Honores de escribir en Contraviento

En Contraviento, muchas veces me cuestiono mi participación por ir justamente a “Contraviento”. Mientras mis colegas publican cosas serias, técnicas, repletas de información y datos importantes, yo me concentro en publicaciones casi demagógicas, otras veces en cuentos que nada tienen que ver con la realidad (contra lo que creo es el espíritu de la página) y muchas veces anécdotas de cosas simples. Esa «diferencia creativa» me hace, cada tanto, presentar la «renuncia» a la página, cosa a la que el director siempre se opone y me dice que yo no entiendo nada de publicaciones. Y a esta altura me convencí de que tiene razón.

Hace pocos días le comuniqué mi decisión (una vez más, y van…) de no escribir más, él me aplicó su consabido sermón, pero para mi era decisión tomada y definitiva. Pero…apareció el  pero de siempre que lo cambia todo… ocurrió algo que me hizo rever mi posición y de cierta forma me aclara que el “dire” tenía razón, que yo estoy equivocado, y que mis pavadas, o bolazos, llegan e importan más de lo que puedo sospechar. 

Hace un tiempo publiqué acá, en Contraviento, un relato sencillo sobre una anécdota vinculada a dos canciones de Alfredo Zitarrosa. (Si no lo leíste, podés hacerlo en ESTE LINK; y si ya lo leíste, bueno, siempre está la opción de releerlo).

El texto pasó, como pasan casi todos mis textos en Contraviento: sin pena ni gloria. O al menos eso creía. Porque, vaya uno a saber por qué caminos raros circulan estas cosas, el texto terminó llegando a manos de uno de los protagonistas de la historia: el compositor folklórico Carlos Enrique de Mello, más conocido como Johny.

Alguien me pasó su número y nos pusimos en contacto por WhatsApp. Con alegría por reecontrarme, aunque fuera de manera virtual con este genio de la música de nuestra tierra, charlamos largo rato  recordando aquellas épocas. El caso es que recientemente Johny me mandó un audio.

En ese audio, el conocido periodista Walter «Serrano» Abella, que en el interior es considerado un genio (aunque ya sabemos que los genios del interior suelen tener poco cartel en Montevideo), lee mi columna en su programa de La Voz de Melo.

Con el Serrano trabajamos juntos hace muchos años en Radio Vichadero. En la radio transmitíamos raids hípicos: en varias oportunidades el encargado de relatarlos era él, mientras yo me ocupaba de leer la publicidad. Seguramente no se acuerde de mí, ni idea debe tener. Él ya era una figura en el rubro y yo apenas un locutor comercial que interactuaba con él lo que duraba la carrera.

Pero yo sí lo conocía. Y ya lo admiraba. Por eso, que un compositor de los más importantes del Uruguay, me mande un audio, orgulloso con que el Serrano Abella leyera esa columna de mi autoría en Contraviento,  en una radio como La Voz de Melo, es para mí, una suma de honores, y todo gracias a esta página plural que es Contraviento, que va a contraviento del resto y admite que alguien también escriba a contraviento de su filosofía/propósito original.

Así que, sin más, y gracias a la magia del compañero @Alfredo_Bruno te comparto el audio de esa notable lectura del relato sobre el día en que mis entrevistas en Vichadero, terminaron en canciones de Alfredo Zitarrosa…:

 

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