Tres jóvenes muertos en un siniestro de tránsito ocurrido en un choque frontal contra un ómnibus, en la ruta 6, a la altura de Toledo, en un cruce con semáforos, cuyo factor causal original fue un conductor muy alcoholizado, que cruzó la ruta con el semáforo en rojo en otro vehículo, que al chocar contra el vehículo de las víctimas, hizo que estos cruzaran de senda, chocaran de frente contra el ómnibus que venía en sentido contrario, con el trágico saldo de los tres ocupantes del vehículo muertos.


Según informaron fuentes policiales a Subrayado, el auto que quiso cruzar la ruta lo hizo con luz roja y su conductor descendió del vehículo y abandonó la escena. Minutos después fue detenido.
El conductor del auto que los impactó dio positivo en el test de alcoholemia con 2.4 g/l.
Los jóvenes fallecidos tenían 20, 25 y 28 años.
EL MITO DEL FACTOR HUMANO COMO CAUSA DEL 94% DE LOS SINIESTROS.
El conductor alcoholizado que cruza en roja un semáforo en la ruta, es el culpable del siniestro, pero no es el único.
Hay muchos otros culpables, todos ellos ocupando cargos públicos que pudieron haber evitado el siniestro y/o sus consecuencias mortales, si hubieran tomado decisiones en aras de tener un sistema seguro de tránsito, con vías seguras y vehículos seguros, junto a una fiscalización suficiente y efectiva, que evite la presencia de conductores riesgosos en las rutas.
Para las autoridades, la causa principal de los siniestros siempre es el factor humano, ya sea por una imprudencia, una mala decisión, una maniobra no apropiada, una falta, una distracción o conducir alcoholizado.
En este caso, este enfoque sobre los siniestros de tránsito fue expresado por el vocero de Policía Caminera, Belso Rodríguez en una entrevista para televisión:
Cinco muertes en siniestros de tránsito

Fueron “una seguidilla que parecía que no terminaba”, indicó el vocero de la Policía Caminera; agregó que el factor humano, como conducir después de haber tomado alcohol, es “preponderante” en las causas de los accidentes.
Es lamentable, que las autoridades encargadas del control del tránsito, y que son las responsables de lograr una movilidad segura, que reduzca la gran cantidad de muertos y lesionados en el tránsito, mantengan este enfoque obsoleto, que no logra resolver y corregir los problemas estructurales de nuestro país, que determinan un sistema vial inseguro, como causa fundamental de la siniestralidad.
Alcanza con preguntar a la Inteligencia Artificial que hay de cierto en esta afirmación sobre el FACTOR HUMANO COMO CAUSA PREPONDERANTE DE LOS SINIESTROS, para entender que se trata de un mito, derivado de una interpretación errónea de un estudio publicado hace una década.
el mito del 94 % del factor humano en los siniestros de tránsito
El mito de que el 94 % de los siniestros de tránsito se deben al factor humano proviene de una interpretación errónea y descontextualizada de un informe técnico.
El dato original pertenece a un estudio de la National Highway Traffic Safety Administration (NHTSA) de EE. UU. publicado en 2015.
Si bien gobiernos, agencias viales y medios de comunicación replicaron la cifra como una verdad absoluta, la comunidad científica y organismos como la National Transportation Safety Board (NTSB) la han calificado como un enfoque engañoso, incompleto y peligroso.
El informe de la NHTSA determinó que en el 94 % de las colisiones analizadas, la «razón crítica» (el último evento físico previo al impacto en la cadena causal) se asignó al conductor.
Sin embargo, la propia agencia incluyó una advertencia explícita en su reporte (frecuentemente ignorada): la razón crítica no debe interpretarse como la causa única del siniestro.
¿Por qué se considera un mito?
La visión moderna de la seguridad vial rechaza esta cifra por los siguientes motivos sistémicos:
- Invisibiliza el diseño vial defectuoso: Culpar al individuo permite que las ingenierías de tránsito eludan su responsabilidad por construir avenidas que facilitan altas velocidades o calles mal iluminadas y sin cruces seguros. [1]
- Ignora la influencia de los vehículos: Las automotrices desvían la atención sobre el tamaño excesivo de camionetas/SUVs o la falta de sistemas de frenado autónomo de emergencia y de otros equipamientos de seguridad, en modelos económicos. [1, 2]
- Reduce soluciones complejas al castigo individual: Si el problema es 94 % humano, la solución simplista sería dar más multas o campañas de concientización.
- Esto ignora que la infraestructura debe perdonar los errores inherentes de las persona
FACTORES CAUSALES INVOLUCRADOS EN ESTE SINIESTRO
FACTOR CONDUCTOR RIESGOSO
FISCALIZACIÓN ESCASA
Evidentemente el conductor alcoholizado es la causa última determinante de la ocurrencia del siniestro.
Pero que ello ocurra, es responsabilidad de las autoridades nacionales y departamentales, debido a la escasa y casi ausente fiscalización presencial, existente en el departamento de Canelones y en rutas nacionales.
Los datos publicados, que son pocos y esporádicos, muestran una escasa fiscalización, realizándose muy pocas espirometrías de control, lo cual hace que la sensación y percepción de ser fiscalizados, por parte de los conductores, sea muy baja.
Hoy en día, la mayor parte de los conductores alcoholizados sólo son detectados si provocan o participan de un siniestro de tránsito, como ocurrió en este caso.
En 2020, la Intendencia de Canelones aplicó durante el año, en todo el departamento, tan sólo 85 multas por controles con espirometrías positivas. 85 multas para un departamento con 600.000 habitantes, varias rutas nacionales que lo atraviesan, y varias ciudades muy pobladas, implica apenas un poco más de una multa por semana.

