escribe Alcides Mló
Ni Musk ni Trump me llamaron para hablar del problema, pero con lo que se puede saber y lo que se puede intuir, Musk erra.
La LUC de Trump, la Big Beautiful Bill (Maravillosa Gran Ley), aumenta el gasto, sí, pero lo cambia sustancialmente y en el sentido correcto, presenta reducciones impositivas para el trabajo, como la eliminación del impuesto a la propina, la más popular entre muchas otras reducciones de impuestos para los trabajadores de menor ingreso y constituye un cambio radical del sentido del gasto norteamericano que cubre desde defensa hasta tecnología.
EE.UU. salió de la Gran Depresión (1929) en los 40 con la explosión industrial de financiación estatal que supuso la Segunda Guerra Mundial.
La economía norteamericana tiene un fuerte componente de inversión pública, pero lo que en la tradición era inteligencia y estrategia, en los últimos años se volvió ideología, deslealtad y, ¡oh sorpresa!, coincidente en objetivos y métodos con la agenda globalista de las elites psicópatas.
Otro tema que todo cambio jugado debe considerar, una de las falencias de la democracia, es que los votantes no suelen saber ni se interesan por los procesos que vayan mucho más allá de su presente económico.
Cuando a esto sumamos que en la democracia moderna la competencia entre fuerzas no tiende a la lealtad republicana sino a la inmediatez electoral, sobre todo desde la izquierda y el globalismo, los cambios deben suponer aliviar los impactos económicos que los grandes proyectos casi siempre implican, o perderás las elecciones siguientes. En EE.UU. se vota cada dos años al congreso y cada cuatro años a la presidencia.
El intento de la administración Trump de reordenar el comercio mundial parece justo, bien inspirado y profundamente alineado con los intereses de EE.UU. y de sus trabajadores industriales que están hace años en desgracia.
También de sus grandes industrias que están, a no ser las de Elon Musk y poca más. hechas pedazos.
Esta apuesta de mediano plazo tiene un impacto económico para la gente en EE.UU. que Trump intenta compensar, temporalmente, con más deuda, pero con mejor inversión y no con mal gasto ideológico y demencial.
Musk, que parece sentirse traicionado, no está aceptando esto. Error.
Modestamente le recomiendo al genio sudafricano que se tome unos días y a pesar de sus increíbles logros, mantenga la modestia.
