Ucrania, día 228 de una guerra de tres días

Escribe Giuliano Giupponi

La guerra en Ucrania, “operación especial” según el Kremlin, debió durar no más allá del 10 de Marzo. Entre el 24 de febrero, día de la invasión, y el 10 de marzo a más tardar,   según los afiebrados planes rusos, el Presidente Volodimir Zelensky y su gobierno huirían, y Víctor Yanúkovich asumiría la regencia de un gobierno títere de una Ucrania secesionada a las fronteras de 1654, y Novoróssiya (el sur y este de ucrania hasta Moldavia) siendo anexionada por Rusia.

Nada de eso sucedió, sino todo lo contrario. Kyiv, Chernígov, Sumy, Kharkiv, Mykolaiv, son nombres que resuenan fuerte en la moral rusa, derrotas humillantes como el hundimiento del Moskva, el “Asesino de Portaaviones” que fue tocado por un país sin marina de guerra, o el dominio aéreo de un país con una fracción de los aviones rusos.

La guerra de 3 días se extendió ya 228 y no hay a la vista perspectiva de un final cercano. Pero Rusia ya no es el gigante indestructible, y tampoco Ucrania es el país a merced del destino. La serie de pequeñas ofensivas iniciadas a principio de Julio hizo perder la iniciativa a Rusia, y  puso a su ejército a la defensiva, estableciendo defensas a lo largo de la línea de contacto.

La contraofensiva de otoño ha dejado claramente establecido que Rusia no esperaba un avance decidido de Ucrania y sus posiciones, que costaron meses y miles de vidas y el triple de heridos obtener, se derrumbaron en días.

A los éxitos iniciales en Kherson. Ucrania sumó un avance rutilante en Kharkiv y continuó presionando la retirada rusa recapturando Izium, Lyman, Kupiansk, y decenas de pueblos y aldeas, al tiempo que Rusia, en fraudulentos referéndums a punta de pistola, anexaba el territorio ocupado, y el no ocupado. Pero se siguió golpeando en el punto débil ruso, su logística. Los convoyes de suministros son interceptados en toda la retaguardia rusa, seguidos hasta su destino y detonados de diversas maneras, HIMMARS, sabotajes, drones suicidas, drones Bayractar, misiles, todo se usa para golpear las líneas rusas. Además de la parálisis provocada en las tropas ocupantes hay un efecto devastador en la moral rusa, que ha generado una ola de deserciones y huidas dejando tras de sí cantidades de material militar realmente abrumadoras que pasan inmediatamente al lado de la ofensiva.

Pero las malas noticias para el Kremlin no quedan ahí. Entre el miércoles y el viernes una serie de ataques de precisión dejaron inservibles por unos días los nodos de Tokmak e Ilovaisk con sus vitales vías férreas y depósitos de combustibles, hecho que obligó a Putin, quien dirige hace semanas y de manera personal las operaciones, a reforzar el tránsito por el Puente de Crimea, que pasó a ser crítico para el abastecimiento.

Continuando las malas noticias del Kremlin, el viernes un dron suicida ucraniano recorrió la increíble distancia de 262kms dentro de las fronteras rusas, dejando en ridículo todas las defensas antiaéreas de varias ciudades y la defensa satelital rusa, para estrellarse en la base aérea militar de Shaykovka y destruir 2 de los 19 bombarderos superpesados Tupolev TU-22M3, una de las joyas del arsenal ruso, al inicio del cumpleaños número 70 de Vladimir Putin y a menos de 300kms de Moscú.

Y por cierto que no fue un cumpleaños grato ya que el ataque a Shaykovka obligó a suspender la agenda de Vladimir Putin, cosa que parecía un punto a favor teniendo en cuenta los cuestionamientos públicos que personajes cercanos a Putin como Ramzan Kadirov, el líder checheno y Yevgeni Prigozhin dueño de PMC Wagner y socio de Putin, han planteado sobre los mandos militares exigiendo arrestos y suicidios y empujando al uso de armas nucleares y químicas para detener el avance ucraniano. Y ese cumpleaños 70 terminó con la noticia de la destrucción en parte del Puente de Crimea, símbolo de la ocupación y el poderío ruso en la península arrebatada en 2014.

El puente fue atacado con un camión bomba cargado con varias toneladas de explosivos que provocó el derrumbe de 2 tramos del puente carretero y el incendio de un tren cisterna cargado con combustibles y lubricantes que redujo las vías férreas a cenizas generando el inmediato racionamiento en Crimea y dejando desabastecido al frente sur en Khersón, que a las dificultades de no tener puentes operativos que los conecten al este del Dnieper se suma que ahora no habrá líneas seguras para llevar munición, medicinas, uniformes de invierno, alimentos y los tan necesarios soldados a las líneas del frente para tener una rotación medianamente aceptable como la tienen las tropas de Kyiv.

Al cierre de éstas líneas los rumores en Moscú son alarmantes. Se habla de una ola de arrestos a militares y la movilización de la División Dzerzhinsky del GRU apoyada por 2 brigadas spesnatz para blindar Moscú y asegurar la continuidad de Putin al frente del Kremlin.

Seguiremos atentos al curso de los acontecimientos que veces se parecen demasiado a las películas dedicadas a la operación Valkiria en 1944.