Una vez más, los muertos en carretera, viajaban en un vehículo viejo e inseguro.

 

La política impositiva sobre los vehículos a motor, sobrecargados de impuestos por ser considerados bienes suntuarios, junto a la falta de exigencias de elementos de seguridad para su importación, terminan siendo responsables de que en el país circule un parque vehicular antiguo, de baja seguridad, que determina la muerte y lesiones graves, de una cantidad desproporcionadamente alta de ciudadanos, mayoritariamente pobres. 

 

Esta realidad recae en forma desproporcionadamente alta sobre los sectores más pobres de la sociedad, que son quienes acceden a los vehículos más viejos, con varias décadas de uso, y en peores condiciones de seguridad. 

 

La política impositiva sobre los automóviles, considerados un bien suntuario, termina castigando a los pobres que utilizan vehículos viejos e inseguros, mientras los ricos pueden acceder a vehículos modernos con elevado equipamiento de seguridad

 

En los últimos años la brecha se incrementó y se hizo más evidente, debido al auge de las motos, que terminan aportando el 50 % de muertos y el 68% de los lesionados graves en siniestros de tránsito. 

 

Debido a esta política impositiva distorsionante, que impide el acceso a vehículos seguros a la mayoría de la ciudadanía, el Estado gasta mucho más de lo que recauda en impuestos al sector automotor.

Lo hace en gastos de atención sanitaria, costos por  secuelas invalidantes y años de vida productiva perdidos, a los más de 20.000 accidentados por año en siniestros de tránsito. 

Cuanto mayor es la carga impositiva mayor es la brecha social. Para el estado es un pésimo negocio, dado que gasta más de lo que recauda, y lejos de repartir riqueza, lo que reparte es siniestralidad en el tránsito y sus terribles consecuencias de muerte y lesiones invalidantes.

En el siguiente artículo, «Inequitativa distribución de muertes y lesiones en el tránsito», analizamos este punto.

http://blogs.montevideo.com.uy/blognoticia_96931_1.html 

 

En el reciente siniestro mortal, en ruta 3, a la altura de la ciudad de Trinidad, los muertos y heridos graves ocurrieron entre quienes circulaban en el Peugeot 206, un vehículo de muy bajo nivel de seguridad, diseñado y comenzado a fabricar hace más de 20 años. En las imágenes adjuntas pueden observar la diferencia de deformación entre el vehículo más viejo, y el más nuevo, diferencias que determinan el resultado, nada menos que entre salir vivo o morir en el mismo siniestro. 

https://www.subrayado.com.uy/flores-dos-personas-murieron-un-choque-frontal-dos-autos-ruta-3-n879507?fbclid=IwAR3rFvgWkYdzLaYtc27pEmZP1BSayXtygXzxl3J7dbu3MaUtLenKDB9Z0pE

 

https://es.wikipedia.org/wiki/Peugeot_206

Desde 2008 se fabrica en América del Sur el Peugeot 207 Compact, mientras que en Europa se producía bajo el nombre de 206+. En las pruebas realizadas por Latin NCAP podemos ver el pobre resultado de este modelo, alcanzando tan sólo una o dos estrellas.

https://www.latinncap.com/es/resultado/6/peugeot-207-compact-5p-14-no-airbags

En el mundo está demostrado que los vehículos viejos son más inseguros que la mayoría de los nuevos, y por ello contribuyen con una mayor mortalidad y lesividad en el tránsito. 

En un estudio Australiano, del Programa Australiano de Evaluación de Nuevos Vehículos  (ANCAP) nos muestra que las posibilidades de salir con vida en un accidente es mayor cuanto más nuevo es el vehículo. 

Eso responde directamente a que, en Australia, con los años se fueron exigiendo normas de seguridad para los nuevos vehículos. 

En la siguiente gráfica de siniestros en el año 2015, en los vehículos más antiguos  (año 2000 o anteriores) presentan un % de fallecidos que es 4 veces mayor que el % de fallecidos en los vehículos más nuevos, posteriores al 2011.

https://www.ancap.com.au/media-and-gallery/releases/ancap-welcomes-inquiry-to-focus-efforts-of-national-road-safety-strategy

Otro ejemplo del pobre comportamiento de vehículos viejos frente a vehículos más nuevos, lo podemos ver en este crash test entre un modelo de 1959 y uno del 2009. Observen lo que sucede con los habitáculos de uno y otro vehículo. 

https://www.youtube.com/watch?v=fPF4fBGNK0U

 

En nuestro país no se reglamentó aún la ley, pasados ya tres años de su aprobación, que exige que los vehículos cumplan ciertas normas de fabricación, que los hacen más seguros y protegen a sus ocupantes en caso de colisión. 

https://www.ancosev.org/normas-de-homologacion-de-impacto-frontal-y-lateral-un94-y-un95-para-vehiculos/

Lo que es difícil de comprender, es cómo las autoridades no perciben el enorme costo que la sociedad toda, y en particular los más pobres, pagan por la gran cantidad de heridos y muertos provocados por los siniestros de tránsito. 

Muertos y heridos evitables en gran medida, con una política impositiva que premie la seguridad vial, y una política de Estado decidida a exigir vehículos más seguros, que protejan a los ciudadanos. 

El estado recauda a través de la DGI y de las Intendencias por concepto de IMESSI, IVA, y PATENTES, sobre los vehículos que se venden en Uruguay,  unos 600 millones de dólares, pero termina gastando el doble, unos 1.300 millones, en atención a los accidentados y muertos en el tránsito. No parece ser un buen negocio.

Además hay estudios que demuestran que los países de América Latina, entre ellos Uruguay, podrían incrementar su PBI (Producto Bruto Interno), además de salvar miles de vidas, con la simple adopción de la exigencia del cumplimiento de normas de fabricación ONU para los vehículos que importen o fabriquen en sus países.  Tan simple y económico como eso.

https://www.latinncap.com/es/area-de-prensa/noticia/85e2877867df81/hasta-60000-muertes-por-ano-podrian-evitarse-en-seis-paises-de-la-region-si-se-adopta-el-etiquetado-de-seguridad-de-latin-ncap-y-las-normas-de-seguridad-vehicular-de-naciones-unidas

La consecuencia de esta política, que no considera  la seguridad vial, es que mientras pretende redistribuir riqueza a través de las cargas impositivas sobre los automóviles, provoca la redistribución de la siniestralidad vial hacia los pobres, que cargan con la mayor parte de los muertos y heridos, sobre todo quienes viajan en motocicletas o en vehículos viejos e inseguros.

Esta situación injusta e inequitativa, que pagan sobre todo los sectores más pobres de nuestra sociedad, puede ser  fácilmente revertida por parte de las autoridades, si adoptaran una política de Estado enfocada en la seguridad vial, con simples y económicas medidas, sin costo para el Estado, y con un enorme beneficio económico para el país, como son la exigencia de normas ONU de fabricación vehicular, la reglamentación de la ley 19824, (que lleva ya tres años de aprobada) y la adopción del Etiquetado Obligatorio de Seguridad Vehicular con las estrellas de Latin NCAP

( https://www.impo.com.uy/bases/leyes/19824-2019)

https://www.ancosev.org/etiquetado-para-vehiculos-mas-seguros/

 

One thought on “Una vez más, los muertos en carretera, viajaban en un vehículo viejo e inseguro.

  1. Tomando en cuenta solo el auto, que sea nuevo no es la solución.
    Porque a los autos nuevos que se venden en América del Sur habria habría que medirles la performance real que es muy inferior a los que se fabrican para Usa o Europa.
    He visto los resultados de Latinncap y son desastrosas

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