Por 25.000 dólares ilegales
Manuel Flores Silva
Lo verdaderamente nuevo de la realidad política uruguaya es la caída muy pronunciada de la popularidad del Gobierno.
Vertical y aguda.
Verdaderamente impactante.
El Presidente Orsi y las principales figuras del Frente Amplio dicen no saber por qué ello ocurre.
Lo único más impopular que el Presidente es la Vicepresidenta Cosse, cuyo problema no fue ahorrarse unos miles de dólares para su peculio sino de pasar una inversión de 40 millones de dólares a 118 millones. Con mucho gasto directo sin licitación.
Las jerarquías frentistas no entienden lo obvio, sin embargo, después de 15 meses de error en error, escándalo en escándalo.
La caída es la inevitable consecuencia de un discurso caduco y un personal de segunda, hemos escrito en algún lado. Y unos asesores de cuarta, agregamos ahora, según nos enseña el episodio del automóvil Hyundai personal de Orsi.
La desaprobación popular del Gobierno (del pueblo) ronda el 50% y dobla la cifra de aprobación. De cada 4 uruguayos ya 2 están contra el Gobierno, 1 está a favor y el otro prefiere no opinar
Están reactivándose ollas populares y de ahí nadie se tira “de cabeza por los descuentos” de Hyundai. Cuando la imagen negativa del Gobierno llegue a 60%, si no llegó con esto, arrancan las caceroladas. Tres años y medio faltan. Es mucho.
Se precisa más salud institucional. La están lastimando.
Veamos el nuevo error grave.
LOS HECHOS
Si algo no precisa un Presidente es un automóvil. El Estado uruguayo tiene miles y cada uno con sus respectivos choferes.
Y se suele trasladar adentro del país, además, en helicóptero o avión.
Pues bien, el Presidente, sin embargo, en todo su derecho, compró el 21 de febrero un automóvil particular de su propiedad. Aceptó para ello, sin embargo, un descuento de 25.000 dólares.
La firma vendedora se benefició 8 días después con que la marca del vehículo que representa tuviera una hora de exposición televisiva pues fue la utilizada por el Presidente en la ceremonia de su asunción.
Además del beneficio reputacional, claro. Otro vehículo, misma marca en el desfile inaugural. Es la contrapartida que se sabe por ahora.
El valor comercial de esa exposición es bastante superior a los 25.000 dólares descontados.
En la moderna jerga comercial resultó una práctica “ganar-ganar” pues todos se beneficiaron. Win-win.
Aceptar ese beneficio, sin embargo, le está vedado al Presidente pues la ley 17.008 de septiembre de 1998 se lo prohíbe.
Se les inhibe recibir favores a los funcionarios públicos “incluidos los que han sido seleccionados, designados o electos para desempeñar actividades o funciones en nombre del Estado o al servicio del Estado, en todos sus niveles jerárquicos”.
Según el Código de Ética de la Función Pública (ley 19.823) los funcionarios públicos (en ejercicio o ya designados o electos) no pueden “Solicitar o recibir cualquier obsequio, gratificación, comisión, recompensa, honorario o ventaja de terceros, para sí o para otros”. Clarito.
No hay dudas entonces de que el Presidente actuó de manera ilegal para su propio beneficio económico particular.
Asusta.
A todos nos preocupa la gravedad del hecho muy difícil de digerir para cualquier concepción republicana.
Eslóganes vencidos: “QUE GOBIERNE LA HONESTIDAD” (2024), “UN GOBIERNO HONRADO, UN PAÍS DE PRIMERA” (2009).
Las maniobras delictivas, por el contrario, tienen mil formas de ocultarse y no parece haber sido el caso. Es lo que encuentro en su defensa. La falta de lucidez presidencial es su última defensa.
Al partido de los republicanos, al Partido Colorado, lo primero que le preocupa son las instituciones. Y se debe precisar bien el alcance de lo ocurrido. Y prudencia para cuidar las instituciones.
El Presidente Orsi es responsable, obviamente, de lo sucedido. Y es el que aumenta ilegalmente su patrimonio.
Debe decirse, sin embargo, que no parece tratarse de una maniobra con el agregado de la malicia.
Todo quedó al descubierto gracias a que la propia declaración de bienes del Presidente tasó en 79.000 dólares una camioneta cuya factura era de 54.000 dólares.
