
Por Denise Aín
En tiempos en los que hablar de educación significa hablar de deserción, de
tristes resultados en las pruebas PISA, de adolescentes apáticos,
desmotivados y con dificultad para encontrar un hilo que conecte la vida liceal
con sus vidas y proyectos personales, la experiencia del Liceo Capilla del
Sauce (Florida) se nos presenta como una bocanada de oxígeno.
Una bocanada de oxígeno que nos desafía, nos obliga a cuestionar cuán
hemipléjica puede llegar a ser nuestra visión de la realidad, qué oportunidades
se pierden cuando esa visión no se amplía, y cuánto es posible aprender de
experiencias educativas exitosas.
Algo del origen y del contexto
Liceo Capilla del Sauce es un liceo rural, pequeño, en el que, en Educación
Media Superior ya las clases no superan los diez alumnos.
Algunos chicos y docentes son de la zona, otros viajan desde lejos, otros, (caso
de profesor de Informática) ni siquiera existen en la institución, y todo el cuerpo
directivo se reduce a la figura de la directora.
Se trata de un liceo con recursos materiales bastante limitados, en el que,
como botón de muestra, basta encender varios aparatos eléctricos juntos para
quedar sin luz.
En ese contexto, en 2023 Laboratorio CeiLab llega a Liceo Capilla del Sauce
proveyéndolo de una impresora 3D, como reconocimiento por haber ganado el
premio NODO a la innovación pedagógica. Ésta había consistido en el
desarrollo de “CapillApp”, una app diseñada por los estudiantes, con el objetivo
de acortar la brecha en el pasaje de primaria a secundaria, orientando a los
alumnos y sus familias en asuntos de todo orden relativos a esa transición.
Este reconocimiento, no obstante, no fue el primero ni el único: años atrás,
alumnos de este mismo liceo habían ganado el 3° puesto en el encuentro de
matemáticas de Plan Ceibal, y mucho antes, fueron semifinalistas del programa
“Locos por Saber”.
“Un liceo chico no significa un liceo limitado. Al contrario. Su tamaño ha
permitido una mayor flexibilidad y cercanía entre docentes y estudiantes.
Donde otros ven limitaciones, este liceo ve oportunidades para innovar”.
“Prótesis 3D”: Un proyecto educativo innovador
Tal como relata Romina (profesora de química) junto a sus alumnos, la
impresora 3D llegó al liceo como un objeto absolutamente extraño: “nadie sabía
cómo se usaba, ni para qué. ¡Ni siquiera sabíamos prenderla!”
Lejos de ser un obstáculo, ese “no saber” fue el motor para que, por iniciativa
propia, los alumnos de 6° año en ese momento, comenzaran a indagar, mirar
videos, tutoriales, contactarse con organizaciones de la sociedad civil, y
embarcarse en un proyecto a todas luces transformador: hacer prótesis para
quien las necesite.
Sus investigaciones respecto de organizaciones que se dedicaran al tema en
Uruguay, los condujo a Fundación Manos de Héroes (@manosdeheroes),
organización sin fines de lucro, dedicada a hacer prótesis de manos y brazos
gratuitos en impresión 3D.
Palpando la motivación que acompañaba ese acercamiento, su fundadora,
Andrea Cukerman, no dudó en apostar a los estudiantes de Capilla del Sauce,
para iniciar una suerte de mentoría, que derivó en la posibilidad de trabajo
conjunto a partir del cual, la fundación y el liceo se potencian mutuamente.
El objetivo inicial fue que los estudiantes aprendieran a utilizar la herramienta,
lograran imprimir algunas piezas de una mano a partir de los planos que le
proveía Manos de Héroes, para que, en Montevideo, esa fundación las
ensamblara.
Logrado ese objetivo, no dudaron en ir por más: el desafío fue llegar a imprimir
todas las piezas de una mano en el liceo, entre ellas, la que hoy es la mano
de Federica, una niña a la que no conocieron personalmente, pero gracias a
quien, conservan el orgullo de haber colaborado en mejorar su calidad de vida.
Si pudieron cambiar la vida de Federica y de otras personas imprimiendo toda
su prótesis,¿por qué no podrían aprender a ensamblar ellos mismos?
Alentados por sus docentes, y acompañados por A. Cukerman, también
lograron hacerlo.
“Ellos buscan información, investigan, se contactan, programan, imprimen,
diseñan… Todo lo fueron haciendo ellos. Fueron autodidactas. Nosotros, los
docentes, sólo los fuimos guiando.” destaca Romina.
Impacto en la comunidad, y más allá de ella
Mientras iban capitalizando conocimiento y los logros se iban cristalizando,
Liceo Capilla del Sauce comenzó a recibir espontáneamente las primeras
solicitudes de personas que, necesitadas de una prótesis de mano, se
acercaron directamente al liceo.
