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Lo prostituyen todo

19 agosto, 2023

Por Juan R. Rodríguez Puppo 

Cuanto fenómeno social, deportivo, criminal, comercial etc ingresa en la agenda pública es objeto de interpretación político partidaria. Para todo hay una explicación diabólica,  y la culpa es siempre de «mi enemigo». Y si mi enemigo es quien gobierna con más razón aún.
¿Ejemplos me pedis?
Sobran. El covid es uno. Una desgracia mundial fue interpretada por algunos fogoneros del mal como una chance para culpar al gobierno. Y justo en uno de los países abanderados en el mejor manejo regional de la pandemia. ¿Recuerdan lo de «las muertes evitables»?
Y la guerra de Ucrania trajo inflación mundial pero acá la culpa la tuvo Lacalle. Y cuando Lacalle te baja la inflación la culpa la tiene el Banco Central. Y suma y sigue.
Cuando vino la sequía no importó que se hayan gastado la «guita» de las represas en el Antel Arena. Parece que también la culpa es de este gobierno.
Todo lo militan. Los más desvergonzados políticos de una izquierda uruguaya tan devaluada como el peso argentino usan y abusan de la realidad para prostituir el debate.
Y en estas últimas horas han caído a lo más bajo que se puede caer.
Usar el episodio del crimen de pasión de un muchacho de 17 años (que no tiene perdón posible) a su joven pareja.
Es un hecho de violencia que hoy la justicia tipifica de femicidio, que deberia unirnos a todos en la solidaridad y el repudio. Pero NO.
Estos miserables y muchas «miserablas» usan el desgraciado episodio para llevar agua a su molino.
Vergüenza ajena y asco dan. Pero además olvidan que todos esos agentes del odio social estuvieron en contra de penalizar el crimen a partir de los 16 años de edad. Un proyecto plebiscitario en el que Larrañaga casi en soledad logro el SI en 14 departamentos de los 19 que tiene nuestro país. Pero además muchos de ellos dieron la pelea para que la LUC naufragara el artículo que finalmente dispuso un aumento de pena a 10 años para un menor infractor en este tipo de delitos.
Ahora la idea es sembrar la culpa del gobierno acusándola de no evitar este tipo de episodios sangrientos. ¿Cómo puede un gobierno en una sociedad violenta como tenemos meterse en cada casa a evitar desenlaces que nadie imagina?
Yo les preguntaría a esos o esas caranchas que viven de la carroña social…¿por qué no hicieron algo «elles» en evitar el desenlace trágico si era tan fácil prevenirlo?
Y si lo sabían y era tan obvio son cómplices o responsables por no avisar a las autoridades.
¿No deberiamos ser todos más respetuosos con el dolor de esa familia?
Tal vez el profundo y reverencial silencio, el abrazo a la distancia y la genuinas solidaridad sea el mejor homenaje que podamos hacerle a la joven Cancela.
Que sus restos descansen en paz. Una paz que no pudo disfrutar en vida por culpa de una relación tóxica que no conocemos y un brutal asesino que para la ley uruguaya es apenas un infractor.