Uruguay: la “osteoporosis” institucional que nos corroe

Una civilización no muere por invasión, sino cuando sus propios pueblos dejan de creer en ella.” – Arnold J. Toynbee

Un poco de contexto

 

“Cuanto más se deteriora la formación ciudadana y su educación, menos capacidades y criterios tienen los pueblos para analizar críticamente a sus gobiernos” (Alfredo Lara – “La crisis cultural” en “X”)

Los lectores habituales de esta columna ya lo saben, y los que nos visitan por primera vez lo notarán rápidamente, siempre que abordamos un análisis en torno a nuestro país, lo hacemos sobre la base de dos pilares básicos: la institucionalidad como marco ineludible en un sistema democrático, por un lado, y por el otro el contexto histórico y geopolítico que nos define y condiciona, especialmente en el subcontinente compuesto por las naciones hispanoamericanas.

A estos dos aspectos, debe agregarse otras dos dimensiones en el análisis para tener una visión completa del país que se configuró a partir del 1º de Marzo: el uno tiene que ver con el papel de la llamada “clase política”, sus roles, debilidades y renuncias, tanto se trate de oficialismo como de aquellos que fueron mandatados para ejercer la oposición.

El otro es el relacionado con “la gente”, ese comodín que, en boca de la “clase política” se convierte en objetivo, coartada, justificativo y, sobre todo, o bien víctima del Estado en manos de esa clase política, o bien en beneficiario de los populismos con los que la aristocracia partidaria compra sus porciones de poder.

En lo atinente a la “clase política” conviene no olvidar el sacudón que significó para su sector, su Coalición y la política toda, la definitiva muerte de Mujica el 13 de Mayo, cuando apenas habían transcurrido dos meses y medio del inicio del nuevo gobierno.

Con él se iba el último de los caudillos de primera línea de la izquierda, primer dirigente tupamaro en acceder al parlamento y años después, a la propia presidencia. Desde que, en 2014, el Frente Amplio, tradicional podríamos decir, de la mano de Vázquez recuperó el gobierno para su fuerza política, se hacía evidente la necesidad de procesar un rápido y firme proceso de recambio generacional.

Que, al decir de Fernández Huidobro, ya desde que perdieran el gobierno en la elección anterior, se vio que el recambio había resultado un exitoso fracaso. De ese fracaso, nació el copamiento de la fuerza política por su socio corporativo, el pitceeneté, que, como el bagre, acostumbrado a nadar encima del lodo, saca de la mediocridad y la mentira, virtud.

Cinco meses a puro escándalo

Las sociedades funcionan al ritmo de sus valores, es decir, aquello que tiene significación positiva para la mayoría de las personas” (Carlos Abel Olivera en “X”)

En una columna anterior, hicimos referencia a la atipicidad de la transición entre el gobierno electo del Frente Amplio y el saliente de la Coalición Republicana, que comenzó al día siguiente de las elecciones con una postura como de asunción tácita del poder.

Transcurridos cinco meses desde el inicio del mandato efectivo, no sabemos si fue un error del Frente Amplio, del MPP como fuerza hegemónica, o una jugada del elenco saliente, pero cualquiera haya sido el origen, el resultado es que la izquierda se gastó la luna de miel antes de asumir siquiera el mandato y desde el primer día, los conflictos estaban instalados en Torre Ejecutiva.

Desde entonces, el país ha vivido de escándalo en escándalo.  Mientras ministerios clave como Interior promete planes para 2026 y entre tanto la delincuencia está de fiesta, otros no llegaron a arrancar que ya tenían su escándalo aguardándoles en la puerta.

Tal lo sucedido con el llamado “Cairogate”, producido en torno a la recién asumida ministra de Vivienda Cecilia Cairo. Dirigente polémica como pocas, desde su militancia hasta su estilo del más puro emepepismo (estilo que le llevó a protagonizar un escrache al anterior gobierno en la inauguración del Hospital del Cerro, justo ahí, su coto de caza privado, donde el gobierno de la derecha se le ocurrió hacer un “hospitalito”, y a asumir su ministerio en el interior mismo de un “asentamiento” con una oratoria de barricada que no dejó títere con cabeza) cualquier cosa en torno suyo, estaba llamada a ser una bomba. Y bomba fue.

