El terrorismo de Hamás hunde su raíz en la versión más radical y conservadora del Islam

El movimiento terrorista Hamás fue fundado por el imán Ahmed Yassin en 1987, con el propósito de disputarle el liderazgo dentro a la Organización de Liberación de Palestina (OLP), de Yasser Arafat, por discrepar con la estrategia del histórico dirigente en su lucha contra Israel. El movimiento está emparentado con los Hermanos Musulmanes de Egipto, al punto de que surge como el «ala palestina» de ese grupo.

El movimiento de los Hermanos Musulmanes nació en el año 1928, y sus posiciones políticas son consideradas de extrema derecha dentro de los parámetros más aceptados en la tipología política. Su objetivo declarado es el de ordenar la vida de los individuos, las familias y el Estado tomando como punto de referencia el Corán y la Sunna, que es el conjunto de mandamientos y enseñanzas que según la tradición islámica fueron enseñados originalmente por Mahoma y sus primeros seguidores.

En materia religiosa, Hamás se adscribe al salafismo, una vertiente del Islam suní de corte tradicional y conservadora, que postula el retorno a las prácticas religiosas de Mahoma y sus seguidores hasta la tercera generación. Los mismos son conocidos como los salaf. El objetivo  es volver a las maneras de los salaf, eliminando la subjetividad humana y el pluralismo religioso, en el entendido de que solo hay un islam verdadero, y nunca ha estado el hombre más cerca de alcanzarlo que con las primeras generaciones de creyentes, según esta corriente islamista.  Los salafistas rechazan toda interpretación humana de los textos sagrados y se caracterizan por la interpretación estrictamente literal de las fuentes religiosas.

La sharía se basa en el Corán, en los relatos de la vida del profeta Mahoma y las decisiones de los académicos religiosos que forman el marco moral y jurídico del islam. La ley islámica tiene su origen en el siglo VII, durante el surgimiento del islam en vida del profeta Mahoma, y se consolidó en los distintos reinos musulmanes que surgieron a partir de su muerte en el 632 d.

En materia política, Hamás procura la creación de un Estado palestino regido por la sharía, es decir la ley islámica. En árabe, el vocablo significa literalmente «el camino claro hacia el agua». En su conjunto, es un código de conducta que determina todos los aspectos de la vida de los musulmanes, con normas que afectan desde las plegarias hasta los ayunos o las donaciones a los pobres

No a los acuerdos de Oslo de 1993

La base territorial del proyectado Estado palestino fue uno de los puntos de discrepancia con la OLP En efecto, Hamás se opuso a los Acuerdos de Oslo de 1993 entre Israel y la OLP, ya que los mismos contemplaban fronteras seguras para Israel. Hamás tiene como objetivo que el Estado palestino se asiente en Cisjordania, Gaza, y el actual territorio de Israel, cuya legitimidad niega. Por esta razón, se negó a formar parte de la Autoridad Nacional Palestina, entidad que empezó a ser reconocida internacionalmente con representante del pueblo palestino.

En procura de obtener sus fines, Hamás es un movimiento de tipo yihadista, es decir que lleva adelante una «guerra santa» contra los «infieles» para implantar una sociedad basada en principios religiosos fundamentalistas, opuestos a la libertad política y a la democracia.

Aunque su metodología es básicamente terrorista, Hamás se ha presentado a elecciones en Palestina en el año 2006 compitiendo con el partido A-Fatah, de corte secular, al que venció.  De hecho el poder político en la franja de Gaza está hoy en manos de Hamás, lo que explica la beligerancia que se tradujo en la declaración de guerra por parte de Israel, luego de la salvaje invasión del 6 de octubre,  y la masacre de civiles que la sucedió.

La metodología de Hamás tiene muchos puntos de contacto con la aplicada por otros grupos yihadistas como Al-Qaeda o el Estado Islámico, aunque estos últimos sólo abogan casi exclusivamente por acciones de extrema violencia, en muchos casos atentados suicidas, con el objetivo de lograr gran impacto en las sociedades occidentales a través de la amplificación que ofrecen los medios de comunicación y las modernas redes sociales.

La clasificacióon a nivel internacional de Hamás como «grupo terrorista» no ha sido unánime en el mundo occidental, aunque es probable que esto cambie luego del sanguinario ataque del 6 de octubre en varios poblados israelíes contiguos a la Franja de Gaza.