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Más allá de Olesker

23 enero, 2023

Pido al lector olvidar por un momento el tema que nos ha conmocionado durante todo el mes de enero. El tan mentado título “trucho” de Olesker.
En definitiva si ello sucedió se debió a condicionantes que permitieron que una persona con la ideología “correcta”, en el lugar “correcto” y con las ayudas locales e internacionales “correctas”, pudiera llegar a ostentar un título invalido durante años sin que nadie lo percatara y menos cuestionara.
Hoy es este caso, pero a todos nos consta que no es el único. No llevemos esto al plano personal de un caso aislado.
Por tanto hablemos del régimen general aplicable. Entendamos que las leyes deben aplicarse en el tiempo que los hechos ocurrieron. Y esto es importante recalcar. Porque si esto hubiera sucedido
hoy las cosas son mucho más claras que en el pasado.
De hecho, la ley 19899 le otorga al Ministerio de Educación y Cultura potestades en materia de reconocimiento y reválida de títulos o maestrías en el exterior. Ley del año 2020, que 2 años más tarde fue reglamentada por decreto 218/2022.
A partir de este decreto quedo muy claro que en Uruguay hay 2 conceptos para clasificar y categorizar los diplomas del exterior.
1) Reconocimiento- el Estado uruguayo reconoce un diploma o maestría, y la
misma habilita a que una Universidad pueda autorizar al titulado a ejercer
la docencia en esa materia. Este reconocimiento no supone legitimar título universitario alguno en este país.

2) Reválida- solo la reválida por parte del Estado uruguayo otorga legitimidad
para usar profesionalmente un título asimilable a los existentes en este
país. En este caso, el egresado del exterior tendrá 90 días a partir de la
reválida para inscribirse en Caja de Profesionales y comenzar a aportar.
Por tanto, fue llamativo como a pocas semanas de entrada en vigencia de
este decreto, el sr Olesker renunció a su banca del senado. Tal vez tenga
algo que ver o no. Pero dijimos que no íbamos a hablar de este caso y así será.
Corresponde entonces verificar qué sucedía antes de estas nuevas normas
que todo lo aclaran.
En lo que respecta a la validación de títulos el régimen no era tan diferente.
Solo que había más autonomía por parte de la Universidad para hacer lo
que le diera gana. Desde 2008 hasta el 2022 fue el Consejo Directivo Central quien tuvo el rol de controlar las revalidas. Pero si examinamos el
Estatuto del Docente en resolución de la Udelar año 2019 dejaba bien en
claro en su artículo 8 literal b) que para acceder a cargos docentes se
requiere previamente de título habiltante. Quiere decir que ya antes del
actual gobierno para el Estado uruguayo con o sin autonomía universitaria era impensable que alguien que no poseyera título habilitante pudiera ser docente y escalar en los grados que están previstos en el escalafón.
Pero más grave aún que las decisiones universitarias, yo situó y confiero
mayor responsabilidad a Caja de Profesionales en el control de este tipo de
engañifas a la buena fe de todos. Y mucho más en años de descontrol
financiero de las Cajas. Me cuesta creer que nadie haya controlado los abusos.
Por último, y más allá de Olesker y para no centrarse solo en una persona,
mucha gente pregunta por qué se dieron tantos casos casi al unísono y
generalmente concentrados en figuras del FA.
He llegado a la conclusión que el FA es “batiburrillo” (que me perdone
Batman). O sea una mezcla de personajes y cosas inconexas que buscan rener alguna identidad a como dé lugar.
15 o 20 años atrás las fuerzas más radicales sintieron un enorme complejo
de inferioridad frente a los títulos académicos de profesionales de partidos
tradicionales, y básicamente de profesionales del Astorismo. Sabían ellos
que si no “edulcoraban” sus curriculums, perdían mucho pie en la lucha por
cargos de relevancia en un futuro gobierno del FA. Y fue allí que se produjo
este descontrol que hoy relatamos.
Esa es mi teoría y estoy seguro que no ando muy alejado de la realidad.
Pero antes y hoy, para ser economista o contador o abogado o ingeniero
etc: o sos egresado de nuestra universidad o conseguiste una revalida por la autoridad competente.
Cualquier otra cosa “no cuenta pal campeonato”.
Espero estas líneas sean de utilidad para entender cómo todo esto va mucho más allá de Olesker, y que sepan que mi denuncia no es personal.
Parece, pero no es.
Fueron muy lejos muchos actores y percibo mucho susto a la hora de
reconocer que se “comieron la pastilla”. Por eso tanto silencio cómplice.