El martes 15 de abril, el Programa de Azul FM “La Pecera” conducido por el periodista Ignacio “Nacho” Álvarez -ése al que el candidato Orsi, en campaña, le enrostró un “no sos tan importante”- reveló que la ministra Cairo no tenía regularizadas las construcciones en su predio de Pajas Blancas y en 20 años había pagado 89 pesos de impuestos.

Tras Cairo, siguió Arim y su casita de 20 metros cuadrados en Las Flores, habitual oferta para alquileres en Airbnb en categoría “casas con piscinas”. Que el ex Rector de la UDELAR no hubiera regularizado su casa ante la Intendencia, mero detalle administrativo propio de gente muy ocupada. Justo de quien tiene a su cargo, desde la OPP, las cuentas del Estado y la llave de la Caja grande.

El 2 de Mayo, apenas dos días después de asumida, fue cesada la Vicepresidenta de la ANP, tras conocerse que de inmediato a su asunción, ascendió a su esposo, nombró a un chofer y otorgó incrementos salariales a militantes de su Partido Socialista. Koch fuera.

Unos días después, fue el turno del Instituto de Colonización. A partir de una enfervorizada oratoria del Secretario de Presidencia Alejandro Sánchez, durante los funerales “del viejo”, anunció la compra de una estancia en su homenaje. Accidentado homenaje terminaría siendo, habida cuenta que todo fue hecho a “lo emepepé”, a los ponchazos, tanto que tuvieron que nombrar una Directora de apuro, Henderson, que el mismo día de asumir votó la compra de la Estancia María Dolores en nada menos que 32 millones de dólares. Otra renuncia, la de Viera, y un escándalo que no cesa habida cuenta de las, por así decirlo, peculiaridades del predio de 4400 hectáreas.

En medio de ello, el Canciller Lubetkin Tulbovitz -ese raro personaje salido de las catacumbas de la burocracia del hambre, la FAO, con la bendición del Papa Lula I- se sintió desplazado y reclamó su lugar en la agenda de escándalos. Para ello, creó un Pasaporte de factura propia que, tras conocerse mereció el reparo de Francia, Alemania y Japón entre otros países sin importancia, los que adelantaron podría llevar a que no fueran aceptados. Lo que siguió fue digno de una novela turca y los repetidos vaivenes de Lubetkin Tulbovitz una comedia de enredos donde el dizque canciller se enredó en sucesivas controversias con las embajadas de los países réprobos. Marcha atrás, tras haber declarado urbi et orbi que no habría marcha atrás porque su pasaporte era aceptado hasta allí donde no lo era.

Advierto al lector de lo del segundo apellido del lulista Lubetkin no fue puesto allí por casualidad: tiene por objeto que el lector recuerde que es el mismo apellido del asesor de confianza de Orsi -Ernesto, ex Búsqueda, primo del canciller- y, mera coincidencia, el del que será número 2 de la Embajada en Argentina, donde funge como embajador Diego Cánepa, viejo conocido. Conviene recordarlo porque es el apellido del escándalo de la próxima semana: nepotismo puro y duro.

Antes, renunció Cros en Ambiente, y Saavedra en el Inisa, que más que renuncia se transformó en un sainete. “Que me voy, pero me quedo si renuncia el número dos, que lo respaldan, que el dos no renuncia, que Saavedra vuelve a renunciar, que al dos lo renuncian y que Saavedra volverá, suponemos, al Inisa.

Unas cinco renuncias en cinco meses, bien puede ser una marca para competir por un récord.

Tras ello, los escándalos por gestión, o por falta de ella. Desde la asunción misma, más concurrida que la Torre Ejecutiva y el Parlamento, lo estuvo la Sala VIP del Carrasco con medio gobierno yéndose de viaje. Un hito en esa materia fue la del designado Presidente de ASSE que, en plena transición, con un organismo con Centros de Salud saturados, con ambulancias demoradas hasta 24 horas para ingresar, el jerarca se tomó 17 días de licencia para un viaje al exterior, dejando al organismo sin un voto necesario para resolver.

