Un semáforo arruina inversión millonaria en ruta IB. Un ejemplo más del «Impulso y su freno» característico del Uruguay

Esta nota, está motivada por la situación vivida por ciudadanos y turistas que retornaban desde el Este del país, el domingo pasado, los que debieron soportar colas de vehículos de más de 10 kms. y demoras mayores a una hora en el trayecto, motivadas por el funcionamiento del semáforo de Parque del Plata en la ruta Inter-balnearia.

Dicha situación fue hecha pública en el siguiente tweet, que tuvo una amplia repercusión:

https://twitter.com/grazianopascale/status/1591950640322084867?s=20&t=LrMnzfgO6RNydmRCgSKcEg

El Estado tiene como una de sus obligaciones fundamentales, asegurar la movilidad de los ciudadanos, debiendo hacerlo por lo menos en dos sentidos: que exista movilidad en tiempos razonables, en forma continua; y que la misma sea segura, o sea, que nadie pierda la vida por movilizarse. 

Hemos publicado  reiteradamente, sobre los alarmantes niveles de inseguridad en el tránsito, debido a la omisión de los organismos públicos, en aplicar “las vacunas” que existen y que son ampliamente aplicadas en países desarrollados, donde tienen políticas que buscan tener cada vez vehículos más seguros, y vías de tránsito libres de riesgos. 

En nuestro país se han hecho inversiones millonarias para mejorar la movilidad, como por ejemplo en la ruta Inter-balnearia, que conecta Montevideo con Punta del Este, y en la ruta Uno,  desde Colonia a Montevideo, buscando tener un corredor vial para la promoción y desarrollo del turismo.

Argentina, y sobre todo su capital Bs. As. es el lugar de donde provienen la mayoría de nuestros turistas, aportando ingresos similares a los de la industria cárnica o la industria forestal. 

Se hizo una inversión millonaria, que implicó la duplicación de la ruta en todo su trazado, unos 300 kms, la construcción de pasajes en desnivel y rotondas, la duplicación y el ensanche de puentes existentes.

Sólo en mantenimiento se anunciaba la inversión de 44 millones de dólares en el 2013; dentro de esta cifra, 4 millones de dólares destinados al pasaje sobre-elevado de Floresta:

Principal carretera turística de Uruguay recibió inversión de US$ 44 millones

Inversión de unos 25 millones de dólares posibilitó construcción de doble vía en ruta 8

En 2018, 14 km de ampliación de la ruta 8, costaron 25 millones de dólares.

Se podría estimar que en los 100 kms de la ruta IB, se deben de haber invertido unos 180 millones de dólares. Si sumamos la duplicación de la ruta 1, la inversión supera los 400 millones seguramente.

Esa cuantiosa inversión (que se hizo con el objetivo de reducir los tiempos empleados en el trayecto, y permitir el uso de la ruta por un mayor volumen de vehículos), se ve insólitamente obstaculizada y termina siendo arruinada, debido a las intervenciones posteriores sobre la ruta, con el fin de satisfacer demandas locales, que desean poder cruzar la ruta cada 100 mts., hacerlo sin necesidad de desplazamientos hasta el punto de cruce, o hacerlo sin tener que esperar para cruzar. 

Cediendo a estas presiones locales, en lugar de aplicar soluciones de ingeniería vial segura, se termina resolviendo colocar semáforos, con todos los giros a la izq. habilitados, o haciendo rotondas partidas, o cruces a nivel que permiten todas las trayectorias y giros posibles.

Estas medidas inadecuadas e innecesarias, determinan riesgo de siniestros, prolongaciones de los tiempos de viajes, contaminación atmosférica incrementada, debido a los motores a combustión quemando combustible sin avanzar, perjuicio económico a empresas y transportistas, perjuicio a los usuarios que emplean tiempo en forma inútil, pierden conexiones, o termina haciendo trayectos en carretera más allá de las horas calculadas, asumiendo riesgos por cansancio extremo. 

Lo peor es que todos estos perjuicios generados, que hacen inútil la inversión realizada, son absolutamente innecesarios, dado que ninguna de estas modificaciones para el tránsito local, son necesarias ni justificadas. 

