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Modelando presidenciables

14 febrero, 2023

Escribe Silvio Moreira

En las oficinas centrales de DESEPAPRE (Depreciación Socioeconómica para Aspirantes a Presidente).
Bienvenido. Nos alegra mucho que usted haya contratado nuestros servicios Premium, ya que así estamos seguros de brindarle nuestro mejor know how para potenciar sus objetivos. Veo aquí que su nombre de pila es Alexander Balmoral…
-Sí, realmente mis padres eran un poco excéntricos…
Desde ahora lo llamaremos Yamandú.
-Así, de una? Un cambio tan radical del nombre?
Usted pagó por el servicio Premium y nosotros nos movemos rápido, señor. ¿Nos puede decir dónde nació?
-En el Sanatorio Longobardi-Torres de la Llosa, en José Ignacio.
Olvídelo. A partir de ahora usted es un hijo natural, parido a la intemperie por su madre en la 8ª. Sección de Durazno, en plena campaña. Y en una noche de lluvia y frío. Pleno Junio, mientras su padre a esa hora infausta talaba leña en el monte.
-Pero todo eso yo me lo tengo que anotar! Es mucho!
No se preocupe que nuestro equipo de coaching va a estar con usted 24/y a partir de ahora. Cuéntenos de su infancia.
-Mis padres tenía un almacén de ramos generales en Punta del Este. Bastante grande en realidad. Fueron los primeros en instalar tarjetas de crédito y tener una flota propia de distribución de mercadería para bajar costos…
Insoportable. Usted ahora es el hijo de un micro-almacenero que vendía querosén suelto, galletitas María de las que venían en lata con ventana de vidrio y vino suelto en aquellos aparatos que tenían la damajuana dada vuelta. Y que vivía endeudado porque nadie le pagaba la libreta, y su madre para traer ahorros a la casa y no quebrar, limpiaba pisos y cortaba pastos a los ricos del vecindario. ¿Cómo fue su infancia? Sus amistades…
-Bueno, teníamos un grupito que éramos realmente fanáticos de jugar Badminton… Vio ese jueguito que se usa una raquetita pequeña y una media pelotita con plumitas? Pasa que teníamos en José Ignacio el hijo del embajador de la India…
Usted está loco. A partir de ahora, ustedes se prestaban entre todos un trompo de madera astillada, y como chaura usaban los cordones de los zapatos Incalcuer, que ataban todos juntos… Otro entretenimiento colectivo era simplemente amasar entre dos dedos, bolitas de moco, que como usted sabe, era más que típico del pobrerío de entonces…
-Pero esto es un disparate… Yo no puedo inventarme una vida que no tuve…
Ese es nuestro negocio. Nosotros nos encargamos de alterar después todo el archivo de las redes. ¿Qué comía de chico, qué le gustaba?
-Mamá en verano hacía melón con jamón, que nos encantaba. O salpicón de ave. Los canelones me fascinaban, sólo de espinaca y con salsa blanca. Los flanes y budines de pan de mi abuela eran épicos…
Delirios! Usted se crió a pirón, tumba, ropa vieja y mucho arroz y fideos. Poca proteína y mucho glúcido. Su postre era robar peras de los frutales de sus vecinos, que es una picardía que queda siempre linda para contar.
-Basta! Esto es una locura! No se puede alterar un pasado y vender otro para que los votantes actuales se traguen esas historias sin reflexionar ni un instante! ¿Cómo se puede llegar a ganar pisando encima de tanta, tanta mentira?
¿La verdad? Váyase, usted no da la talla como cliente nuestro… Ya nos habían dicho que usted es un idiota importante…
-¿Idiota yo? ¡A mí me recomendó el Pepe que venga con ustedes!
¡El Pepe…! ¡Ese sí que fue nuestro mejor cliente…!
-¡Plop!