Debatidos material, intelectual y éticamente acerca de si estaban en
condiciones de asumir ese compromiso, y reconociendo sus propios límites,
derivaron estas demandas en Fundación Manos de Héroes. No obstante, un
hito no menor marcó un mojón: acompañados por la fundación, los estudiantes
fueron capaces de hacer una prótesis para un hombre del propio pueblo, con la
carga emocional que ello representó para la persona, para los alumnos y para
la comunidad toda.
¿Qué significa hacer prótesis en el Liceo Capilla del Sauce?
Hacer prótesis, significa que los alumnos trabajan mucho más allá del horario
de clase: lo hacen en sus casas, y volviendo al liceo en las tardes y en las
noches, cuando pueden asegurarse que el laboratorio no está ocupado por
otras clases, y que la sobrecarga energética no deviene en apagón.
Significa que profesores de distintas disciplinas (al menos química, biología,
matemática, literatura y educación ciudadana) que desconocían del tema tanto
como los alumnos, se fueran sumando, trabajando de manera conjunta, y
capacitándose en algunos casos sobre programas específicos para poder
acompañar y guiar a sus estudiantes.
En el otro platillo de la balanza, significa que las computadoras con las que
cuentan (Plan Ceibal) no tienen la capacidad ni la memoria suficiente para
trabajar con los programas específicos que el proyecto requiere, por lo que hay
estudiantes que tienen la disposición para trabajar en sus hogares, pero no las
herramientas.
También significa sortear obstáculos que van más del desafío intelectual: el tipo
de filamento que utiliza la impresora 3D con la que iniciaron el proyecto,
(distinta de las que tiene Manos de Héroes) no se consigue fácilmente en
Uruguay. Debieron procurar recursos para comprarlos en el exterior, a precios
significativamente más altos.
Ir por más. Alzar la mirada.
Si algo debe destacarse del Proyecto Prótesis 3D, es su desarrollo
en términos de círculo virtuoso en cuanto a éxito, expansión y mejora. Desde
sus inicios en 2023, cada interacción y proceso positivo se ha ido reforzando
mutuamente a la interna del centro educativo, en relación a la fundación
mentora, a Ceilab, a la comunidad local y a la comunidad en un sentido amplio.
Esto, sumado a que, como bien expresa Romina “allí donde los alumnos ven
un problema, ven una oportunidad”, se conjuga para que la mira sea cada vez
más alta, y los retos se multipliquen.
Es en ese sentido que, a la fecha, al menos tres desafíos se imponen para
liceo Capilla del Sauce:
1. Lograr diseñar, y abordar los aspectos humanos. La necesidad
creciente de los alumnos por conocer a los destinatarios de las prótesis
que realizan, en el intento de dimensionar el impacto real en la calidad
de vida de sus destinatarios hace que aspiren a exceder el plano del
trabajo exclusivamente técnico para contactar con el aspecto humano:
aprender a tratar directamente con quienes necesitan prótesis,
entender cabalmente la demanda, tomar medidas y todo lo que conlleva
el buen manejo de expectativas mutuas.
Un curso de 4 meses a cargo de la Lic. en Diseño Industrial de Manos
de Héroes, ya está previsto para avanzar en ese sentido.
2. Infraestructura: El apoyo de la comunidad local y de algún donante,
permitió que hoy ya cuenten con tres impresoras 3D, con las que pueden
producir más y mejor. No obstante, para poder proyectarse y seguir
creciendo, contar con un espacio de taller exclusivamente para
Prótesis es una necesidad que se impone, y para la que carecen de
recursos.
3. Incursionar en nuevas tecnologías: Para quien no tiene un
brazo/mano, contar con una prótesis impresa en 3D supone
efectivamente un cambio en su vida. No obstante, la funcionalidad de
estas prótesis es algo limitada en cuanto a la variedad de movimientos
posibles. Atendiendo a ello, los alumnos ya se han propuesto avanzar
hacia prótesis bioeléctricas que funcionan con sensores. El prototipo
de este tipo de mano ya lo tienen hecho, aspiran a transitar ese camino,
no obstante, necesitan de nueva tecnología.
La medida del éxito: experiencias transformadoras
Esta nota pudo haber culminado en el párrafo anterior, y ser una “nota de
color”. No obstante, nada aprenderíamos de la riqueza de este proyecto, si no
nos invita a la reflexión, y a intentar plantear al menos algunas hipótesis acerca
de por qué se trata de una experiencia educativa exitosa.
Lo primero: ¿es realmente una experiencia educativa exitosa?
Como en todas las cosas, la medida del éxito siempre está ligada el
cumplimiento de objetivos, y en esto, son los propios docentes y estudiantes
quienes han visto colmadas sus expectativas.
El objetivo general del que partieron, fue promover el acercamiento a la
tecnología con una finalidad significativa para los estudiantes, y de la mano de
ello, avanzar en el aprendizaje de aspectos académicos ligados a física,
química, matemáticas, informática, biología, inglés, educación ciudadana y
hasta literatura.
Aspiraban, asimismo, a desarrollar habilidades relevantes como el trabajo en
equipo, el trabajo colaborativo, la iniciativa, la autonomía, la creatividad y la
conciencia ciudadana.