En todos los casos, existen alternativas de canalización del tránsito hacia cruces próximos seguros, que implican apenas un desplazamiento extra durante 3 a 5 minutos adicionales, hasta el punto de cruce, para hacer el retorno en sentido opuesto. 

El ejemplo más notorio es el semáforo colocado en el cruce de la IB a nivel de Parque del Plata, semáforo que habilita todos los giros a la izquierda con su fase correspondiente, y que genera demoras de más de una hora para poder cruzarlo, sobre todo los domingos en la tarde.

Tanta es la cola de vehículos, que este semáforo termina anulando el beneficio de la construcción del viaducto en Floresta, dado que la cola llega hasta varios kms. antes de llegar al viaducto. 

Además este semáforo, debido a que la detención de la fila de vehículos para cruzarlo se produce a más de 500 a 1000 mts. de donde está colocado, se producen múltiples choques por alcance. Basta observar en el pavimento las múltiples marcas de frenadas de los siniestros, o los casi accidentes, que se producen todos los fines de semana. 

Decíamos  además que es absolutamente innecesario, dado que existe un pasaje a desnivel, asfaltado, por debajo del puente de la IB sobre el arroyo Solís Chico, para que los vehículos livianos puedan cruzar de un lado a otro de la ruta sin hacerlo a nivel. Este pasaje está apenas a 500 mts. del cruce con semáforos. 

Para los vehículos de gran porte, existe el pasaje sobre-elevado en Floresta, que está apenas a 3 kms, y 4 minutos de recorrido extra,  y que implica 8 minutos de desplazamiento ida y vuelta.

En sentido opuesto, está el pasaje en desnivel en Atlántida, a menos de 6 kms y menos de 12 minutos de tiempo extra (ida y vuelta).

Por lo tanto, es injustificado habilitar un riesgoso cruce a nivel con semáforos, que implica demoras de más de una hora para todos los que utilizan la ruta principal, para habilitar el cruce o ingreso a la ruta hacia la izquierda, del tránsito local, de mucho menor entidad. 

Todo ello para evitar que los locatarios deban desplazarse 3 o 6 kms. extra, empleando 6 a 12 minutos adicionales, castigando a todos los que usan la ruta con 1 a 2 horas adicionales de demora. 

Observen además, que estos trayectos adicionales y tiempo extra requeridos, aplican únicamente para los que quieran ingresar a la izquierda en la ruta, mientras que no hay ninguna modificación, para quienes ingresan hacia la derecha. 

El mismo planteo aplica para la habilitación del cruce frente a la estación ANCAP de Pinares de Atlántida, donde se construyó una rotonda partida oculta y estrecha (diseño vial de muy alto riesgo), que ha provocado múltiples siniestros, existiendo a 850 mts. (2 minutos) el pasaje en desnivel de Atlántida, con vías de circulación paralelas a la ruta para el tránsito local, que permiten arribar hasta el trébol de Atlántida, sin ingresar a la ruta.

Por último quiero destacar la propuesta del Dr. López Sccechi, totalmente racional, y que implica eliminar los múltiples accesos a la ruta, centralizando el ingreso y egreso por grupo de balnearios, haciéndolo en los cruces seguros ya construidos. Lógica del primer mundo. Un atraso

Tampoco se trata de una situación nueva, que tome por sorpresa a las autoridades, dado que la misma se reitera desde hace muchos años, y los distintos organismos competentes han sido advertidos en forma directa, y en forma pública de esta situación, que no han querido modificar. Ambas  publicaciones son del 2014, casi una década de inacción estatal, persistiendo los mismos problemas sin solución. 

 

Improcedente cobro de peajes. Injustificada inacción estatal

 

Ineficacia de los organismos del estado en asegurar la movilidad de los ciudadanos

 

Una reflexión final:

El haber transformado un proyecto de vía rápida, para la cual se gastaron millones de dólares, en una avenida con semáforos y cruces riesgosos, es digna del espíritu impregnado en nuestros genes y muy bien descrito por Real de Azúa en “El Impulso y su freno”. 

El colmo, es que se siga cobrando peaje, por transitar por una avenida con semáforos, a una velocidad promedio de 30 km/h.