A nivel de rutas nacionales, los datos de fiscalización son apenas mejores.
Según Policía Caminera, se hicieron unas 36.000 espirometrías anuales, o sea, unas 100 espirometrías por día, en todo el país.
Ello equivale a decir, que por cada departamento del país, se hicieron apenas 5 controles por día.
Sobre este tema, publiqué una nota en CONTRAVIENTO:
/https://contraviento.uy/2025/03/02/alcohol-cero-no-significa-cero-control/
Otro aspecto vinculado a este tema, es el nivel de informalidad existente en el tránsito, que determina la circulación de muchos conductores sin libreta de conducir, sin matrícula, o con la libreta suspendida o retirada, por haber sido detectados o multados por conducir alcoholizados, y sin embargo siguen circulando.
Acerca de la informalidad en el tránsito, y el fracaso de las autoridades nacionales y departamentales, en controlarla, publiqué dos notas en CONTRAVIENTO:
https://contraviento.uy/2026/04/30/fiscalizacion-en-el-transito-solo-se-pagan-el-10-de-las-multas/
FACTOR VEHÍCULO INSEGURO
POLÍTICA IMPOSITIVA NACIONAL Y DEPARTAMENTAL SOBRE VEHÍCULOS
NO REGLAMENTACIÓN LEY QUE EXIGE VEHÍCULOS MÁS SEGUROS
Es posible observar en muchos siniestros, aquellos que viajan en los vehículos más viejos y de menor seguridad, son siempre los que llevan las peores consecuencias en el siniestro.
En este caso, los tres muertos, se desplazaban en un vehículo de estructura débil y baja seguridad, que hace 12 años fue testeado en LatinNCAP con un protocolo poco exigente, que ya no está vigente, obteniendo apenas 3 estrellas en seguridad.


En el informe sobre el resultado del crash test realizado por LatinNCAP, se concluye:
«La estructura del compartimiento de pasajeros del vehículo fue clasificada como inestable y no sería capaz de soportar cargas mayores.»
Chocar contra un vehículo de mayor porte, como un ómnibus, en una ruta, es una de las situaciones a las que se refiere el informe, acerca de la capacidad de soportar cargas mayores.
En otro vehículo, de mayor seguridad, y con una estructura capaz de soportar cargas mayores, el resultado, seguramente hubiera sido distinto.
Al igual que consideramos la responsabilidad de las autoridades debido a la escasa fiscalización en el factor conductores riesgosos, en el factor vehículos de baja seguridad, las autoridades, tanto municipales como nacionales, son responsables de la presencia mayoritaria de vehículos viejos e inseguros en rutas nacionales, debido a la sobrecarga impositiva nacional y departamental, y debido al atraso en exigir la importación de vehículos que cumplan normas de seguridad modernas.
Uruguay, en 2019 aprobó una ley que establece algunas exigencias para mejorar la calidad de los vehículos que ingresan al país.

