Diccionario Irónico del repetitivo y poco original Discurso Público Uruguayo-2da parte (las 2das partes…)

Continuando con nuestro profundo y sesudo análisis del discurso de moda cíclica entre los políticos, hoy analizamos estas otras frases y conceptos que se han repetido tantas veces en los medios y en la política uruguaya, que se han convertido en verdaderos comodines o etiquetas. Son palabras que flotan, se mezclan, se reciclan; son los términos que salen a pasear cuando alguien quiere sonar profundo, técnico o, en el peor de los casos, importante. También sirven para rellenar un silencio incómodo, tipo ¿en qué estábamos? Ah sí, La Patria”.

Soberanía Alimentaria Apareció en debates agropecuarios y en la LUC, y desde entonces se usa para reclamar que el país produzca su propia comida, no dependa del exterior y, de paso, quede bien con la ecología, con la foto de un productor familiar acariciando una gallina feliz. Para algunos, esta frase garantiza desde el precio del tomate hasta la estabilidad emocional de la nación, como si la felicidad nacional dependiera del rendimiento de la zanahoria.
La Gente de a Pie Es la manera delicada de decir la gilada que madruga para trabajar. Sirve para hablar del ciudadano común, ese que paga todo, opina poco y jamás pisa un almuerzo oficial porque tiene que trabajar para solventar los gastos de dicho almuerzo. Los políticos la usan para sonar cercanos, aunque muchos no han caminado una sola cuadra porque van a todos lados en autos oficiales, con chofer, por supuesto…¡si hasta a sus hijos llevan a la escuela en los vehículos oficiales!
Austeridad Republicana La carta en la manga de todo recorte. Suena sobria, seria, casi moral, como si al pronunciarla apareciera un ángel sobre una nube con unas tablas donde esa frase se destaca grabada a fuego. Básicamente significa: Hay que ajustarse el cinturón, pero en una frase con sonido solemne. En campaña electoral aparece más que los autos con altoparlante que reproducen jingles infames.
Política de Estado Se usa cuando un tema quiere volverse intocable. Educación, seguridad, salud, incluso el precio del asado si la conversación está lo suficientemente desesperada. Es el grito colectivo de hay que pensar a largo plazo, aunque nadie sepa muy bien hacia dónde. Sirve para sonar responsable sin comprometer ni medio centímetro de acción. Es como envolver la incertidumbre en celofán institucional.
Hay que bajar la pelota al piso Metáfora futbolera multiusos. Vale para calmar sindicatos, bajar tensiones en un ministerio o justificar por qué un expediente quedó perdido en un mueble desde 1999. Si el fútbol no existiera, la política uruguaya tendría que comunicarse por señas.
Estamos en un camino de… La frase ideal para hacer tiempo mientras se improvisa una idea. Camino suena ordenado aunque, en realidad, los caminos uruguayos suelen tener pozos suficientes como para perder un amortiguador. Igual sirve para pintar la ilusión de rumbo. Ejemplo clásico: “Estamos en un camino de crecimiento… moderado… pero crecimiento al fin.”
Alianza estratégica La frase suena a dos potencias uniendo fuerzas, tipo dragones estrechando garras para conquistar el continente. En realidad, suele describir algo muchísimo menos heroico: dos organizaciones que no tienen presupuesto para nada y deciden firmar un documento rimbombante para fingir que sí. Generalmente de esa alianza no surge nada importante, salvo otro comunicado al tiempo, diciendo que avanzan las conversaciones.
Hacer leña del árbol caído Se usa cuando alguien comete un error y los demás lo destripan con entusiasmo canibalesco. Se llama así para disimular la alegría inmoral de ver caer al adversario. Nadie quiere admitir que disfruta el caos ajeno, así que se lo viste con un refrán que parece de manual de convivencia escolar.
Quedó demostrado que… El botón nuclear para clausurar una discusión. No hace falta demostrar nada. La frase funciona como un sello invisible. Suena firme, aunque sostenga un argumento más flojo que una reposera playera de supermercado.