El mismo Presidente empezó a distribuir copias de la factura para demostrar que no había gastado tanto que no pudiera justificarlo. Pero dejaba el “descuento” al descubierto.
El propio entorno presidencial explicó lo del “descuento” sin calibrar la gravedad del mismo en esa anti ética tupamara y desprolija que ejercen, tan poco atenta a la ley, por decirlo elegantemente.
Las maniobras delictivas, por el contrario, tienen mil formas de ocultarse y no parece haber sido el caso. Es lo que encuentro en su defensa. La falta de lucidez presidencial es su última defensa.
Los delitos no suelen hacerse así.
No es agradable todo esto desde luego.
El Presidente ya tenía una Hyundai (¿obtenida con qué descuento?)
La Intendencia de Canelones compra Hyundai de a decenas.
El Sr Oliva (Oliva Automotores) fue el vendedor (reside y tiene influencia en Canelones) es el mayor concesionario de la familia Lempert (Fidocar). Ambas firmas son proveedores del Estado.
Decretos con las firma de Orsi, seguramente legales, exoneran de impuestos a sus vehículos.
Ojalá esa práctica de los “descuentos” a gobernantes no encuentre otros casos y ojalá las próximas compras de vehículos para el Estado no sean Hyundai y no se presenten como contrapartida de beneficios ilegales.
Ojalá no haya muchos Hyundai-con-descuento en la barra gubernativa. Si los hubiera la responsabilidad abarcaría también a los “bondadosos” empresarios.
Naturalmente la información cala rápidamente en todos los estamentos sociales. Y daña a las instituciones.
En corrillos, por ejemplo, se escuchan cosas como éstas: “por la publicidad que le hizo a Hyundai debió cobrarles la camioneta entera, no un descuento, es un Presidente demasiado barato”.
O “Si con 25.000 dólares obtienen cosas ni qué decir si alguien pone 1 millón arriba de la mesa”.
En fin, este incidente propaga así un ácido corrosivo por toda la sociedad.
Por eso la conducta del Presidente tiene que ser ejemplar. Al no serlo el veneno hoy se va esparciendo desde Chuy a Bella Unión o desde Cerro Largo a Colonia, pasando por los cien barrios montevideanos.
EL ORONDO JORGE DÍAZ CONTRA LA LEY
El poder suele marear a quienes lo ejercen sin suficiente republicanismo. A veces mucho.
Pero en este caso nos inclinamos a pensar que este desastre ha ocurrido, más que por la ceguera presidencial tan comprobable como censurable, porque el asesoramiento jurídico ha sido y es muy malo.
A partir de la explicaciones brindadas sobre el episodio por el Pro Secretario de la Presidencia, el abogado Jorge Díaz, ex Juez, ex Fiscal de Corte, no se puede deducir otra cosa que el Presidente carece de apoyo jurídico solvente.
Letrados que dicen payasadas impunemente no ayudan. Errores jurídicos al bajo nivel de malos estudiantes.
Tomándole el pelo a una nación entera, Jorge Díaz alega que recibir 25.000 dólares de regalo por un proveedor del Estado, 8 días antes de asumir la Presidencia, no es ilegal pues no era todavía funcionario público.
Que le faltaban 8 días a Orsi para poder todavía recibir más regalos de empresas.
Con sus antecedentes jurídicos Díaz no puede ignorar la ley. Apuesta a que él público la ignore.
Impertérrito, jactancioso, impávido mira la cámara y cree que se puede engañar a todo un país.
Burro. Su alocución ignora la mencionada y clarísima ley 17.008 (anticorrupción) que considera que, en cuanto a la corrupción, los recién electos tienen las mismas prohibiciones de los funcionarios públicos, que serán luego.
Un error así descalifica a Díaz como asesor presidencial. El tema es nada menos que la honestidad del Presidente, se sonríe, se pone sobrador y le miente al público. Irresponsabilidad por decir lo menos. No puede estar al cuidado de la institución presidencial ni un minuto más.
Extraño ahora a Alberto Sonsol que en un recordado programa televisivo lo puso en su lugar cuando Díaz había acordado con Balcedo (un millonario argentino perseguido por la Justicia de su país) un acuerdo muy cuestionado
Porque el mencionado Pro Secretario choca duro contra la sensibilidad y la idiosincrasia misma del uruguayo, en la ocasión representada por Sonsol.
