La ducha es fascista: anatomía imaginaria del progresismo

Hoy me levanté con vocación de psicólogo. Pero de los charlatanes, de los improvisados, de…

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Honores de escribir en Contraviento

En Contraviento, muchas veces me cuestiono mi participación por ir justamente a “Contraviento”. Mientras mis…

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El prisionero

Un paisaje rojizo y oscuro. Eso es todo lo que veo. A veces aparece algo…

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Para trabajar menos, hay que trabajar más

Trabajar menos y ganar lo mismo. ¿Quién no fantasea con algo así? El problema es…

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No sea burro m’hijo: Subir los combustibles mejora su calidad de vida

Es comprensible que tu cerebro, ese órgano rudimentario que solo entiende de «sumar» y «restar»…

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La partida

Me dijo, casi sin voz: -No te vayas, por favor…Pero los dos sabíamos. Ella sabía…

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La República del ridículo

Te juro que por un momento ayer pensé que era el Día de los Inocentes.…

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Caalf, el viejo que no existe, y la fábrica de hipocresía

Mi nombre es Carlos Alfaro, en las redes me conocen como Caalf. Hoy cumplo 85…

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«Los políticos son nuestros empleados» (Una mentira genial)

Hay una frase del folclore político que se repite con una seriedad conmovedora: “Los políticos…

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La ley uruguaya que te permite ser lo que no sos

Acá en Uruguay tenemos una ley que te puede parecer un avance social tremendo o…

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