Queridos Reyes Magos…

Lo sé, no he sido un buen niño este año, ni en las décadas pasadas. No obstante, hasta un condenado a muerte tiene derecho a un deseo y en tanto técnicamente todos lo somos haré uso de esa opción.

Además, no olvido que durante años les pedí la pista de autitos y Ustedes hicieron oídos sordos a ello. No! No crean que podrán arreglarme ahora con eso, ya me la compré yo de regalo de cumpleaños, cuando cumplí 30.

Lo que quiero ahora es un poco más complicado.

Obviamente, no les voy a pedir por la paz en el mundo, no soy una aspirante a Miss Universo.

Tampoco quiero que mi país sea gobernado en su totalidad por personas capaces, honestas y con vocación de servicio, porque sé que hallar gente de ese tipo en la actividad política es como encontrar al unicornio azul, aquel que perdió Silvio años atrás.

De igual manera, no se me pasa por la mente soñar conque el Uruguay se proyecte hacia el año 2100. Tengo claro que aún hay temas más importantes que el futuro para resolver, como quien tiró la primera piedra en 1960 o el Decanato del fútbol local.

Es decir, sé que ustedes son Magos, pero también que hasta la magia tiene sus límites. Copperfield hizo desaparecer a un avión, pero no lo piloteó.

Por eso, mi pedido los someterá a dura prueba, ya que lo que hoy necesito es recuperar una cosa que he perdido. Si, como le pasó a Silvio con su unicornio.

En rigor, debo aclarar que lo mío no fue un caso de tenencia irresponsable, como el del trovador cubano. No la dejé pastando sin supervisión, sino que me fue quitada. Robada, hurtada, sustraída,  sisada, saqueada, diría J.C.

Es un hecho. Yo, como todos, nací con una.

Muy grande al principio, cubría con su verde resplandor toda mi visión. Luego, poco a poco se fue reduciendo, no sé si porque se achicó ella o porque crecí yo. Sin embargo, ahí estaba, y lo que había perdido en tamaño lo ganó en fortaleza, al punto que me acompañó incólume en todas mis travesías, incluso durante las peores tempestades, para las que ningún tripulante está preparado.

La cosa es que un día desapareció.

No puedo precisar la fecha precisa, o las circunstancias, pero ya no está, ya no la tengo. Se fue, sin avisar, sin despedirse, sin un mísero SMS.

Debo reconocerlo, demoré en darme cuenta.

Uno tiende a dar por sentado que las cosas que han estado siempre van a seguir allí, prontas y dispuestas cuando se las necesita, y sabido es que solo se tiene dimensión de la importancia de algo cuando se lo pierde.

Ojo! Tampoco voy a decir «-Ay, que no puedo vivir sin ella!-« No. De hecho, como ya dije demoré en advertir que ya no estaba. Es que, seamos sinceros, no es algo que uno esté usando todos los días. Sin embargo, en algunas oportunidades hace falta. Tampoco es imprescindible en esos casos, se puede seguir viviendo sin ella, pero no es lo mismo…

Ustedes lo saben, al fin y al cabo fue lo que los llevó a seguir aquella estrella y presentarse en el pesebre con los regalos más inútiles que se le pueden hacer a un recién nacido. El oro vaya y pase, pero ¿incienso y mirra? ¿En qué estaban pensando?

En fin, perdón por la digresión.

Volvamos al tema. Si, me gustaría recuperar la esperanza que me robaron.

No era la más grande del mundo, ni la mejor, pero era mía y la quiero de vuelta. Transitamos muchos caminos juntos, tuvimos muchas aventuras y ya nos entendíamos sin hablar, siquiera.

Ella no se metía mucho en mis cosas, pero siempre estaba allí y yo sabía que podía confiar en ella, que sería mi refugio cuando el panorama se ponía feo.

Hoy, en cambio, ya no está y en su lugar me dejó un suplente que no hace bien su trabajo. Es también una forma de esperanza, es cierto, pero no es satisfactoria. Por ejemplo, este año el Estado gastó al menos U$S 1:500.000 en ágapes para celebrarse a sí mismo. Si yo aún tuviera mi esperanza de antes hubiera pensado que habría que trabajar para cambiar eso, y que no vuelva a suceder. Hoy, con esa nueva cosa que me quedó en su lugar solo me surge una certeza, la de que lo único que cambiaría serían las firmas de quienes ordenarían esos obscenos despilfarros.

¿Otro ejemplo? La reciente caída del dictador Maduro y la posición del gobierno ante ello. En otra época me hubiera aferrado a las declaraciones de la oposición y hubiera esperado volver a un gobierno más digno.

Hoy en cambio la mayoría de las declaraciones de la oposición me enojaron, y no puedo olvidar que uno que hace caudal de sus censuras a Maduro no tuvo pruritos, sin embargo, en legitimar su dictadura con el nombramiento de un Embajador en una sede que había sido dejada expresamente vacante en el anterior gobierno, porque le había quedado un impresentable caudillo feudal sin acomodar, que se estaba mostrando díscolo y amenazaba con abandonar el redil electoral.

Puedo darles mil ejemplos más.

Como comprenderán, no es vida. Por eso les pido recuperar la esperanza que me robaron.

La mía! La crítica, la que ya estaba entrenada, capacitada, probada en mil batallas. No quiero cualquier otra, por ejemplo la de un bobo alegre, que se abrace a una bandera como un náufrago a una tabla de salvación. No, quiero la que tenía, que sin vivir continuamente en un mundo de nubes rosadas me permitía empero creer en que podía ser posible un futuro un poquito mejor, y que no todo sería la misma sucesión de mediocres esquilmadores de presupuestos, tal vez con distintos cintillos pero siempre con la misma rapacidad

Naturalmente, sé que no es fácil y que en estos días están tapados de trabajo. Por eso no tengo problemas en esperar, no tiene que ser necesariamente el 6 de enero, una fecha arbitraria que tampoco tiene mayor precisión histórica. Puedo esperar, e incluso estoy abierto a recibir entregas parciales, que me permitan ir recuperando de a poquito la esperanza que me fue quitada.

Solo les pido que no se olviden, porque me hace falta.

Un tipo sin esperanza no solo es complicado para sí mismo, sino que he advertido que es contagioso, comienza a contaminar con su condición a la sociedad, aún sin pretenderlo, y cuando una sociedad pierde la esperanza surgen los Chávez y todo lo que viene después.

Sin más, agradezco su atención y los saludo con afecto.

 

 

 

 

 

P.D. De última, si esto es muy complicado y ya no hay solución, les pido algo más fácil, que este año Nacional salga Campeón de la Libertadores y la Intercontinental .

 

 

 


 

 

Otros Artículos de Alfredo Bruno:

[b]Sitio alojado en Montevideo Hosting[/b]