Washington Abdala 2026

Joderse, Joderse, Joderse!

por Washington Abdala
Yo alguna vez le creí con toda mi alma a Jorge Batlle con el salto cualitativo. Soñé con él que se podía dar.
También le creí a Luis Alberto Lacalle Herrera cuando daba la batalla por las empresas públicas, sosteniendo que el sector privado tenía que entrar al mercado de las telecomunicaciones. La vida le dio la razón, hoy hablamos por Whatsaap.
Sería pura intuición, pero les creí a ambos que el Estado uruguayo no podía ser eterno como el sol y renacer en cada primavera. Ambos con mirada liberal comprendieron que el Estado-eterno solo nos succiona lo que no tenemos y nos compromete la vida con ineficiencias y robos a los más humildes.
Porque eso es vital de los liberales: no le quieren afanar los recursos a los más pobres, quieren que la economía funcione y de sus rendimientos sacar para ellos, pero primero lo primero.
Hoy sigo convencido que el Estado es un actor que nos va a sacar hasta la última gotita de sangre y un día nos vamos a morir en un quirófano por su culpa si no hacemos algo. No se ve, pero esto sucede en buena parte del mundo con estados que están por volar en los aires y ésta será -a no dudarlo, recuerden esta nota- la próxima crisis planetaria: el día que vuele un país por los aires por no poderse mantener en pie por su sobreendeudamiento, ese día agárrense de las manos.
Me comí el choclo de una entrevista de una hora de Oddone con preguntas previsibles: nada, todo lo obvio, que somos fenómenos, que la OCDE nos mira con atención a nosotros por nuestro presupuesto quinquenal, por lo electoral, por el abordaje de la deuda (juaaaaa) y que la inversión va a venir porque va a venir. Ministro ordenado, con frases de consultor llenas de adjetivos chuco (me hizo acordar a Trump con lentes y estilo uruguayo, con dos aceprax, y diciendo que todo está extraordinario, bla, bla). La verdad no hay un plan nacional de un pito sobre la inversión, el gobierno no toma riesgos, solo le muerde los muñones a los que tienen alguna monedita de más y listo el pollo. De manual. Andrade chocho porque tendrá para repartir algún caramelito más con esos planes con nombre a cosa autóctona que ama ponerle el Frente para aromatizar lo popular con olor a choripán. ¡Si Andrade está chocho -este chico comunista retro que odia al sector empresarial por considerarlo succionador- estamos fritos!
Se han pasado el año entre puteadas, rajadas de los cargos y la insolvencia del proyecto. El desfasaje entre lo que habla y piensa Orsi, (con esos sonidos onomatopéyicos que eyecta de su boca como discurso) son el epítome que estamos a la deriva: lo que se piensa mal, se lo verbaliza peor. Y el sombrero del ministro de ganadería en pleno consejo de ministros, es la señal pintoresca de que algo de paranoia se le vino encima a esta gente que no estaba preparada para gobernar. Ni Lustemberg es lo que prometía y al comerse el sueño de acumulación de capital de Danza quedó empantanada en ese lodazal de contradicciones. Ni Negro da la talla creyendo que entre chaleco y rostro a lo Eliot Ness nos convence diciendo que no nos va a matar nadie en una esquina. Hay murgas mejor preparadas para este carnaval.
El año que vienen van a navegar en sus deficiencias y va a ser un año caliente.
Habrá que preparase en las trincheras. Tener cantimploras de agua y mucha paciencia porque nos van a hacer sudar.
Es penoso estar en un país que le pasa la oportunidad de hacer grandes cosas a nivel internacional y somos una especie de Chuy sumiso de Brasil. Y ni un ticholo de tanto amor. Yo qué sé.
Por supuesto seguirán escupiendo sobre Trump, lo detestan (no ven la oportunidad con Argentina que nos va a pintar la cara en esa bilateral que viene armando con el rubio).
Mientras tanto seguiremos viendo al presidente inaugurando obras que representan lo mejor del esfuerzo capitalista, con guita que ponen los que la ponen (como el otro día en Punta del Este), y él diciendo: veremos. Veremos? Es surrealista. Es el señor Hulot en sus vacaciones por la liviandad con que aborda casi todo.
Yo espero que Cosse -con su proverbial bonhomía y humanismo sensible- nos regale algo de su ser; espero que el Pacha siga armando esa lógica rosquera que un día se la van a buchonear; espero que don Jorge siga encontrando figuras penales para incendiar Roma, en fin, espero lo que sé que vendrá. No soy Nostradamus, acá nos conocemos todos de memoria.
En fin, de Suiza de América un pito, miren el video de Luisito (el mejicano) y verán que Uruguay es eso que muestra. Entre la decadencia, la ignorancia, el vino, el porrito masivo y los que se quieren rajar de acá, estamos jodidos. Este ya no es el país de los inmigrantes que se rompían al alma por labrar un destino. Por suerte vinieron estos nuevos inmigrantes venezolanos, cubanos y de donde vengan que le ponen la garra en lo a que muchos criollos ya no les da el cuero. Agradezcamos eso. Y mucho.
Los Galperín están a nada de rajar -bolazo mío, intuición pura- a sus pagos porque su país ahora es lo que ellos quieren que sea. Vendrán a Punta, pero el Uruguay ya no es tierra de oportunidades. Nosotros somos lo que muchos no queríamos ser: un pedacito hermoso al sur del continente gobernando por incompetentes, con aire retro y creyendo que se las saben todas parapetados detrás de panzas infladas y cara de entender lo que pasa. Un grupo chanteril que nos va costar un Perú revertir lo que vienen haciendo.
Joderse por perder las elecciones. A llorar al cuartito. El que las hace las paga.
Feliz 2026.

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