La tesis misma por lo demás es inmoral. Se puede robar, según ella, hasta el 1 de marzo. Después no. Orsi tenía 8 días más de cosecha. Peregrina idea. Pésimo asesoramiento.
El reputado abogado penalista Juan Fagúndez, que fuera presidente de la asociación de abogados penalistas, ha calificado a Díaz “sicópata” y de “ordinario”. En fin. Eso decía cuando se proponía a Díaz como Ministro de Justicia. Propósito ya absurdo.
COMBO SIN ARGUMENTOS DERRAPANDO MAL.
Se diría que lo peor que le puede pasar a alguien frente a la opinión pública es que lo defienda Jorge Díaz. Solo superado porque además te defienda Fernando Pereira. Cenit del equívoco resulta la suma.
Pereira, Presidente del Frente Amplio, dijo que no importaba cómo se había comprado la Hyundai sino que fuera segura.
Segura con descuento no es lo mismo que segura sin descuento, Pereira.
Mientras Jorge Díaz y Fernando Pereira hunden a Orsi, el Presidente no puede ser menos y procede rápidamente a hundirse más por sí solo. No se ayuda nada a sí mismo. Lo lamentamos.
Declaró el sábado en Salto, con una gran sonrisa y el levantamiento de cejas respectivo de quién inventó la rueda, “Normalmente, cuando hay descuentos me tiro de cabeza”.
Pah.
Parece que hubo descuentos de 25.000 dólares de los Hyundai alta gama y justo él pasaba por ahí.
Y lo asemeja, cuando continúa declarando, a un descuento del almacén de la esquina. Como los hipermercados que descuentan un 5% los martes.
¡Qué necesidad!
El Presidente no tiene mucho que decir y, sin embargo, se pasa hablando. Alguien tendría que explicarle el valor del silencio. Mujíca decía “no sea nabo”.
El tema es suficientemente grave como para no andar canchereando y frivoleando. El Presidente no debe ponerse en posición de no dejarse ayudar.
La oposición no quiere su cabeza, pienso, no la ponga solito en la guillotina a fuerza de decir incongruencias.
Si el Frente fuera oposición, y los 25.000 dólares fueran de la coalición, ya estarían hablando de “Juicio Político”. Tendría que valorarse la diferencia.
Ya sabemos lo que viene ahora.
La servil JUTEP, ya totalmente desnaturalizada, apoyará al Gobierno. Han prohibido incluso, estalinistas, asentar en actas posiciones disidentes del representante de la oposición en la JUTEP.
Dirán que está bien beneficiar personalmente al Presidente en miles de dólares.
Y luego, está claro, la próxima encuesta sancionará al gobierno más aún.
Porque la desaprobación del Gobierno en realidad no se debe a un episodio en concreto, que producen uno por día, sino a la acumulación de errores que produce el modo de pensar falaz que tienen.
Como no pueden cambiar su pensamiento las encuestas los van a ir matando despacio. Le echarán la culpa al imperialismo.
El modo de carburar que tienen aburrió al soberano que ya no lo soporta.
Demagogia, falsedades, promesas incumplidas, ellos son buenos y todos los demás son malos y los malos quieren dañar a los más vulnerables, son mesiánicos y vienen a salvar al país de los malvados … mientras hunden la nación.
Siempre contra la libertad en Cuba, en Nicaragua, en Venezuela y donde la democracia liberal occidental allí dónde exista. Con Iran, Putin y Hamás.
Metiendo cualquier irresponsable en el Parlamento para hacer papelones. Y que manden los sindicatos y otras vergüenzas.
Creen que se puede gobernar con hemiplejia ideológica y se derrumban. Ese mundo de ficción caducó. Solo existe en su cabeza y en su auto estima sin otro fundamento.
Toda esa letra prende ya solo en fanáticos y adictos. E intelectuales rezagados o acomodaticios. El resto del Uruguay está en el año 2026 y mira el tinglado sin esperanzas ya.
Atrás espera Cosse, la del odio, la del desprecio y la de la grieta en cada frase. Con su democracia a la cubana y su amor al déficit público para su propia gloria.
Sí, Cosse es la beneficiaria de tanto error. Está esperando la posibilidad de propinarnos sus propios errores.
¡Ay, pobre nuestro terruño!
