El fin de la guerra se acerca… o se aleja, cada vez más

Especial para CONTRAVIENTO por Giuliano Giupponi

Toda la costa oeste del río Dnièper fue liberada, en especial la capital del Óblast, la
crítica ciudad de Kherson. Entre 30.000 y 40.000 soldados fueron convenientemente
hostigados al punto de hacer imposible la defensa, con una extraña ausencia de la
fuerza aérea rusa. La precisión de las armas occidentales, con la colaboración de
partisanos, llevó al Kremlin a tomar la primer medida sensata desde Febrero pasado:
evitar pérdidas innecesarias de material indispensable, salvar todos los recursos
humanos posibles y mudarse, tragando su orgullo frente a Ucrania para establecer
“cuarteles de invierno” en la costa este, volando todos los puentes bajo su control
como el emblemático Puente de Antonovsky, tan golpeado por Himmars y Excaliburs.

También se volaron las rutas sobre la represa de Kakhovka, de manera
sorprendentemente eficiente y precisa, ya que los primeros informes dan cuenta que
aunque hubo daños, no son estructurales. La presa seguirá cumpliendo el
servicio de agua de Crimea, pero fundamentalmente aportando el agua necesaria para
enfriar los reactores de la planta nuclear de Zaporizhie. La operación de huída de
Kherson fue cuidadosamente planificada y pésimamente ejecutada, pero así es el
mundo ruso: cuando se anunció la retirada aún quedaban al menos unos 20.000
soldados en la ciudad, que al entrar las tropas de Kyiv recibieron la orden de tomar
atuendos civiles como fuera y reunirse al otro lado del rio. Muchos han sido
capturados en éstas circunstancias. Miles de minas empezaron a desarmarse por los
zapadores. En éste panorama el presidente Volodimir Zelensky asistió, como lo ha
hecho en todos los territorios liberados antes de las 48 horas, a la ceremonia de izado
de la bandera en Kherson, exponiéndose a los francotiradores y al fuego de la artillería
que aún tiene la ciudad al alcance.
Esta situación hizo suponer a muchos que habría una pausa en las operaciones. Nada
de eso: esa misma noche se llevó adelante un desembarco anfibio en la pequeña
península de Kinburn, una lengua de tierra que domina el estuario del Dnièper,
bastante difícil de sostener en una defesa y bastante difícil de atacar con equipos
pesados por el tipo de terreno, y no fue la única operación detectada ya que han
habido reportes de sondeos de las defensas en toda la costa. Parece que los golpeados
soldados rusos tampoco tendrán pausa al retirarse.
Pero el frente sur no es el único y los ataques se han intensificado en Bakhmut, las
tropas wagner y chechenas con apoyo del ejército ruso han lanzado ataques en masa
sobre esa ciudad y sus inmediaciones logrando pocos avances territoriales pero
sufriendo bajas realmente estremecedoras, en partícular los batallones 155 y 40 de
infantes de marina que pagaron un precio en vidas que virtualmente los hizo dejar de
existir como unidades de combate. Y aunque parece que Rusia logró tomar el control
de Mayorske y Pavlivka esas ganancias no se corresponden al costo que insumieron en
vidas y equipos.
En el norte en el eje Svatove – Kreminna los ataques ucranianos también se revitalizaron luego de rechazar otros brutales ataques frontales al asegurar la ciudad
de Makiivka y bloquear la ruta P-066, es decir que el eje de la defensa fue roto y ahora
los suministros de ambos extremos deben recorrer más de 130kms para llegar en
medio de rutas infestadas de partisanos que sabotean todas las vías de comunicación.
Sin dudas que en lo militar Ucrania es tremendamente hostil al invasor ruso, pero el
frente político internacional no lo es menos.
Esta semana Putin esperaba que Trump diera el espaldarazo al gobierno de Biden y
que le bloqueara las vías de abastecimiento a Ucrania desde el Congreso luego de un
huracán rojo (color del Partido Republicano), una ola MAGA que arrasara con el
gobierno demócrata a 2 años de su finalización. Éstas expectativas estaban dadas por
los sondeos de opinión en los cuales Trump iba a arrasar no solo a los demócratas sino
también a sus rivales dentro del partido. Eso no sucedió, sino que el ganador político
resultó uno de sus rivales internos, Ron DeSantis, quien quedó perfilado para la
disputa republicana a la Casa Blanca y le puso freno al huracán Trump, que terminó
siendo poco más de una brisita que le dio el control republicano en la Camara de
Representantes, pero que en el Senado los demócratas mantuvieron su control previo.
Esto le dio otro aire a Biden para encarar la reunión del G20 en Bali, en donde con un
sólido respaldo político sobre sus acciones en Ucrania se entrevistó con Xi Jinping, el
premier chino, con quien acordó continuar compitiendo comercialmente, pero frenar la
retórica belicista que la visita de Nancy Pelosi a Taiwán generó. También acordaron
que condenarían el uso de armas nucleares en Ucrania y Xi insistió, luego de la
reunión, en reconocer lo innecesario de la guerra e instó a las negociaciones para
terminar el conflicto para que las fronteras ucranianas vuelvan a su estado anterior,
nueva señal en contra de Putin, que pierde apoyo de su mayor socio político.
En el G20, Zelensky dio su discurso y puso sobre la mesa las condiciones para negociar
la paz con Rusia. Esto es la primera vez que ocurre desde Febrero pasado y es una
señal importante que el Canciller ruso, Serguei Lavrov, no se haya retirado de la sala y
haya escuchado todo el discurso del presidente ucraniano.
Las condiciones son:
1- La integridad territorial de Ucrania tal como se reconoce en ONU
2- La retirada de todas las tropas rusas
3- Tratado de seguridad con garantías reales de cumplimiento
4- Regreso de los ciudadanos ucranianos deportados, incluyendo los más de
11.000 niños secuestrados ya identificados.
5- Crear un Tribunal Especial para juzgar a los responsables de delitos de lesa
humanidad.
6- Detener sus ataques a plantas de energía.
7- Desmilitarización inmediata de las plantas nucleares y restablecimiento del
control por parte de Ucrania.

8- Continuación y ampliación del Acuerdo de Granos
9- Cese del ataque con bombas incendiarias a bosques y parajes naturales.
10- Que todas las negociaciones queden plasmadas en papel y depositadas como
es de estilo.
Esta hoja de ruta le abre las puertas a una negociación para llegar a la paz en Ucrania si
es que el agotado y desprestigiado Putin acepta sentarse a negociar. El papel de
Turquía será crucial en estas negociaciones, ya que ha intentado mantener cierta
equidistancia de las partes, pero a su vez le ha asestado varios golpes políticos a Rusia
en Irán, Armenia y Siria.