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El «fenómeno Milei» visto desde la otra orilla

18 agosto, 2023

Por Juan Manuel Patiño

La tranquilidad propia de esta aldea bucólica (u oficina pública gigantesca, diría Benedetti) a la que denominamos República Oriental del Uruguay se vio interrumpida en los últimos días por la aparición de fenómeno inédito en la política argentina. En las PASO de la semana pasada el candidato libertario Javier Milei dio la sorpresa superando en votación a los dos grandes partidos o frentes electorales que han modelado la Argentina de los últimos años. La Libertad Avanza obtuvo el 30.08% de los votos superando a Juntos por el Cambio (28.28%) y Unión Por La Patria (27.22%) dejando así en tercer lugar al peronismo que sufrió una derrota histórica.

Hay que destacar además que la victoria de Milei sorprendió, entre otras cosas por su alta votación en provincias donde sus candidatos a gobernador habían tenido pésimos resultados, sin mencionar su performance destacada en barrios muy pobres del Conurbano bonaerense, bastión del peronismo. Si bien algunos sostienen que recibió ayuda de varios intendentes peronistas con la idea de debilitar a Juntos por el Cambio, la operación evidentemente terminó en un desastre para ellos. Insólito y fuera de todos los cálculos de los analistas y las encuestas.

La reacción en Uruguay, como es habitual fue de rechazo transversal (lo cual no deja de ser llamativo) a esta figura tan histriónica, con sus gritos y arengas y malos modales, incompatibles con el calmo y civilizado Uruguay, país donde siempre sobran los “consensos básicos” y la “institucionalidad republicana” aunque a veces falte agua potable… en fin…esa es otra historia.

En tanto seguidores asiduos de la política argentina en general y de la figura de Milei en particular (desde antes de que fuera tan conocido), abordaremos a continuación los rasgos más característicos de este fenómeno.

Un «enfoque marxista» del origen de Milei

La primera pregunta que debemos hacernos es ¿de dónde surge el fenómeno Milei?, desde una óptica “marxista” (¡perdónanos Hayek!) podríamos decir que Javier Milei es un emergente de las condiciones materiales de existencia del pueblo argentino: inflación promedio anual en los últimos 100 años: 65% (quitando las hiperinflaciones de 1989 y 1990) con cifras de tres dígitos en el periodo 1975-1989.

Desde mediados del siglo pasado Argentina experimentó 16 episodios recesivos con 25 años de contracción económica. Desde 1960 a la fecha, figura como el país con mayor número de años con crecimiento negativo, seguido por la República del Congo. En los últimos años, volvió su economía se sumergió en lo que se denomina estanflación y ya lleva 10 años con el PBI prácticamente estancado, (PBI per cápita -11%). Por último, según la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del INDEC, en el segundo semestre del año pasado la pobreza llegó al 39.2% de la población y la indigencia al 8.1%. De modo que lo llamativo es que Milei no surgiera antes, dado el fracaso histórico de la dirigencia argentina en brindar condiciones mínimas de bienestar a su población.

A juzgar por los resultados de las últimas elecciones, la sociedad parece haberse ya cansado de este estado de cosas. Más allá de lo cuestionable que nos parezca la forma en que manifiesta su hartazgo, léase votando a un candidato populista de derechas y antisistema, lo cierto es que habla a las claras de la bronca y la frustración existentes en la sociedad argentina. Aunque es mucho más que un “voto bronca”.

Ahora que sabemos el porqué, definamos el quién ¿Quién es Javier Milei?  Tiene 52 años, es hijo de un empresario del transporte (su padre fue colectivero) y su madre ama de casa. Egresado de la Universidad de Belgrano, con estudios de posgrado en la Universidad Di Tella, se desempeñó profesionalmente en diversas instituciones financieras, fue economista jefe de Corporación América y asesoró a varios políticos (entre ellos Daniel Scioli, rival de Macri en las elecciones de 2015). En paralelo ha sido docente universitario yyha escrito algunos trabajos académicos. En este punto, su condición de economista es lo más relevante ya que lo define y le sirvió para posicionarse en la escena mediática desde la cual dio el salto a la política.

Milei se define como anarcocapitalista, liberal-libertario, seguidor de la Escuela Austríaca de economía y experto en temas de crecimiento económico. En el fondo no es ninguna de todas estas cosas, en tanto su formación de economista deja bastante que desear, ni siquiera tiene estudios de posgrado en el extranjero, con lo cual está muy lejos de ser un economista teórico de alto nivel como normalmente él se presenta, al tiempo que su conocimiento de la Escuela Austriaca no pasa del que tendría un aficionado a dicha corriente de pensamiento económico (si bien es indudable que ha contribuido a su popularidad).

