Uruguay bajo ataque de una plaga de mosquitos

Escribe Silvio Moreira

La sensibilidad social de este portal no puede estar ajena a la problemática que en este momento afecta a todos los uruguayos sin distinción alguna: el flagelo de la invasión de mosquitos.

Si bien la presencia de estos parásitos chupasangres ha venido creciendo constantemente desde la década de los ´70, su reproducción descontrolada se verifica en los últimos 20 años, constituyéndose en una verdadera plaga que justifica su existencia extrayendo recursos de los demás para beneficio propio. Conozcamos un poco más en detalle las principales variedades de estos molestos insectos:

Mosquito del dengue (Antelaredes Carolypti)
Extraordinariamente invasiva. Vuela en enjambre rodeada por un grupo de hembras agresivas que la defienden a muerte. Irrumpe constantemente en regiones adyacentes a su hábitat natural. Chupa siempre cuatro o cinco veces más sangre de la que necesita. Siendo un mosquito, está convencida de que es una abeja reina.

Mosquito doméstico común (Culex Yamanduensis)
Zángano de costumbres nocturnas. Generalmente solitario, prefiere los bosques urbanos donde busca insectos de la especie del Bicho Palo (Heteropteryx Trabucata) pero su incapacidad para utilizar correctamente su pedúnculo reproductor lo mantiene cercano a la extinción. Su gran poder de mimetización con especies como el Escarabajo Uñero (Pepis Honoriscausis) le permite chupar sangre de donde él solo no podría.

Mosquito tigre. (Abdalus Pitcenetontus)
Suele mostrarse sumamente agresivo, pero posee una extraña mutación en su aparato chupador, que le permite -si lo desea- dar profundos y románticos besos, cosa que practica con fruición si tiene cerca a un dictador o genocida reconocido. Su gran tendencia a expresar que representa a toda la biología universal le ha dado más de un problema, ya que la gran mayoría comprueba que no es otra cosa que un parásito chupasangre.

Mosquito de la malaria (Anopheles Pereiraculatus)
Debe aclararse que en este caso, la malaria a la que se hace referencia es la intelectual.
Originalmente surge de una larva que se pasea por los árboles, subiendo y bajando de ellos día tras día. En determinado momento de su desarrollo, se toma un avión a alguna playa paradisíaca y allí, gracias a la constante ingesta de Corona con limón, se hace un ovillo en su reposera y muta, para mostrarse luego tal como es, pero es fácil distinguir que no dejará nunca de ser una larva.

Si bien son extensos los estudios médicos que se realizan acerca de la efectividad de los distintos repelentes para estos bichos, el saber popular ha tenido siempre una infalibilidad probada a la hora de recomendar maneras de mantenerlos alejados y minimizar su actividad perjudicial: el voto secreto en las urnas democráticas. El Santo Remedio de los chupasangres.