Peor que ello fue que luego se aprobara una “reestructura” con importantes incrementos salariales a la cúpula y el nombramiento de una centena más de funcionarios, todo en medio de un discurso que daba al organismo como virtualmente al borde de la cesación de pagos.

En materia de Seguridad, la “virtual ausencia permanente” del Ministro Negro, ya es motivo usual de memes de todo tipo. La perla, de un ministerio particularmente sensible que se visualiza a la deriva, la constituyó su afirmación que el operativo de seguridad en torno al Clásico había sido “perfecto”. Tan perfecto que uno de los policías heridos, estuvo al borde de la muerte y terminó salvándose con secuelas permanentes.

A por la República, vienen marchando

“La democracia no es solo un sistema legal mediante el cual las sociedades se organizan, sino también una cultura y una moral” Alexis de Tocqueville (La democracia en América)

Hasta aquí a vuela pluma hemos reseñado algunos de los hechos más notorios, referidos a la gestión o la falta de ella, aunque por el camino quedan muchos otros cuyo detalle haría interminable la columna. Con lo dicho, creo que queda claro cuán justificado está esa sensación social de estupefacción respecto del grado de improvisación, que lleva a la gente -o buena parte de ella- a sentir un desamparo que se parece mucho al que puede provocar un estado de anarquía permanente.

Algo de ello hay, pero ahora corresponde que, como dijimos al principio no perdamos de vista los hechos, asuntos e iniciativas que afectan directamente al entramado institucional que define la existencia o no de una República, o si ella, oclocracia mediante, ha devenido o está en camino de convertirse en mero régimen.

La columna ha recurrido a una figura metafórica, donde el cuerpo humano es la República, y que como tal descansa y se sostiene en un aparato óseo, en tanto el resto del cuerpo y órganos se corresponden con lo mencionado en capítulo anterior, la gestión, las funciones inherentes a ese cuerpo.

Siendo así, la República necesita de un aparato óseo completo, sano y fuerte. Y es acá, precisamente, donde la enfermedad que atacó el corazón y cerebro de la nación ha apuntado al trabajo de desgaste propio de una osteoporosis que deriva, si no se ataca a tiempo, en fracturas y caídas, hasta dejarlo a merced de sus enemigos internos.

Lejos, muy lejos de la supuesta improvisación que transmite el gobierno -sostengo que buscada, nada inocente- este aspecto de la guerra contra la República liberal que juramos hace 2 siglos, la encabeza el ajedrecista Jorge Díaz, tal como lo preveíamos en nuestra nota del 9 de Diciembre de 2024 (https://contraviento.uy/2024/12/09/los-tantos-diaz-de-jorge-y-el-bayardo-bengoismo-en-torre-ejecutiva/)

Vaciando instituciones, centralizando el Poder

No hay sociedad sin conflicto, pero cuando el conflicto se vuelve la propia identidad, la sociedad deja de existir.” – Gad Saad en The Parasitic Mind

En este aspecto, hemos identificado cuatro agentes patógenos que atacan otros tantos soportes del aparato institucional. Aunque hay otros, más sutiles como haber sustituido la prensa libre por un gigantesco aparato de propaganda operando directamente desde dentro del Estado, nos centraremos en los siguientes:

* El “diálogo por la Seguridad Social” fuera del Parlamento

La guerra civil molecular se libra en los pequeños gestos de odio cotidiano.” – (Hans Magnus Enzensberger)

Tal como anunciara la misma noche del triunfo electoral el principal accionista de la Coalición gobernante -Marcelo Abdala, sempiterno mandamás del pitceeneté- a pesar de haber perdido en las urnas, repitió hasta el hartazgo, como para que quedara fuera de dudas a la gente, pero, sobre todo, al gobierno electo, que el millón de votos contra la reforma de la SS y las AFAPs no podría ser ignorado y que estas, rostro visible del neoliberalismo privatizador, tenían las horas contadas.