PAUSA – Como esto está muy largo, antes de seguir leyendo, tomate unos minutos para ir al baño, revisar tus redes sociales, putear a alguien en Twitter, mirar por la ventana a ver si ves a la/el vecina/no divina/no, tomá un vaso de agua (hidratarse no solo es necesario sino que también es bueno para desarrugarse) y descansá un poco la vista. Lo pongo todo en negrita y en cursiva para que sepas dónde lo dejaste. De nada.

En lo personal… La frase favorita para opinar sin comprometer al partido, la familia, la mascota o la imagen pública. Permite decir cosas sin que nadie pueda reclamar después. Es el equivalente adulto a levantar las manos y declarar yo no fui.                                                       

Poner en valor Supuestamente quiere decir destacar, mejorar, reconocer, potenciar. Se usa en políticas culturales hay que poner en valor nuestra identidad, en turismo poner en valor el patrimonio, en obras públicas poner en valor la rambla, y en cualquier inauguración donde haya canapés tibios. Lo mejor es que lo dicen y nadie queda sabiendo si eso es bueno, malo, urgente o posible, es la victoria del sonido sobre el contenido.     

Va en esa línea… Gran forma de fingir coherencia. Sugiere que hay un plan, aunque jamás se haya presentado uno. El calzoncillo térmico del discurso público, algo así como sí, más o menos para ese lado va la cosa. Un gesto con la mano hacia el horizonte y nada más. Es el equivalente a esa sonrisa de tontos que ponemos cuando no entendimos nada de lo que el otro nos dijo.
Si se quiere La joya del compromiso a medio hornear. Permite afirmar algo y retirarlo al mismo tiempo. Es como decir: estoy diciendo esto, pero te responsabilizo a ti de lo que entiendas. Suena razonable, pero es un salvavidas retórico para cuando el terreno está resbaladizo.
Con total franqueza La advertencia de que lo que sigue no será nada franco. En teoría anticipa honestidad brutal, pero en la práctica introduce opiniones diluidas al punto de poder servirlas como refresco dietético.
Ejemplo: Con total franqueza, hay que mejorar.
Traducción: Está todo incendiado, pero no puedo decirlo sin perder el cargo.
Hasta acá llegamos La frase más pasivo-agresiva del inventario nacional. Se usa para cerrar un tema cuando la paciencia se evaporó y solo queda la cortesía social y que básicamente significa: No sigo hablando porque después tengo que pedir disculpas en rueda de prensa.
No compartimos la forma La diplomacia elevada al arte. Permite decir que algo fue un desastre monumental sin tener que enojarse públicamente. Critica lo único que no puede defenderse: la forma. Ese ente abstracto que nadie vio pero que siempre tiene la culpa. En la práctica significa: No nos quemés, no lo hagas nunca más, te lo suplico·
Nos interpela Una de las frases más nobles, teatrales y profundamente inútiles del repertorio moderno. Suena fuerte, cargada de compromiso moral y en la práctica, significa poco más que esto es un lío y no sabemos bien qué hace.
Se usa cuando un hecho es lo suficientemente serio como para quedar mal ignorándolo, pero lo suficientemente complejo como para que nadie quiera meter el dedo en la llaga. Además, funciona como la manera elegante de salir del paso. Es el comodín perfecto para panelistas que no tienen opinión formada o para políticos que necesitan sonar profundos sin decir nada. Es como un mate sin yerba: tiene el gesto, pero no la sustancia.
Participativo Cuando un plan, proyecto o reforma se anuncia como participativa, lo que suele significar es: Ya tomamos la decisión, pero queremos sacarnos la foto con gente opinando. Ejemplo clásico: Se construyó de forma participativa. Que puede significar cualquier cosa, desde vinieron diez vecinos porque había bizcochos hasta: hicimos una consulta online que contestaron dos personas y un bot ruso. La palabra tiene además un toque mágico: le da legitimidad inmediata a cualquier cosa. Un proyecto absurdo, mal diseñado o directamente nocivo puede mejorar un 30% su imagen pública si se lo describe como “participativo”. Al punto de que se podría usar para cualquier situación cotidiana: Este cumpleaños fue participativo, Traducción: Cada uno trajo su silla porque no había.

Y hasta acá llegamos. Si esto sigue creciendo, vamos a terminar escribiendo un “Diccionario de Autoayuda para Sobrevivir al Discurso Público Uruguayo”.
Y sí, sería tristemente útil…

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