, sino quién las construirá y con qué propósito. Nuestros adversarios no se detendrán a debatir teatralmente sobre los méritos de desarrollar tecnologías con aplicaciones militares y de seguridad nacional críticas. Ellos avanzarán.
- El servicio nacional debería ser un deber universal. Como sociedad, deberíamos considerar seriamente alejarnos de una fuerza totalmente voluntaria y solo librar la próxima guerra si todos compartimos el riesgo y el costo.
- Si un marine estadounidense pide un mejor rifle, deberíamos construirlo; y lo mismo aplica al software.
- Los servidores públicos no necesitan ser nuestros sacerdotes.
- Deberíamos mostrar mucha más gracia hacia quienes se han sometido a la vida pública.
- La psicologización de la política moderna nos está desviando.
- Nuestra sociedad se ha vuelto demasiado ansiosa por apresurar, y a menudo se regocija, en la caída de sus enemigos.
- La era atómica está terminando. Una era de disuasión, la atómica, termina, y una nueva era de disuasión construida sobre IA está por comenzar.
- Ningún otro país en la historia del mundo ha avanzado valores progresistas más que este (por USA, obviamente).
- El poder estadounidense ha hecho posible una paz extraordinariamente larga.
- La neutralización de posguerra de Alemania y Japón debe deshacerse.
- Deberíamos aplaudir a quienes intentan construir donde el mercado ha fallado en actuar.
- Silicon Valley debe jugar un rol en abordar el crimen violento.
- La exposición despiadada de las vidas privadas de figuras públicas aleja demasiado talento del servicio gubernamental.
- La cautela en la vida pública que inadvertidamente fomentamos es corrosiva.
- La intolerancia generalizada hacia la creencia religiosa en ciertos círculos debe resistirse.
- Algunas culturas han producido avances vitales; otras permanecen disfuncionales y regresivas. Todas las culturas son ahora iguales. La crítica y los juicios de valor están prohibidos.
- Debemos resistir la tentación superficial de un pluralismo vacío y hueco. Nosotros, en América y más ampliamente en Occidente, hemos resistido durante medio siglo definir culturas nacionales en nombre de la inclusividad. ¿Pero inclusión en qué?
Este texto no es neutral. Es una llamada a una tecnocracia armada donde la élite tecnológica define el bien común y provee las herramientas de poder.
Palantir no llega a “ayudar” a los Estados: llega a sustituirlos, tal como Prigozhin y el Grupo Wagner quisieron hacer con Rusia —una fuerza paralela, más eficiente y leal a sus dueños privados que al Estado formal— pero con software y datos en vez de mercenarios.

Cómo Palantir ya sustituye Estados
- UU.: Miles de millones en contratos con CIA, Pentágono (hasta US$10.000 millones), ICE (sistemas de rastreo masivo), IRS, FBI.
Reino Unido: £330 millones con el NHS para integrar datos de salud de millones de pacientes (riesgos por CLOUD Act).
Israel, Alemania, Francia y otros.
El patrón común: empieza como “herramienta” y termina como infraestructura irremplazable.
Situación actual de Uruguay
Hasta la fecha, Uruguay no ha firmado contratos públicos conocidos con Palantir ni ha recibido visitas oficiales de Peter Thiel o sus directivos. El gobierno de Yamandú Orsi, enfocado en soberanía y control estatal, no ha anunciado avances en ese sentido. Sin embargo, el país no está aislado del contexto regional. La cercanía geográfica con Argentina —donde Thiel se reunió con Milei en el pasado mes de abril—, la festejada visita al Paraguay de Santiago Peña y el avance en Ecuador convierten a Uruguay en un posible próximo objetivo.
En un momento en que el crimen organizado y el narcotráfico presionan las fronteras, es previsible que surjan “ofertas de eficiencia” desde empresas como Palantir.
La advertencia es clara: antes de cualquier acuerdo, el Parlamento y la opinión pública deben exigir transparencia total sobre soberanía de datos, acceso de ingenieros extranjeros y cláusulas de salida. Ninguna de estas razonables exigencias tiene la más mínima posibilidad de ser atendida.
El avance en LATAM
Ecuador (2025): Contrato con CNT y SENAE para Foundry contra contrabando y narcotráfico. Primer país que lo anunció.
Argentina (abril 2026): Thiel visitó Buenos Aires, se reunió con Milei. Se compró una mansión, como mero gesto de simpatía. O, quizás, un velado mensaje de soberanía del capital sobre la política. Y coincidió con la publicación del manifiesto, mire usted.
Contactos en Paraguay y otros.
Lo que venden como lucha contra el crimen es, según su doctrina, el primer paso hacia el control de los datos soberanos.
Mientras los gobiernos latinoamericanos buscan “eficiencia” y “seguridad” frente al crimen organizado, esta empresa estadounidense avanza con determinación, transformando datos masivos en poder operativo y, según su propia doctrina, buscando sustituir capacidades soberanas del Estado.
En “La República Digital” advertimos exactamente esto: externalizar la capacidad de “ver”, analizar y decidir sobre los propios datos es perder soberanía. Palantir, como hemos visto, es cualquier cosa menos neutral.
Llega con una ideología que pone el poder tecnológico por encima de la deliberación democrática. Los gobiernos de la región —incluido Uruguay— deben elegir: ¿eficiencia a cualquier precio, o capacidades propias? Porque una vez instalada, la piedra vidente es muy difícil -por no decir imposible- de apagar.
Advertidos estamos.
Fuentes: Sitio oficial Palantir, USAspending.gov, contratos públicos (Reuters, BBC, DW, El Observador), libro The Technological Republic, manifiesto oficial en X (abril 2026), coberturas regionales (Clarín, La Diaria, Primicias, etc.).
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