Coherente con este propósito, se ha anunciado por parte del ministro del área, encargado de mantener y crear conflictos, se ha dispuesto crear un ámbito de diálogo social -de inocultable inspiración corporativista- que se encargará de estudiar y elaborar una propuesta de reforma de la Reforma aprobada y ratificada en el pasado período de gobierno.

¿Por qué identificamos esta iniciativa como atentatoria de la salud del aparato institucional republicano?

No solamente porque tenga como temática y propósito abordar una eventual reforma de la Seguridad Social, que busca, de hecho, derogar lo que la consulta popular negó, sino -y esto es lo más importante- busca ignorar y desautorizar al Parlamento como ámbito natural de discusión de todas las cuestiones que eventualmente deban seguir trámite legislativo, poniendo, de paso, en cuestión su representatividad -a menos de un año de electo- y legitimidad democrática, indelegable en órgano alguno creado por decreto del Ejecutivo de turno.

Lo dijimos antes, y lo repetimos aquí y ahora: es una de las muchas iniciativas que, como en la Venezuela de Maduro, buscará vaciar de contenido las instituciones constituidas, atribuyéndoles sus competencias a otros creados por el dedazo presidencial.

 

El diálogo por la Seguridad también fuera del Parlamento

Idéntico propósito persigue este otro ámbito de “discusión social” de un Plan de Seguridad, en lo que, además, constituye la admisión tácita que la Coalición en el poder mintió con propósitos electorales y nunca tuvo plan alguno para una seguridad que va en caída libre con un ministro ausente, en negro.

Corresponde, huelga decirlo, al Ejecutivo liderado por el Ministerio del Interior instrumentar el Plan que decían tener. Admitido que no lo tienen, sigue correspondiéndole de manera indelegable al Poder Ejecutivo proponer el paquete de medidas y allí donde sea necesario legislar, su envío al Parlamento, único ámbito legítimo para discutir medidas de gobierno.

La “cumbre” Democracia Siempre

Así llamada, grandilocuente como toda iniciativa de izquierda, reunió en Santiago de Chile a cinco presidentes de gobierno, tres de los cuales tienen numerosas causas judiciales abiertas, Sánchez, Petro y Lula, a los que se agregan el anfitrión Gabriel Boric -mandatario de salida- y el recién salido del horno, el uruguayo Yamandú Orsi.

En una región donde uno pisa una baldosa floja y salta un organismo, instancia, foro o lo que sea que decida llamarse, multilateral y, supuestamente, representativa de la Patria Grande americana, lo de la iniciativa de Pedro Sánchez-Castejón suena a, por lo menos, una extemporaneidad que solamente podría explicarse por las cuitas que aquejan al propio Sánchez y sus compinches Lula y Petro. Sin agenda concreta, convocada como círculo cerrado, casi un Club de Amigos, no tiene explicación ni, mucho menos, objeto.

Adicionalmente, vuelve a posicionar a Uruguay en el bando de la diplomacia de amigos, devaluando aquí también, las instancias institucionales y dejando al presidente uruguayo, ligado a un mandatario -el propio Sánchez- que ya debiera estar probándose el traje a rayas. Incomprensible, pero en la misma línea que lo demás.

A como dé lugar, la creación del Ministerio de Justicia de Jorge Díaz

 

Si lo personalizamos en la figura del Dr. Jorge Díaz Almeida, actual Pro-Secretario de Presidencia, es porque está meridianamente claro que fue él y no otro, quien le vendió la necesidad y urgencia de un Ministerio de Justicia en Uruguay.

Sobre ello también, esta columna había advertido.

Los ciudadanos son testigos que, desde hace unas semanas, quizás más de un mes, el tema pasó a tener constante presencia en los medios y allí donde se lo aborda, va Díaz detrás con su pertinaz y machacón discurso.

Con la misma estrategia utilizada para venderle-imponerle al sistema político en 2015, su importado (¡ay Julissa, ¡qué nos hiciste!) nuevo Código de Proceso Penal y la Ley de creación de la Fiscalía General de la Nación como organismo descentralizado dependiente de Presidencia -que además, y por una década le convertiría en un super Fiscal que supo hacer uso y abuso de su cargo y poder- el Dr. Díaz ha emprendido una frenética actividad de lobby transversal, inclusivo e internacional que incluye, entre otras instancias, la realización de foros, coloquios y conferencias con la presencia de prestigiosos expertos internacionales -generalmente vinculados a la ONU y sus organismos de cabildeo político- y la utilización masiva de todos los medios.