Reitero: son los docentes y los propios estudiantes quienes evalúan qué y
cuánto han aprendido de cada cosa, pero sólo considerar el punto de partida, el
punto en el que se encuentran y en el que se proyectan, da la pauta de un
crecimiento que no hubiera sido posible sin aprendizaje, y sin haber atravesado
experiencias a todas luces transformadoras: para la vida de las personas que
reciben su prótesis, para la de cada uno de los estudiantes, del centro
educativo, de la comunidad de la que forman parte, y de la organización que
les tendió una mano.
Claves del éxito
Desde mi intercambio con los protagonistas, muchas son las hipótesis que
puede hacerme respecto de algunas de las claves para que este proyecto (que
ojalá reciba el apoyo suficiente para seguir desarrollándose) resulte exitoso.
Sólo por hacer mención a algunas pocas, destaco:
*Una dirección aparentemente flexible y proclive a capitalizar la autonomía del
Centro.
*Docentes comprometidos con su profesión, dispuestos a seguir aprendiendo y
capacitarse para responder a las necesidades que se les plantean.
*Un cuerpo docente bastante estable, que conoce y mantiene vínculo estrecho
con el alumnado: “docentes que trabajamos ya hace años en el liceo, los
conocemos de muy chiquitos. Eso permite conocer sus fortalezas y saber cómo
acompañarlos para potenciarlos”.
*Un liceo que a todas luces invita a querer estar, a volver (incluso en la noche),
que contiene, que da sentido de pertenencia, en el que sus miembros se
sienten valorados para desplegar su potencial. “El liceo genera un deseo de
permanencia, un lugar de refugio muchas veces, y ahora, un espacio para la
innovación, para la transformación y las oportunidades”.
*Una alta valoración del rol de la institución: no sólo es un lugar de referencia
para la comunidad educativa, sino que se extiende más allá de ella, por lo que,
liceo y comunidad logran intercambios significativos, colaboran y se potencian
mutuamente.
*Un muy buen aprovechamiento de recursos humanos, materiales e
intelectuales.
*La confianza en los estudiantes: sus inquietudes son escuchadas, se los
habilita a hacer, se los acompaña propiciando libertad y responsabilidad,
responden positivamente y el círculo se retroalimenta.
*Los propios estudiantes invitan a sus docentes a trabajar de manera
interdisciplinaria, porque el proyecto así lo requiere.
*La ampliación del tiempo pedagógico (conjunto o autónomo). El compromiso,
sentido del logro y responsabilidad comunitaria, motivan a dedicar tiempos y
esfuerzos que exceden los curriculares.
*Por sus múltiples aristas, el proyecto permite que todo estudiante pueda
encontrar en él aspectos en los que poner en juego sus fortalezas y asumir
roles específicos en un equipo de trabajo que requiere conocimientos y
características personales sumamente diversas.
Se trata simplemente de hipótesis, que seguro no sean válidas de manera
aislada, pero que quizá, podrían llegar a serlo en conjunción.
Trascender en otros
El proyecto se inició en el 2023, con alumnos de 6° año.
Ese dato es de los más sobresalientes, ya que abona la idea de lo exitoso: el
proyecto trascendió a sus impulsores, para instalarse en la comunidad
educativa. Chicos prontos a egresar, valoraron que el camino recorrido y el
conocimiento capitalizado no debía perderse. Lo que aprendieron en última
instancia, es que, para trascender, el conocimiento debe gestionarse, como se
gestionan otro tipo de recursos.
Ellos mismos, junto al equipo docente, se encargaron de brindar talleres de
formación a sus compañeros de 5°, a quienes la motivación, el involucramiento
y el orgullo también se había transferido. Fue ese pasaje de conocimiento el
que en último término permitió que una generación aprendiera a imprimir, para
que la siguiente, ya pudiera armar, y la próxima siga avanzando, sin tener que
iniciar un proceso de cero.
La gestión del conocimiento y el trabajo colaborativo, incluso entre
generaciones, no son en Liceo Capilla del Sauce slogans vacíos, sino la forma
natural de trabajo de la que se han apropiado.
El segundo aspecto sobre el que me interesa hacer énfasis, es el que distingue
aprendizaje de educación: en este liceo los alumnos no sólo imprimen prótesis
3D. Imprimen ciudadanía.
¿Acaso tiene la educación fin más elevado que el de formar ciudadanos
íntegros?
Eso significa convivencia solidaria, trascender la capacidad de pensar un uno
mismo sin desligarse del bien común. Implica desarrollarnos positivamente, y
transformar la realidad de otros, o junto a otros. Seguro que no son pocos ni
son los únicos, pero ¿cuántos otros liceales del país logran apropiarse de las
herramientas y fundamentalmente, del deseo de mejorar la vida de otros
conciudadanos?
Eso supone no solo conocimiento, sino sensibilidad y sentido de pertenencia a
la comunidad humana.
Capilla del Sauce no sólo ha aprendido eso, sino que, a estas alturas, es capaz
de darnos lección.