Sin embargo, la misma sigue sin ser reglamentada, una ley que se empezó a discutir 4 años antes de ser aprobada (por lo cual no resultó ser una sorpresa para las autoridades del Poder Ejecutivo), cómo se puede justificar que les lleve 7 años aprobar su reglamentación, para que entre en vigencia.
La descomunal sobrecarga de impuestos sobre los vehículos es la otra causa de la flota de vehículos viejos e inseguros que circula en el país. Ya lo he analizado y explicado en otros artículos publicados en https://contraviento.uy/category/seguridadvial/
https://contraviento.uy/2025/01/13/un-infierno-impositivo-sobre-la-tierra/
FACTOR VÍA INSEGURA
RUTA NUEVA CON SEMÁFOROS, MUCHOS CRUCES A NIVEL, Y SIN BARRERA CENTRAL QUE IMPIDA EL CHOQUE FRONTAL
Es increíble que en obras nuevas (la ruta 6 donde ocurrió el siniestro se hizo doble vía recientemente) se cometan tantos errores en materia de seguridad vial.
En esta ruta, se pueden encontrar los mismos errores de diseño vial riesgoso que se observan en el tramo de ruta 3 nuevo entre la ruta 1 y la ciudad de San José, que analicé en este otro artículo.
Queda claro que posibilitar cruces a nivel, sin diseño vial adecuado en rutas genera un riesgo elevado de siniestros, que los semáforos no evitan. Por el contrario, aumentan el riesgo!
Si no existieran estos cruces a nivel, el siniestro que le costó la vida a tres jóvenes, nunca hubiera ocurrido, por qué el conductor borracho, no hubiera podido cruzar.
Con una barrera separadora central, que impidiera el cambio de senda, tampoco se hubiera producido la muerte de las tres personas.

Por lo tanto, hacer una obra nueva, manteniendo cruces a nivel, con semáforos, sin una barrera separadora central es hacer una obra que mantiene un riesgo elevado de siniestralidad.

Además se mantienen cruces riesgosos en forma innecesaria, dado que en el tramo reconstruido a nuevo, que es de 10 km apenas, se construyeron 6 rotondas cerradas, que permiten cambiar de sentido y cruzar hacia el otro lado de la ruta en forma segura.
El riesgo se incrementa exponencialmente al agregar a estos 6 cruces seguros (uno cada 1 km y medio) 14 cruces a nivel, varios de ellos con semáforos.
Estos cruces a nivel, que algunos permiten giros a la izquierda, generan un riesgo tan extraordinario como innecesario.


Ya he analizado por qué son tan riesgosos estos diseños de cruces que se repiten en rutas nacionales, incluso en obras nuevas, como vemos en la ruta 6 y en la ruta 3.
Lo son debido a la cantidad de trayectorias entrecruzadas que permiten, generando más de 32 puntos de intersección y riesgo de choque.

Además son innecesarios, dado que existiendo una rotonda cada un km y medio, es absolutamente innecesario agregar 14 cruces extra entre las 6 rotondas.
El cruce donde ocurrió el siniestro mortal, está apenas a 100 mt. de una rotonda cerrada.
No es el único cruce en esta ruta, que no se justifica su permanencia, y que debería cerrarse.
Alguna autoridad podría explicar cuál sería la razón que amerita dejar estos cruces abiertos, teniendo una rotonda cerrada apenas a 100 mt. de c/u de ellos?
No es un problema de falta de dinero, dado que tanto en esta ruta, como en la ruta 3, se hicieron obras nuevas, y se duplicaron las sendas en ambos tramos. Se gasta lo mismo haciéndola insegura y riesgosa o construyendo una ruta más segura.
Diría que se gasta menos, dado que se eliminan cruces y semáforos, que requieren costos extra.
Pero, además de gastar lo mismo, se ahorraría muchísimo dinero en la siniestralidad que se lograría evitar. La siniestralidad, además del drama y sufrimiento familiar que implica, de hijos o padres que se quedan sin miembros de la familia productivos, tiene un costo muy elevado para el país, que equivale al 3% del PBI o más.
Estamos hablando de más de 2.500 millones de dólares, que se queman cada año, año tras año, debido a la siniestralidad vial, cuyas causas fundamentales son la infraestructura vial riesgosa, los vehículos viejos y de baja seguridad, y la fiscalización ausente, que permite la circulación de conductores riesgosos y alcoholizados.
Los 30 millones de dólares que quieren sacar de impuestos adicionales, para reducir la pobreza infantil, son apenas la centésima parte de lo que se dilapida debido a la omisión de las autoridades en trabajar para tener un sistema vial seguro.
Se podrían ahorrar por año, varios cientos de millones de dólares, que permitirían no sólo reducir, sino eliminar la pobreza infantil, y en lugar de aumentar impuestos, rebajarlos, además de salvar decenas de vidas y evitar miles de heridos por año.
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