En lo que respecta a su personalidad, sus formas, es claro que Milei es un individuo que exhibe profundas deficiencias socioemocionales: basta con revisar su biografía para ver que esto es así, aunque con escucharlo en cualquier debate o programa de discusión se puede ver esto a claramente. El ejercicio de la política implica, acordar, transar, negociar, tolerar la frustración, tener un cierto equilibrio emocional para esa tarea tan ardua que es gobernar. Es claro que una persona con las características de Milei está claramente incapacitada para esa tarea. Cuando se le pregunta por las restricciones propias de la política (minorías legislativas, contrapesos institucionales, economía política en general), su reacción es de un infantilismo y un simplismo sorprendente (sino le aprueban sus proyectos en el congreso, declara que los va a llevar a plebiscito: inviable). Rsto ha generado que se lo acuse de proponer soluciones simples a problemas complejos, una crítica absurda teniendo en cuenta que eso es por definición lo que hace un político: si la solución fuera compleja, difícil, con costos, nadie lo votaría, este es el gran problema de las democracias contemporáneas, para nada exclusivo de Argentina, por más que en ese país asuma características singulares.

Las propuestas económicas 

Respecto del funcionamiento económico que él propone, en el fondo no está tan equivocado. Pensar en una Argentina abierta al mundo, competitiva, pro-mercado, con inflación baja y estable, con bajos impuestos, regulaciones adecuadas, etc. es muy razonable. Terminar con la decadencia es una tarea ineludible. Y convertir en algo de sentido común que la inflación es un fenómeno monetario, es un logro nada despreciable.

Sin embargo, el dogmatismo con el que asume cada una de sus posiciones, es incompatible con el ejercicio del poder en el marco de una democracia republicana.

Por supuesto, no debemos olvidar, que su éxito está basado no solo en eslóganes simples, compresibles para la población “Dolarización”, la “Casta”, etc. junto con una personalidad disruptiva, sino también en la precariedad de sus rivales políticos. Del lado del actual gobierno, una coalición de peperonistay kirchneristas que han colapsado la economía, con un discurso pobrísimo, que apela a la quimera del “Estado presente”, de un progresismo con tintes de izquierda y pretensión de revolucionario, cuyo candidato es ministro de economía en un país con inflación por encima del 100%.

Del lado de Juntos por el Cambio, el espacio político opositor, una interna muy virulenta desgastó el espacio de cara a las elecciones, al tiempo que éste no termina de definir y saber explicar a los argentinos un proyecto país por el que valga la pena votar.

El futuro inmediato

¿Qué podemos esperar de aquí a las elecciones? ¿Existe la chance de que Milei se convierta en presidente? La parte del peronismo que infló la figura de Milei se lo replantea ahora que el fenómeno se salió de su control. El peronismo es aparato, es territorio y Milei no tiene nada de eso: ya no lo van a apoyar como aparentemente hicieron en las elecciones primarias.

Sin embargo, el nerviosismo que se apoderó de los mercados y la economía argentina luego de esta sorpresa pone enorme presión sobre el dólar, los precios, etc. En ese contexto el candidato libertario suma más y más votos, sube con el blue, para resumirlo de algún modo.

Del lado de JxC, Patricia Bullrich tiene un desafío complejo: si se inclina a la derecha para quitarle votos a Milei, corre el riesgo de perder votos los votos de Larreta, y el posicionarse en el centro le resta atractivo frente a las opciones más “extremas”. Deberá transmitir una imagen de unidad y de gestión mostrando equipos, planes de gobierno sacando a la luz las limitaciones del espacio de Milei para encarar cualquier transformación estructural de la Argentina, al mismo tiempo que ella logra transmitir su capacidad de llevar adelante un proyecto de país.

Respecto de un Milei presidente, el escenario es francamente muy negativo, con una Argentina liderada por un individuo sin las competencias necesarias para el cargo, sin cuadros y equipos que le permitan gestionar, en minoría absoluta a nivel parlamentario, con JxC controlando la ciudad de CABA y Kiclllof (UxP) reeligiéndose en la provincia de Buenos Aires. Un esquema imposible, que haría de la Argentina un país ingobernable. No creemos que vaya a ser el caso, pero las probabilidades aumentaron sustancialmente. De los argentinos depende…