Para aquilatar el despropósito que significaría agregar un Ministerio de Justicia a la Presidencia -ergo, Díaz- cuando ya tiene bajo su mando a la Inteligencia del Estado, el Control de Lavado de Activos, integra y/o dirige los siguientes organismos: Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP) , Oficina Nacional del Servicio Civil (ONSC) , Agencia de Gobierno Electrónico y Sociedad de la Información (AGESIC) , Instituto Nacional de Estadística (INE) , Secretaría Nacional del Deporte (SENADE) , Casa Militar , Unidad Nacional de Seguridad Vial (UNASEV) , Agencia Reguladora de Compras Estatales (ARCE),  Secretaría de Derechos Humanos para el Pasado Reciente, la Senaclaft (Secretaría Nacional Contra el Lavado de Activos y Financiamiento del Terrorismo) , Sistema Nacional de Emergencias (SINAE) , Agencia Uruguaya de Cooperación Internacional (AUCI) , Secretaría de Inteligencia Estratégica del Estado (SIEE) , Agencia de Monitoreo y Evaluación de Políticas Públicas (AMEEP) , Secretaría Nacional de Drogas (JND) , Servicio de Seguridad de Presidencia , Secretaría de Comunicación Institucional.

Hay que irse tan atrás en el pasado como al período dictatorial para encontrar semejante concentración de poder, que probablemente ni el Coronel Bolentini haya tenido entonces.

Huelga decir la tentación totalitaria que generaría esa concentración de poder, más en una personalidad como la que Díaz ha mostrado en dos décadas de ejercicio de cargos de poder.

Si el lector duda de esa tentación totalitaria, sepa que es el Pro-Secretario Díaz quien ha tomado a su cargo la iniciativa presidencial –surgida del retiro espiritual de Santiago de Chile- de elaborar un Proyecto de “regulación digital de la información” en línea con las normas liberticidas que rigen ya en Brasil y España, por lo menos.

¿Oposición u opoficción?

 

Mientras tanto, el panorama en la oposición se muestra, por lo menos, confuso. A pesar de que la Torre Ejecutiva avanza a marcha camión, los Partidos de (supuesta) oposición, hasta donde podemos saber y de manera orgánica, no se han pronunciado, lo cual, desde ya abre un gran y preocupante signo de interrogación.

Es cierto que algunas figuras de primera línea de esos partidos se han pronunciado en contra, sabemos que luego, cuando se pierde en los pasillos del Palacio Legislativo un no se puede convertir en ni, y dos despachos más allá, sí, porque la responsabilidad institucional y las zarandajas que en tales casos solemos escuchar.

La República y sus garantías, señores, está en sus manos. O la defendemos o nuestro destino es Caracas. Así de sencillo y así de trágico puede ser.

Ojalá sepan estar a la altura de las responsabilidades que la hora les reclama.

La osteoporosis de la República

Uruguay es un cuerpo humano: la República es el esqueleto; la democracia, los órganos que lo hacen latir. Pero el esquema de financiación del MPP -que constituye un entramado de explotación militante, así como la del Partido Comunista apropiándose de los aportes sindicales de sus militantes constituyen una osteoporosis sistémica: una enfermedad silenciosa que debilita los huesos hasta el colapso. Cuando un partido explota a militantes, evade controles y acumula millones en las sombras, socava el esqueleto de la nación. Orsi, bajo la «influencia directriz» del insondable MPP, deja que el poder se licue, como diría Bauman, atrapado en internas que lo paralizan. Allí, Spengler vería un alma perdida; Enzensberger, trincheras cotidianas; Saad, ideas que envenenan. En este Uruguay que se desangra —de gente, de sueños, de esperanza—, la pregunta arde: ¿podrá este cuerpo enfermo sanar, o seguirá esclavizado por un pasado que no suelta?

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